Luna

Ahora que llega la Navidad… | Luna

animals-wishing-happy-winterAhora que llega la Navidad casi se me había olvidado cómo la vivía antes. ¡Qué rápido olvidamos el sufrimiento! Y es bueno, tampoco hay por qué estar siempre recordando, aunque a veces no está de más pararnos un poco y dar las gracias por lo que tenemos.

Así que aprovecho para deciros que sé que son fechas complicadas, que yo misma no las disfruté durante muchos años: las comidas en familia, el “tener que estar contenta”, el que llegaran momentos para buenos propósitos que nunca era capaz de cumplir… y muchas cosas que seguro reconocéis.

Pero también os digo que las cosas cambian, que se puede volver a disfrutar de estas preciosas fiestas, salir ilusionada a comprar los regalos y reunirse con las personas que queremos.

 

La importancia del grupo | Luna

many hands together: group of people joining hands
Hoy me animo a participar en este blog colaborativo con algunas dudas, porque muchas personas en mi entorno no saben que estuve en tratamiento. A pesar de eso, la posibilidad de hacerlo puntualmente y desde un cierto anonimato me ha animado a dar el paso.

Hay tantas cosas de las que me gustaría hablaros… pero de entre ellas hoy me gustaría hablaros del importante papel que “mi grupo” jugó en mi tratamiento. Cuando llegué, mi grupo fue el que me dio esperanzas no sólo con sus palabras sino sobre todo con su ejemplo, fueron mis compañeras las que me acogieron, las que vinieron a mi casa en innumerables ocasiones y las que me abrieron las puertas de las suyas. Con ellas experimenté algunas cosas por primera vez y volví a hacer algunas que hacía años que había olvidado. Luego, cuando empecé a sentirme mejor, ellas fueron las testigos de mis descubrimientos, de mis alegrías y de mis “atascos”. Algunas empezaron a ser amigas, otras siguieron siendo compañeras. Por encima de todo, tuviéramos más o menos afinidad, sabíamos que estábamos allí para ayudarnos y que el grupo no sería el mismo sin cada una de nosotras, con nuestras peculiaridades… nos sabíamos responsables de nuestro propio proceso. Más adelante, cuando empecé a estar realmente bien, ayudar a quienes iban llegando se convirtió en un estimulante, en una forma positiva de redirigir mi energía.

Sé que es difícil. Para mí precisamente la llegada al grupo fue lo más complicado al principio: sentirme tan expuesta, tener que hablar con ellas… no tener casi momentos de soledad. Sin embargo luego mereció tanto la pena, que sé que un tratamiento individual nunca habría podido ser lo mismo.

¡Gracias, Luna, por tus palabras!

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