La artista que dejó de pintar

Fue justo cuando me preguntaste por qué yo, la artista, deje de pintar y dejaba las hojas en blanco, que no sabía por dónde empezar. Cómo explicarte que era dolor, angustia, desesperación lo que realmente expresaba el color blanco. Que el blanco era no saber adaptarme a la vida ni al ritmo del mundo que seguía ahí fuera desobediente, más allá de los límites del papel.

Cómo explicarte que el blanco era una no aceptación de lo que se veía, pero sobretodo de su significado interior, de no saber todo lo que podía transmitir de ella, la artista, con el arte. Que era una via de escape para refugiarme de tanto color que me rodeaba. Que era querer desaparecer como el blanco entre la noche, dejarlo vacío por no saber que hacer ni cómo vivir hasta tal punto de a veces desear morir. Pero sobretodo que al no dibujar lo que buscaba era un cambio, un cambio para poder andar segura y un cambio para pedir ayuda silenciosamente.

Como explicarte que al ver la hoja en blanco lo único que quería ver era como lo que me destruía por dentro se desvanecía, como las voces desaparecían y se llevaban el color. Que el blanco expresaba un debate interior entre estar sola o sostenida, entre el querer y no querer, entre el querer y no poder. De no saber donde estaba, hacia donde iba o para que iba. Cómo hacerte entender que no se trataba de dibujos bonitos, si no de emociones que se juntaban y explotaban, de recuerdos que aun a día de hoy duelen, de sentimientos que se desbordaban y de situaciones incontrolables.

Como explicarte que solo quería volver a un pasado bonito inexistente aunque doliese, que el presente era inaguantable y no sabia que pintar, y que el futuro asustaba demasiado como para empezar a trazar una línea. Y como explicarte que para mi, la artista que dejaba de pintar, volver a coger el lápiz era una utopía que asustaba tanto que le era casi imposible imaginarse la vida de color. Porque para la artista el volver a dibujar y sentirse bien eran dos cosas que no podían ir de la mano, porque dibujar significaba renunciar al clavo donde estaba agarrada ya que parecía que no había nada más que dolor si dejaba el clavo.

Explicarte que esa artista era tan insegura que no confiaba ni en su habilidad de dibujar. Intentar explicarte que la artista no se veía capaz de volver a coger un pincel y sentirse bien sin la necesidad de dejar la hoja en blanco, ya que el blanco controlaba su vida. Como explicarte que al empezar a poner un poco de color todo eran ataques de pánico, emociones incontrolables y ganas de huir del mundo del cual era imposible enfrentarse.

Fue cuando me lo preguntaste que no supe si podrías entender que realmente el color era comer y el blanco no comer, y que la artista era la chica que tenía miedo del color, la enferma que una día por fin pudo volver a ser artista y pintar un cuadro sin dificultades.

image1 2

Una respuesta a La artista que dejó de pintar
  1. Sara D. Responder

    Precioso texto, Cèlia. Muchas gracias por compartir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Por favor, introduce tu nombre, correo electrónico y un comentario.