M. S.

Lluvia | M.S.

efecto-lluvia-en-parabrisas-auto-7223

Hoy es unos de estos dias en los que la lluvía no deja de caer, en el que parece que debes ponerte triste porque el tiempo es lo que manda, porque la oscuridad del cielo apaga la luz que te lleva a comerte el mundo. NEGAOS A PASAR TODO EL DÍA ASÍ!!!! Cualquier dia, puede ser increible si tu asi lo decides.

Esta mañana de camino para el trabajo me he encontrado con una amiga, que conoce bien de cerca esta enfermedad. hablando un poco de cómo nos va, ella me ha dicho algo que me ha impactado muchisimo: “ya me he acostumbrado a vivir así”.

¿De verdad creeis que alguien puede acostumbrarse a vivir una vida de sufrimiento, de dolor, de tristeza y apatía? Yo os aseguro que no, o por lo menos creo que nadie debería tener una vida así, y menos conformarse con tenerla.

No se si será por mi inconformismo, o será por mi incapacidad de aceptar que alguien quiera rendirse, o porque me revelo contra las injusticias de la vida…. Pero quiero intentar trasnmitir que son muchos años ya viviendo así, que nos lo debemos, nos debemos el ser felices, el desfrutar de un día de sol, o un día de lluvia, que aunque no lo creamos tenemos la suficiente fuerza para seguir luchando. Luchar hasta que llegue el día, el cual, por muy negro que esté el cielo, por mucha lluvia que te empape de arriba abajo, por mucho frio que haga, tu lo sentirás como un día luminoso y calentito, en el que el tiempo ni tu problemas diarios serán capaces de estropearte aquello que llevas años buscando, TUS GANAS DE VIVIR!!!!! Siente el frio en tu cara, salta en un charco, canta bajo la lluvia pero deja de lamentarte, porque solo tenemos, aquello que buscamooos!

No os confermeis con una vida unidos al demonio de la enfermedad, conformaros con aquella vida acompañados de algo que te haga FELIZ!!!

Érase una vez… | M. S.

il_340x270.582508818_k2oiAsí es como comienzan todos los cuentos de Disney, todas aquellas historias que desde pequeños nos cuentan, nos hacen ver, nos hacen leer… yo ilusa de mi, creía que la mía era o sería una producción más de la gran empresa productora.

Todas esas historias que sin darnos cuenta nos muestran un mundo irreal, una realidad en la que todo es posible, en donde conseguir aquello que sueñas o anhelas está al alcance de nuestra mano. Pero QUE GRAN MENTIRA!!

Así me he sentido siempre, o se ha sentido una parte de mi, como una princesita rodeada de belleza, de vestidos ideales, de grandeza, de poder, de amigos y familiares; toda mi vida debería ser maravillosa, como la de cualquier princesita Disney:

– futuro de ensueño en el que las expectativas cada vez eran mas y mas gigantes.
– mansión inderrumbable, en la que ni el viento, ni la lluvia, ni un lobo feroz me despojaría de ella.
– un príncipe azul que me amaría tanto, como lo amaría yo a él, con el que nunca tendría problemas, y con el que siempre estaría de acuerdo, feliz, y con el que formaría una gran familia.
– un cuerpo perfecto con el que todos mirarían al pasar, y nadie dudaría en envidiarme ni un segundo.
– una belleza interminable que nunca envejecería.
– un trabajo de Hollywood, con el que siempre sería la protagonista, la líder, y la que más dinero ganaría.
– unos amigos para toda la vida, de esos que se llaman todos los días y se anteponen ante cualquier cosa.
– una familia feliz, que siempre estaría unida, y la cual la antepondríamos antes nuestras propias vidas.

En fin, una vida más irreal que la irrealidad misma. y no es que ahora este enfadada porque mi vida no vaya a llegar a ser así, o que no será todo lo que esperaba. Al contario estoy bastante contenta de tener pies en la tierra, y por fin saborear lo que es la vida real, con los ojos bien abiertos… pero cuesta tanto aceptarlo y eso me crea decepción. Es el no quererme despegar de esa cantidad de mentiras, de falsedad y de mera apariencia lo que me tienta, en mis momentos más débiles, a seguir preguntándome, ¿será posible?

Desde hace unos meses hasta ahora, estoy recorriendo un camino con muchos baches, agujeros, y es que día tras día estoy derrumbando esa muralla del castillo que me mantenía atrapada del exterior del reino, tanto de los campesinos que eran o valían mucho menos que yo, como de los villanos que querían despojarme de mi infinito poder.

Y reconozco que no es fácil, cuando es una misma la que debe quitar ladrillo a ladrillo aquella fortaleza que me ha costado, literalmente una vida construir. Pero y yo me pregunto, ¿de qué sirve estar encerrada en el lejano reino de la hipocresía si ello implica lo vivir la vida?

Ahora sé que no es la vida que quiero tener, que no quiero buscar la perfección en todo lo que haga, ni quiero tener un trabajo que no me permita tener vida más allá de las cuatro paredes de la oficina, y que me asfixie y estrangule hasta consumirme y convertirme en un robot de fábrica.

Que tampoco quiero amores de barra con los que lo único que me ate, sea el no querer sentirme sola, no quiero príncipes azules con castillos encantados, solo quiero a alguien que me haga compañía, que me enseñe a disfrutar de lo una de dar un paseo, de una caricia o un simple beso, sin esperar grandes cosas de mi.

Que no quiero obsesión por un cuerpo extremo, ni por una belleza que no envejezca. Quiero cuidarme, pero para sentirme sexy y bien conmigo misma, y gustarme a mi, pero no a los demás.

Que no quiero tener mucho dinero, si eso va a implicar no darle el valor que cuesta ganarlo.

Todo esta lucha para demoler esas paredes, me hace sentir bien conmigo misma, se que lo necesitaba, que era vital para poder seguir adelante en el ahora, y crear una nueva vida, a partir de ahora crear una nueva vida con todo lo aprendido en la anterior. Y será una nueva vida porque siento que debe morir esta parte de mi para poder seguir adelante, disfrutando del ahora, del presente y de mi, y sin dejar de soñar en lo que creía que sería mi cuento de hadas.

Y se que si no es así, me creeré una fracasada porque nunca alcanzaré el y comieron perdices y vivieron felices… claro está, al estilo del que yo pensaba que sería.

Y eso es lo que quiero un final que diga: “…y m comerá perdiz y vivirá feliz”…. Sin tener que implicar a otra persona, o que para alcanzar esa final debe tener todo lo que quiera en el momento que quiera y en la cantidad que quiera; porque ya no existe la varita mágica del hada madrina, ahora existo yo y mi vida, tal y como yo quiera vivirla.

Aunque en estas palabras haya ciertos toques de ironía, para mi creo que son las más sinceras palabras que jamás me podría hacer dicho. Todo esto me esta haciendo tanto daño, darme cuenta de todo esto me esta resultando difícil. Me asaltan tantos miedos, tantas preguntas, de qué es lo que realmente quiero, de qué es lo que voy a recorrer.

El descontrol antes me aterrorizaba, me desequilibraba, pero claro la enfermedad estaba ahí como válvula de escape, como colchón de seguridad. El síntoma, acudir a mis padres y hacerme la débil, y sobretodo someterme a un hombre, me adormecían y no me dejaban ver todo esto. Era como una droga que me quitaba en cierta medida el sufrimiento de ver la realidad.

Pero ahora, donde ya no hay nada de eso, donde soy yo contra mi misma, sin síntoma, sin el auxilio de mis padres, sin hombres a los que someterme, me hace sentir ese realidad en cada poro de mi piel, y escuece, escuece mucho.

Ya solo puede decir que después de escribir esto, veo lo importante que es para mi, porque después de tratar el tema familiar, aquí estaba lo más arraigado de mi, las consecuencias de mi enfermedad, y lo que me ha mantenido conectada a ella.
Tengo muchos miedos, pero a la vez mucha ilusión de que todo cambie, de que soy otra persona diferente, de sentir fuerza para emprender un nuevo camino, mi camino de la vida.

Gracias, M., por esta preciosa reflexión.

 Scroll hacia arriba