Tiene fecha de caducidad todo esto????

Hola,

Hay días que puedo con todo y hay días, como hoy, que las fuerzas se desvanecen. Me cuesta tirar adelante, me cuesta decir que me apetece salir de casa, me cuesta levantarme del sofá.

Intento ver la parte positiva, os lo aseguro. Me siento, medito, observo, lloro, me escucho……pero en muchos momentos no oigo nada. Me siento como si me fuera desvaneciendo poco a poco, apagando poco a poco, terminando con mis ultimas pilas de reserva.

Esto es duro, muy duro y el cansamiento, el agotamiento puede conmigo. Tengo un pilar a mi lado, pero no puedo pensar que el sera quien me salvará. Necesito dar un salto, mirar hacia fuera, pero el dolor puede, la culpabilidad, el miedo, una posible soledad, la tristeza….. Como dar este salto? Por qué no darlo cuando tengo personas de verdad que me quieren y a las que quiero? ¨Quizas por decepcion? Quizas por haber vuelto a entrar a este tunel?

No quiero que estas personas se molesten porque no quiera hablar con ellas….es que me avergüenza que vuelvan a verme otra vez así, sabiendo que ellas también tienen sus problemas.

Estallar?????NO, supongo que es tiempo al tiempo.

Besitos

13 Respuestas a Tiene fecha de caducidad todo esto????
  1. Maribel Responder

    Hola Ana,enen

    Se que es duro saber que somos lo que no queremos ser y encontrar a esa persona escondida dentro de nosotras es dificil, pero lo conseguiras, lo conseguiremos, de momento tu meta es llegar a controlar tus impulsos y a tener una vida lo más normal posible (trabajo, casa, amor…)luego ya vendra la busqueda de esa Ana tan especial que hay en ti.
    Te quiere
    Tu doble

  2. ana Responder

    Hola,
    Se que me entiendes porque los dias pasan y quiero avanzar y avanzar, pero la cabeza no avanza aunque tu quieras, pero sí debo poner de mi parte, cosa que reconozco que a veces no cumplo: el sueño me irrumpe, el cansamiento estalla y el sofa puede conmigo.
    Gracias de todos modos

  3. Beatriz Responder

    Este camino es como una montaña rusa. Cuesta mucho volver a estar arriba y en unos segundos has caido otra vez. Un vez me dijeron que así era el proceso de recuperación. Es cierto que una se cansa de tanto vaivén, pero ya verás como un día todo eso quedará atrás. Aunque te cueste habla con los que más te quieres. No les vas a decepcionar y verás como te dan todo su cariño y te ayudan a estar un poquito mejor. Un beso y mucho ánimo

  4. ana Responder

    Gracias Beatriz por tu consejo y ayuda. Tienes razón con lo de la montaña rusa, pero como en la montaña rusa, te acabas mareando, así que……mejor no subimos o nos mantenemos alertas de lo que pueda venir.
    Un beso

  5. rebeca Responder

    Ana te dejo un cuento que me ha encantado a ver que te parece:

    Dos amigos marineros llevaban años viajando juntos en un velero que transportaba alimentos por todo el mundo. Esperaban la llegada a cada puerto para bajar a tierra, beber y divertirse. Un día llegaron a una isla perdida en medio del Pacífico. Desembarcaron y se encaminaron hacia el pueblo para aprovechar los pocos días que iban a permanecer atracados en puerto.

    En el camino se cruzaron con una mujer que estaba arrodillada en un pequeño río
    lavando ropa. Uno de ellos se detuvo a conversar con ella, pero el otro prefirió seguir caminando hasta el pueblo, convencido de encontrar allí mujeres más guapas y divertidas.

    Aunque el marinero le preguntó a la mujer su nombre, su edad, sus costumbres, sus gustos… la mujer no contestaba. El marinero insistía e insistía pero sólo obtenía el silencio como respuesta hasta que por fin la mujer le explicó que las costumbres del lugar le impedían hablar con un hombre, salvo que este manifestara la intención de casarse con ella, y en ese caso debía hablar primero con el patriarca de la aldea.

    El marinero la miró y le dijo: “Está bien. Llévame ante el patriarca. Quiero casarme contigo”.

    Cuando llegaron al pueblo se encontraron con el amigo que trató de disuadirle: “Pero, ¿estás loco?, ¿has bebido algo?, ¿qué vas a hacer aquí el resto de tu vida?, ¿con la de mujeres guapas que hay por ahí y te quieres casar con ella?”.

    Pero el marinero, como si no escuchase a su amigo, siguió a la mujer hasta el encuentro con el patriarca. Este le explicó que la costumbre en la aldea era pagar una dote en función de la bondad de la mujer. Por las mujeres más hermosas y jóvenes se pagaban diez vacas, por otras menos jóvenes y hermosas, pero excelentes cuidando los niños debía pagar ocho vacas, y así disminuía el valor de la dote al tener menos virtudes. La mujer que él había elegido, al no ser muy agraciada costaba tres vacas.

    “Está bien -respondió el marinero- me quedo con la mujer que elegí y pago por ella diez vacas”.

    El patriarca contestó: “Usted no entiende. La mujer que eligió cuesta tres vacas, otras mujeres más bellas y jóvenes son las cuestan diez vacas”.

    “Entiendo muy bien”, respondió nuevamente el hombre, “me quedo con la mujer que elegí y pago por ella diez vacas”.

    Ante la insistencia del marinero, el patriarca, pensando que estaba loco, aceptó de inmediato y comenzaron los preparativos para la boda, que se celebró a los pocos días. El marinero amigo no lo podía creer. Pensó que su amigo había enloquecido de repente, que había enfermado, que se había contagiado de una rara fiebre tropical. No podía aceptar que una amistad de tantos años se fuera a terminar en unas pocas horas.

    Tras la ceremonia los amigos se despidieron y a la mañana siguiente el barco dejó la isla.

    El tiempo pasó. El marinero siguió recorriendo mares y puertos a bordo de los cargueros más diversos, pero jamás olvidaba a su amigo. Un día, el itinerario de un viaje lo llevó al mismo puerto donde años atrás se habían despedido. En cuanto el barco amarró, saltó al muelle y comenzó a caminar hacía la aldea tratando de verlo, abrazarlo y saber de su vida.

    De camino al pueblo, se cruzó con un grupo de gente que venía caminando por la playa, cantando hermosas canciones y obsequiando flores a una mujer bellísima que llevaban en una silla sobre sus hombros. El marinero se quedó parado en el camino hasta que el cortejo se perdió de su vista. Luego, retomó su senda en busca de su amigo hasta que lo encontró. Se saludaron y abrazaron efusivamente.

    “¿Cómo te fue?, ¿te acostumbraste a vivir aquí?, ¿te gusta esta vida?, ¿no querrás volver?, ¿cómo está tu esposa?”.

    Al escuchar esa pregunta, el amigo le respondió: “Muy bien. Espléndida. Es más, creo que la viste llevada en andas por un grupo de gente en la playa que festejaba su cumpleaños”.

    El marinero, al escuchar esto y recordando a la mujer insulsa que años atrás encontraron lavando ropa, pregunto: “¿Entonces, te separaste?, no es la misma mujer que yo conocí, ¿no es cierto?”.

    “Te equivocas. Es la misma mujer que encontramos lavando ropa años atrás”.

    “Pero, es muchísimo más hermosa, femenina y agradable, ¿cómo puede ser?” preguntó el marinero.

    “Muy sencillo -respondió su amigo-, me pidieron de dote tres vacas por ella, y ella creía que valía tres vacas. Pero yo pagué por ella diez vacas, la traté y consideré siempre como una mujer de diez vacas. La amé como a una mujer de diez vacas. Y ella se transformó en una mujer de diez vacas”.

    Y es que cuando alguien nos valora y nos estimula, con sinceridad y amor, somos capaces de obrar en nosotros cambios impensables. Es necesario que con urgencia aprendamos a formar, a esculpir, a extraer el mejor yo de los demás.

    Y es que ya lo decía san Agustín: “Pon amor donde no hay amor y sacarás amor”.

    Ana tu vales mas de 10 vacas…y seguro que te tratan así, ahora nos tenemos que tratar nosotras como si valieramos 1000 vacas…
    me he acordado de ti al leerlo!!!
    un abrazo grande!!!

  6. ana Responder

    Que bonita eres Rebeca. Me ha encantado el cuento. ERes una maravilla de persona y cosas así solo podrías dedicarmelas tu. Me encanta. Y me siento muy alegre y contenta que pienses en mi.
    Debo darte una buena noticia. Tengo una muy buena psicoterapeuta. Voy un par de dias por semana y la depresion que me diagnosticó está más parada, mucho más parada. El lunes empiezo de nuevo al trabajo y créeme, he luchado de nuevo por salir; sabía que la comida no podía darme miedo, bien que lo aprendí en el centro; pero me cogía a ella porque me daba miedo no saber porque lloraba cada día, porque tenía un peso en el pecho del cual no podía deshacerme.
    Gracias por todo, por tus animos y por el cuento, que repito me ha encantado.
    En el proximo post cuento mis novedades

  7. rebeca Responder

    Enhorabuena Ana, te he echado de menos todos los dias miraba a ver si escribias, y quiza por eso me he acordado, de ti, sabia que empezarias pronto…que bien, ya veras que bien te va a ir con las clases, el poder enseñar da mucha satisfaccion!!Estaba claro que lo superarias, despues de lo que has pasado, y me alegro que tengas alguien donde apoyarte!!!
    No hay vacas que puedan pagarte y te lo mereces, creetelo, no te lo digo porque si, ni tampoco toda la gente que esta a tu lado…

    Ya contarás como te va el primer dia, no te pongas nerviosa que todo el munco se cae y se vuelve a levantar…

    un abrazo muy fuerte, pensare en ti!!!
    1000 besos y abrazos y vacas….

  8. ana Responder

    Vacas para tí también, y besos. Mañana te cuento, publico un post. Gracias Rebeca

  9. RAQUEL Responder

    Hola guapisima , com m´agrada llegir els blogs , ANNA estic pensar de convidar-vos a un sopar a les bloggers , que et sembla ?
    uN PETONET

  10. rebeca Responder

    ana nos tienes en ascuas, como te ha ido la reincorporacion, espero que muy bien!!
    cuentanos, me he acordado mucho de ti, un abrazo muy fuerte

  11. Beatriz Responder

    Hace mucho que no entro en el blog “eso para mi es muy bueno” significa que me encuentro bien, o mejor dicho no tan mal… Pero me he acordado de ti y esperaba encontrar alguna publicación tuya diciendo que las cosas te van de maravilla. Espero que sea así, que estés tan ocupada con cosas buenas que se te “olvide” entrar por aqui. UN BESAZO GUAPÍSIMA!!!!

  12. Esther Responder

    Hola Anna,
    M’han dit que no estaves bé, ja ho veig…. Em sap molt de greu que no et sentis bé i això torni a formar part de la teva vida. però l’Anna que jo conec és lluitadora i sempre ha tingut clar que d’això s’ensurtiria, aquesta noia segueix estant Anna, segueixes tenint totes les eines i la forÇa!!!! Deixa que t’ajudin i lluita reina, amb totes les teves forces. Jo et vaig acompanyar llavors i segueixo estant ara. Quan vulguis em truques al centre. Ah i fés cas de la Rebeca que et pot ajudar molt!!!!! Vinga, a per totes Bernardez!!!! Un petó gegant
    Esther

  13. ana Responder

    Hola Esther,
    Quina agradable sorpresa veure un missatge teu. La veritat és que estic fent un tractament psicoterapèutic dos cops per setmana i em va de conya.
    Com pot ser que fins i tot les coses bones no les sàpiga assumir el cos? doncs això em va passar. El fet de conèixer l’Albert, noi amb el qual estic fa un any i pico, va fer que l’Anna no sabés viure amb un home que l’estimava de veritat, que deixava tots els patrons no tan bons al darrere i em donava una vida plena.
    ARa, l’accepto, m’agrada i fins i tot en gaudeixo. Gràcies

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