Archivo mensual: julio 2015

Remolinos

Remolinos,

remolinos de incerteza

me invaden el pecho

al recordar,

todos los hechos.

Sabía que era preocupante

pero me sentia fascinante,

al amarme un instante

pero muy distante.

Los miedos me invadían.

Heridas en mi

que nunca yo vi.

Las voces podían.

En el silencio inservible

de las cosas,

soñaba en despertarme

en otro cuerpo invisible.

El dolor recorre mis venas

al recordar todas mis penas.

Recuerda que no vives muerta

que ella, ya se fue por la puerta.

La artista que dejó de pintar

Fue justo cuando me preguntaste por qué yo, la artista, deje de pintar y dejaba las hojas en blanco, que no sabía por dónde empezar. Cómo explicarte que era dolor, angustia, desesperación lo que realmente expresaba el color blanco. Que el blanco era no saber adaptarme a la vida ni al ritmo del mundo que seguía ahí fuera desobediente, más allá de los límites del papel.

Cómo explicarte que el blanco era una no aceptación de lo que se veía, pero sobretodo de su significado interior, de no saber todo lo que podía transmitir de ella, la artista, con el arte. Que era una via de escape para refugiarme de tanto color que me rodeaba. Que era querer desaparecer como el blanco entre la noche, dejarlo vacío por no saber que hacer ni cómo vivir hasta tal punto de a veces desear morir. Pero sobretodo que al no dibujar lo que buscaba era un cambio, un cambio para poder andar segura y un cambio para pedir ayuda silenciosamente.

Como explicarte que al ver la hoja en blanco lo único que quería ver era como lo que me destruía por dentro se desvanecía, como las voces desaparecían y se llevaban el color. Que el blanco expresaba un debate interior entre estar sola o sostenida, entre el querer y no querer, entre el querer y no poder. De no saber donde estaba, hacia donde iba o para que iba. Cómo hacerte entender que no se trataba de dibujos bonitos, si no de emociones que se juntaban y explotaban, de recuerdos que aun a día de hoy duelen, de sentimientos que se desbordaban y de situaciones incontrolables.

Como explicarte que solo quería volver a un pasado bonito inexistente aunque doliese, que el presente era inaguantable y no sabia que pintar, y que el futuro asustaba demasiado como para empezar a trazar una línea. Y como explicarte que para mi, la artista que dejaba de pintar, volver a coger el lápiz era una utopía que asustaba tanto que le era casi imposible imaginarse la vida de color. Porque para la artista el volver a dibujar y sentirse bien eran dos cosas que no podían ir de la mano, porque dibujar significaba renunciar al clavo donde estaba agarrada ya que parecía que no había nada más que dolor si dejaba el clavo.

Explicarte que esa artista era tan insegura que no confiaba ni en su habilidad de dibujar. Intentar explicarte que la artista no se veía capaz de volver a coger un pincel y sentirse bien sin la necesidad de dejar la hoja en blanco, ya que el blanco controlaba su vida. Como explicarte que al empezar a poner un poco de color todo eran ataques de pánico, emociones incontrolables y ganas de huir del mundo del cual era imposible enfrentarse.

Fue cuando me lo preguntaste que no supe si podrías entender que realmente el color era comer y el blanco no comer, y que la artista era la chica que tenía miedo del color, la enferma que una día por fin pudo volver a ser artista y pintar un cuadro sin dificultades.

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Mi historia

C
Mi historia realmente empieza en 2011, cuando aún vivía en Barcelona con mi familia. Siempre había sido la niña buena, tímida, intentando no ocasionar ningún problema, obedeciendo y muy independiente. Siempre estaba dispuesta a ayudar a los demás, pero nunca pedía ayuda, nunca me abría a explicar mis problemas, miedos e inseguridades. En casa las cosas no andaban muy bien, y yo empecé a controlar lo que comía, al sentirme completamente descontrolada por dentro. Al principio todo era normal, no parecía ser un problema y la comida no controlaba mi vida. No fue hasta que en 2012 mis padres y yo nos mudamos a Dinamarca, dejando mi hermano mayor en Barcelona, que todo empezó a empeorar.
En casa no expresaba mis emociones, no explicaba como estaba ni todos mis miedos de empezar una vida nueva en Dinamarca. A la vez, experiencias muy negativas en el colegio donde iba que se juntaban, y me hacían sentir muy sola. El ejercicio empezó a ser mi obsesión y la comida me aterraba. Me sentía sola, descontrolada, no sabia que me pasaba, y no era feliz.
Finalmente, un día me ardé de valor y decidí pedir ayuda a mis padres. Gracias a ellos, asistí a un medico y finalmente me diagnosticaron anorexia nerviosa y empece un tratamiento ambulatorio. Entonces todo estalló, al principio parecía funcionar, pero no era suficiente, no conseguía recuperarme fisicamente, me era imposible conectar conmigo misma y ceder el control.
Finalmente, en julio del 2014 nos mudamos otra vez a Barcelona, para estar toda la familia reunida y poder recuperarme del todo. Fue entonces donde empecé en ABB, en valoración. Iba siguiendo todas las pautas, pero ni mis padres ni yo teníamos más fuerzas, e ingresé en hospital de día. Al ingresar, yo misma hice el click y decidí acabar completamente con la voz de dentro que me controlaba, decidí tomar el control yo misma y curarme. No quería seguir escuchando la voz enferma que no hacía más que hacerme sufrir. Estuve poco tiempo en HD, no llegó a dos meses, y entre todo el equipo decidimos que pasaría a externas. A día de hoy es donde me encuentro, en externas, haciendo terapia para no volver a descuidarme de mi misma nunca más, a controlar mi vida y poder ser feliz.
En estos dos años he aprendido muchísimo, he aprendido a vivir. A estar conectada con la Cèlia de mi interior, a cuidarme, a quererme y aceptarme. He aprendido que para pedir ayuda no hace falta ponerse enferma, que la comunicación es muy importante y tengo que expresarme. Aún me queda mucho que aprender, que trabajar y aceptar. Hay días de todo, algunos más negros que otros, pero poco a poco lo voy logrando, poco a poco voy teniendo más días felices que tristes.
Decidí abrir el blog para compartir mi historia, para dar fuerzas, para compartir cositas que voy escribiendo des de hace tiempo que nunca me he atrevido a enseñar y para que todo el mundo sepa que sí, que hay salida, que un TCA tiene solución y se puede ser feliz con una misma.
Un beso!
“Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior”. -Frida Kahlo
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