Otra vez ese nudo…

Dios. Otra vez está aquí. Ese nudo en el estómago tan profundo. Esas ganas de vomitar. Ese miedo atroz al fracaso. Ese pánico a equivocarme. Esa inseguridad en lo que hago. Hoy es el primer día con mi jefe de vacaciones y no he aguantado sin llorar ni diez horas. Me supera. La responsabilidad. Las decisiones. El sufrimiento. Los temores. Es demasiado para una sola cabeza. Es demasiado para mí. En momentos como estos pienso en coger la puerta y marcharme para siempre. En darme por vencida. Sé que pasará. Pero sólo ha sido un día. Me quedan nueve más. Dios, cómo duele este nudo, que vuelve a aparecer

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