Sobre la infancia | Sonrisa eterna

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Hacía tiempo que no escribía a pesar de tener la idea en mente nunca encontraba el momento. Pasó el verano, con lo que eso supone, los helados, el bikini, la manga corta, el sudor y las dos semanas del centro cerradas.

Me dí cuenta que aunque llevaba una temporada bien, y desde que entré he tenido bastante contención en casa y fuera por parte de mi pareja, se me hacia cuesta arriba. Ir dos veces por semana a terapia me recuerda mi objetivo, le baja el volumen a la voz de la enfermedad y me ayuda a entender y aceptar, a desmontar y mejorar, a integrar y crecer.

También he dejado de culparme por tener bulimia, no lo he elegido yo, en su momento elegí comer en vez de sentir, fue mi via de escape a la soledad, a la preocupación, a la frustración. Es cierto que he utilizado la comida para desconectar, y la verdad que el malestar desaparece pero sólo por un momento, luego se junta con la culpa de haber comido.

Quizá no encontraba el momento para escribir, porque estoy usando más el hablar y cuesta, pero funciona. Y esa es la clave hablar, siempre hablar de lo bueno, lo malo…eso que tapamos porque nos aleja de la persona idealizada perfecta que deberíamos ser, pero no, nos aleja de ser robots sin emociones, nos acerca a ser humanos y sentir.

Estoy entendiendo que en mi infancia, por lo que fuera, sentí que habia unas necesidades que no eran seguras o no estaban cubiertas como esperaba y las intenté suplir yo misma con comida, de adulta he querido hacer lo mismo con resultados inútiles y ahora cuando siento que hay necesidades que no me cubren los demás pienso en comida y aún no entiendo que ya soy mayor y tengo recursos para cubrirlas yo misma, ¿cómo? pues pidiendo lo que necesito, simple y complejo.

A veces me quejo desde el niño a mi terapeuta y le digo: ¡Vale, ya lo entiendo, y sigo igual! ¿Por qué me sigo sintiendo así?. Ella me responde que como siempre, lo hago desde lo racional, analizando y entendiendo pero tengo que hacer algo diferente, tengo que sentirlo en lo profundo de mi ser, tengo que sentir la tristeza y la frustración…porque es necesario sentir la lluvia para disfrutar del arcoiris.

Hace tiempo que no tengo un atracón, hace tiempo que no vomito y a veces de tanto “escarbar en mis entrañas” pienso antes estaba mejor, pero es una falsa ilusión, porque antes ni estaba. Me refiero que la parte dura y dificil de esto es decir en voz alta lo pensamientos que he bloqueado con un donut, las ideas que he tragado con una cerveza… falta mucho, pero queda menos.
Nada malo tiene estar en terapia, nada malo tiene pedir lo que necesitamos, nada malo tiene estar triste, nada malo tiene decir que no, nada malo tiene ser como somos…lo único malo es no haberlo hecho antes, pero nunca es demasiado tarde!

Ánimo y besos!

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