Un pasito hacia atrás, dos pasitos hacia adelante
Domingo, 16 de octubre de 2011 por asun
Sí, y así conseguimos avanzar, sí y así consigue avanzar Nerea, porque no debemos olvidar que la enferma es ella, aunque a mí tambien me duela.
Hace semanas que pienso en volver a escribir, pero me ponía delante del ordenador y era incapaz de hacerlo, quizás porque hablar del presente, cuando ese presente implica un retroceso, es mucho más difícil.
Esta primavera Nerea inició una pequeña recaída y finalmente a mediados de julio decidió, con el apoyo de todos y la ayuda de Marta (su terapeuta), volver a hospital de día. Fueron días difíciles, de muchas dudas hasta que tomó la decisión, pero…es obvio que fue un acierto, Nerea hoy vuelve a caminar hacia adelante.
Es curioso como la historia, en algunos aspectos, se volvió a repetir. Volvió a existir inicialmente la negación de la situación, tanto por parte de mi hija como mía, el creer que sería algo pasajero, que no debíamos de preocuparnos mucho, hasta que al final nos dimos cuenta que era necesario volver a las conductas y posicionamientos de meses atrás. Y es difícil. Curiosamente y aunque sea un momento mucho mejor que el inicial, es casi más difícil. El otro día me asombraba como una “veterana como yo” había vuelto a caer en algunos de los errores del principio; aspectos, conductas que creía superadas, situaciones que ya conocía, cosas que en principio no debía de hacer falta que me volvieran a explicar…, pero vuelves a negarlo, porque te vuelve a dar miedo aceptarlo, aceptar que tu hija no está curada todavía. Y eso es importante… debemos saber dónde estamos para poder actuar en consecuencia, debemos saber que todavía queda camino por recorrer, para no crear expectativas a corto plazo que necesitan algún tiempo más para desarrollarse. Porque la cuestión no es si mi hija se va a curar o no, la pregunta que nos hacemos es ¿Cuándo?
La suerte es que se parte desde otro punto, habiendo recorrido parte del camino, con más herramientas, con más conciencia, con más experiencia y en pocos días te recolocas y lo vuelves a aceptar y vuelves a coger energía y sigues caminando. Y todo esto nos vuelve a hacer crecer, cada una a su manera. Ella partía del enfado, casi de la rabia de que le estuviera volviendo a pasar: “.- Mamá, yo creía que nunca iba a volver a tener problemas con la comida” me decía. Y de alguna manera es bueno aprender que la amenaza todavía está ahí, que debe estar alerta, que debe pedir ayuda cuando se de cuenta de que algo está fallando, que no tiene que esperar que la situación se le escape de las manos.
Y ya han pasado tres meses desde que entró en hospital de día por unas semanas. La vuelta a la rutina, el inicio de las clases, la concreción de unos objetivos para este curso que debe trabajar, tambien le están ayudando. Y está mejor, más realista, con los pies más en la tierra, con un poco más de conciencia sobre quién es y cuáles son necesidades, sus herramientas para seguir afrontando la vida,
Y como no puedo evitar buscar siempre algo bueno de cada experiencia creo sinceramente, que superar los tropiezos, las dificultades, le ayudan, nos ayudan a avanzar, nos ayudan a crecer. Ha sido bueno tomar consciencia de que pueden existir recaídas, y mejor aún saber que cada vez tiene más herramientas para poder superarlas. Con los tropiezos aprendemos como no se consigue nada negando la realidad porque el único camino para ganar a la anorexia es plantarle cara.
Quiero dar un fuerte abrazo desde aquí a todas esas niñas/os que siguen luchando día a día por vencer a esta enfermedad y a las personas que les apoyan, que les acompañan.
Asun
