Aprender es algo maravilloso

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí en el blog, y también son muchas las nuevas experiencias que estoy viviendo. Llevo ya dos meses y medio independizada, y cada día es algo nuevo lo que me pasa y por supuesto muchas más son las cosas que estoy aprendiendo…para resumir os diré que estoy aprendiendo a vivir, a tomar mis propias decisiones, a hacer las cosas porque creo que en ellas y no porque me las imponga nadie. Para nada está siendo algo fácil pero sí muy gratificante ya que pequeños logros los vivo como intensos avances. Para mí está siendo muy importante ser consciente y entender mi problema alimentario. En cada ocasión en la que algo no sale como yo quiero, cada inseguridad, cada reto, toma el aspecto de cuerpo que me lleva a alterar mi alimentación con el único objetivo de etiquetarme como “enferma” y no superar el problema. Pero no, ahora ya me conozco eso y no dejo que la enfermedad me gane. Los miedos sólo paralizan, y en el fondo, sólo es miedo. Ahora me pregunto, ¿que pasa si algo sale mal?, ¿si no acierto en escoger la opción correcta?, y la respuesta es…APRENDO, y ¿que hay mejor que aprender de los errores?. Pues esto me ha costado mucho entenderlo, pero por fin ha llegado el momento de hacerlo, de no dejarme llevar por las inseguridades, de aceptar que la gente se equivoca y no pasa nada…y resulta maravilloso aprender, ver como poco a poco vas hacia adelante, creas tu propio camino..si, tu PROPIO CAMINO.

Montaña rusa

Desde hace varias semanas mi estado de ánimo es lo mas parecido a una montaña rusa, hay momentos en los que me quiero comer el mundo y otros en los que es el mundo el que me come. Estoy dando grandes pasos en mi vida, cosa que me alegra pero a la vez me da tanto pánico que mi cuerpo reacciona con el síntoma, el cual, a día de hoy sólo dejo que esté en mi mente. Ni de broma le dejo que vuelva a aparecer. En el mes de septiembre me voy a independizar, lo que supone gestionar mi propia casa, comidas, etc..Me he dado cuenta de que este hecho me da mucho miedo, lo que he conseguido traducir en un miedo a madurar, hacerme mayor, tener mi propia autonomía. ¿Cómo no ser capaz a tener mi propia vida? Me da rabia tener esta sensación, porque en cambio, en el trabajo soy una persona muy segura de mí misma, es como si tuviera dos caras, la Carla trabajadora, fuerte y emprendedora y la Carla infantil, miedosa, la que piensa que necesita la aprobación de todo el mundo para poder actuar…
Pues bien, a pesar de todos las sensaciones corporales que estoy teniendo he de comentaros que sigo adelante, porque parar es solo síntoma de estancamiento, seguir es sufrir para más tarde ser libre y vivir. Os ánimo a que los baches que aparezcan en el transcurro de una recuperación se traduzcan únicamente en eso, una recuperación y un mejor conocimiento de una misma. Porque lo menor está por llegar.

SEMANA DIFICIL

La semana pasada fue una semana bastante complicada…me vi en la obligación de tener que tomar varias decisiones importantes, cosa que hasta el momento intentaba delegar en algún miembro de mi familia. No obstante decidí aplicar lo que me habían enseñado en ABB, tomar la decisión que yo creía la más oportuna, no por lo que se esperase de mi sino por lo que yo pensaba que era más conveniente. Hasta que me decidí por la opción más correcta se me pasó por la mente “engancharme” nuevamente a algún síntoma con el único objetivo de creer que por estar enferma no puedo tomar decisiones propias y conseguir no enfrentarme a este hecho que tanto me asusta. Pues bien, después de días difíciles en los que cada persona decidía darme su opinión, conseguí superar esta barrera y hacer lo que yo quería. Parece una tontería pero este pequeño paso supone un gran avance en mi camino hacia la madurez e independencia…estoy muy contenta por la decisión tomada, sobre todo porque no hay decisiones buenas o malas, sino decisiones impuestas o decisiones PROPIAS¡¡¡

Mi historia

Hola a todas¡¡¡ Mi nombre es Carla, soy de Valencia y tengo 31 años. Soy médico psiquiatra y hace cuatro años me diagnosticaron una anorexia restrictiva. Como casi todas las personas que padecemos este tipo de trastorno alimentario me caracterizo por ser extremadamente perfeccionista, con una gran rigidez mental e inseguridad, además de una incapacidad para demostrar mis sentimientos emocionales y mis preocupaciones.

Cuando me diagnosticaron la anorexia se me cayó el mundo encima, de repente dejaba de ser la persona que cuidaba y trataba a sus enfermos para ser yo la paciente. No conseguía aceptarlo y esto me dificultaba mi tratamiento y curación. Estos cuatro años han sido un camino bastante tormentoso, ingresos en varias Unidades de Hospitalización, Hospitales de Día y Consultas Externas en los que conseguía aumentar peso pero no era capaz de “parar” y pensar en qué había detrás de mi obsesión por lograr un cuerpo perfecto.

Pero poco a poco mi capacidad de trabajo comenzó a disminuir, notaba que ya no rendía tanto en el trabajo, en el que me había volcado al 100% para olvidarme de mí misma, el aislamiento social también era cada vez mayor y todo esto hizo que por fin hiciera caso a una gran amiga y dejara mi ciudad, mi familia y amistades además de mi trabajo para coger un tren e ingresar en el 24 horas del Centro ABB de Sevilla. Pues bien, hace ya dos meses que me dieron el alta. Sería tontería decir que estoy curada porque todas sabemos que esto va despacio y es un camino lleno de obstáculos, pero por fin, después de mucha terapia grupal, individual y familiar, he logrado comprender lo que está detrás de la anorexia, mis miedos, preocupaciones, y ahora soy capaz de darme cuenta de que la anorexia sólo es una forma de mostrar esos miedos.

En ABB me han enseñado a saber gestionarlos, a pedir ayuda cuando lo necesito. Ahora soy capaz de decir que soy psiquiatra y paciente a la vez, sin sentir vergüenza por ello, porque esta enfermedad no la elegimos nosotras pero lo que sí podemos elegir es el curarnos y yo voy a luchar por ello, para en un futuro espero próximo pueda con mi ejemplo ayudar a personas con este tipo de Trastorno mental.

Gracias a todo el equipo de ABB y a todas vosotras, pacientes, por haberme ayudado a aceptarme y quererme tal y como soy.

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