5 mentiras que te impiden soltar la enfermedad

imposibleUna de las cosas que hace más difícil curarse de un TCA es que muchas veces el/la enferm@ no quiere curarse, o sólo quiere a medias. Hablo de esas dos vocecillas que tenemos en la cabeza, la buena y la mala, la que te dice que luches y la que te dice que no, la sana (la tuya) y la de la enfermedad, la que te dice la verdad y la que te miente. La batalla diaria entre estas dos voces es emocionalmente agotadora. ¿Te imaginas que tienes a dos personas, una pegada a cada oreja, gritándote a la vez que hagas cosas totalmente opuestas, durante todo el día? Así se siente una persona con TCA (o así me sentía yo por lo menos), sientes que te estás volviendo loc@.

En muchos momentos ni siquiera llegamos a oír la voz sana porque la enfermedad nos domina. Si puedes oírla ¡te felicito! Valóratelo mucho, es un paso muy importante. Ahora que la oyes, toca hacerle caso. ¿Cuáles son las mentiras que te frenan a la hora de escuchar tu voz sana? Para mí eran estas.

1. “Es imposible”
Durante casi todo tratamiento pensé que nunca me iba a curar. Lo veía muy lejano. Escuchaba los testimonios de chicas que lo habían superado y pensaba “me alegro mucho por ti, pero a mi esto no me va a llegar nunca. Yo no voy a poder”. Miraba a mis compañeras de grupo y, aunque lo estuvieran pasando mal, estaba convencida de que ellas lo conseguirían, pero yo no.

Si sientes eso, piensa, ¿por qué yo no? ¿Qué tengo yo de diferente? Puede que esta pregunta dispare a la voz enferma: “yo no puedo porque no soy capaz, porque soy débil, porque esto forma parte de mí y no es algo que se pueda cambiar, porque soy una gorda y siempre tendré ansiedad” …y así podría seguir todo el día. Esa es la voz enferma y diga lo que diga, NO TIENE RAZÓN. La enfermedad quiere seguir alimentándose de ti y te dirá lo que haga falta para que no la dejes. La voz sana dice: “yo no soy diferente de l@s chic@s del grupo. Si otr@s han podido, yo también puedo, y me lo merezco”. Lo que me lleva a la siguiente mentira.

2. “No me lo merezco”
Las personas con TCA castigan su cuerpo, su mente y su alma constantemente. En mi caso, yo creía que me merecía autoinfligirme castigos porque era mala. Sentía que había algo dentro de mí que hacía daño a las otras personas (esta “maldad” es algo de lo que hablaré más en otro post). La realidad es que esta es otra mentira que te cuenta la enfermedad para engañarte y que no la sueltes, porque ella vive a costa de ti. ¿Crees que hay alguien que se merezca tanto sufrimiento cómo el que provoca un TCA? Absolutamente nadie, y tú no eres ninguna excepción. La anorexia/bulimia/otro tipo de TCA está robándote tu salud y tu tranquilidad, te aleja de las personas que quieres y hace que te maltrates. Te mereces vivir san@, feliz y tranquil@. Pégale una buena patada al TCA y que se vaya a la mierda.

3. “Sin el TCA no soy nadie”
Much@s de nosotr@s nos apegamos a la enfermedad porque sentimos que nos da una identidad y nos hace especiales. Eso tiene mucho que ver con la necesidad de llamar la atención (que no es algo malo, ver punto 4), pero también con el hecho de que llevamos tanto tiempo viviendo enferm@s que ya no podemos imaginar otra forma de vivir. La enfermedad ocupaba mi mente las 24 horas de cada día del año. Y pensaba, “si la suelto, ¿qué es lo que va a llenar ese vacío? ¿Quién será Júlia sin la bulimia?”.

El TCA me servía para no pensar en cosas que me dolían desde hacía mucho tiempo (os las iré contando poco a poco) y que no sabía cómo manejar. Dejar el síntoma significó ver aflorar todas esas emociones que no había “digerido”. Supongo que para mi cerebro, la idea “soy gorda” era mucho más tangible y fácil de entender que “mi padre me abandonó” o “me siento totalmente sola”.

Con la ayuda de mi terapeuta, de mis compañeras, de mi familia y de mis amigas, pude trabajar todos esos sentimientos que estaban escondidos y bloqueados. El camino lo recorrí yo, pero sin ayuda no hubiese podido hacerlo. Y durante ese proceso, el vacío de la enfermedad se fue llenando con cosas que jamás hubiese podido imaginar. Descubrí a esa completa desconocida que era yo misma: mis virtudes, mis defectos, mis intereses, mis aficiones. Descubrí todo lo que me podían aportar las relaciones con mi familia y mis amigos. El agujero negro de la bulimia fue reemplazado poquito a poco por muchas cosas de colores.

4. “Si no estoy sintomátic@ nadie me va a prestar atención”
Muchas veces sentí celos de chicas nuevas en el grupo, o de compañeras que tenían anorexia y estaban en un peso muy bajo (yo siempre estuve en normopeso), o de las que dañaban su cuerpo más que yo. Yo sentía que las terapeutas se preocuparían más por ellas que por mí, porque ellas estaban peor que yo. Esta mentira de la enfermedad me llevó muchas veces a dar pasos hacia atrás, a “rebelarme” contra las pautas, a hacerme daño a misma y ponerme en situaciones peligrosas. No era yo la única, y a veces aquello parecía un concurso de a ver quién está más enferma.

Si tenemos un TCA es porque necesitamos llamar la atención. Eso no es algo malo, quiere decir simplemente que necesitamos atención y ayuda (cómo todos las personas humanas, nadie es Super(wo)man), pero no sabemos pedirlas. Entonces nuestro cuerpo acaba gritando “¡socorro!”. Curarse de un TCA significa aprender a pedir esa ayuda verbalmente, de una forma sana. Tus terapeutas valorarán que en lugar de utilizar el síntoma te atrevas a acercarte a ell@s y expresar que algo no va bien, te escucharán y te ayudarán. No, no eres egoísta por pedir ayuda, ni débil, ni nada de lo que pueda decirte la enfermedad. Eres valiente y madur@.

5. “Si no controlo la comida engordaré hasta el infinito”
Dejar de controlar la comida es imperativo para curarte. Tener un TCA (en la mayoría de los casos) implica una distorsión de la imagen que te lleva a ver tu cuerpo de una forma muy diferente de cómo es en realidad. Yo pensaba que mis caderas tenían un michelín con una forma extraña, monstruosa y deforme, digna del circo de los horrores, que yo llamaba “la Cosa”. “La Cosa” fue objeto de muchas terapias y si hubiera podido me la hubiese arrancado. Me gustaría poder enseñaros mis caderas para que vierais que al fin y al cabo “la Cosa” no existía más que en mi cabeza.

El objetivo de los psiquiatras, médicos y terapeutas no es engordarnos hasta la obesidad, aunque a veces la enfermedad nos lo haga creer. Estar en sobrepeso no es sano y ellos lo saben, así que no te van a conducir a eso. Y si así es como te ves, trata de recordar que lo que tus ojos ven no es real, es lo que el TCA quiere que veas, porque no quiere que lo sueltes.

Es normal que algunos días gane tu voz y otros días gane la de la enfermedad. El tratamiento (cómo la vida) está lleno de altibajos. Sigue luchando cada día y un día te despertarás y sentirás que hoy es un poco menos difícil que ayer. Y más adelante, otro día te darás cuenta de que ya no oyes la voz de la enfermedad, que la lucha ha terminado. Un día podrás descansar de esta batalla, comer con toda tranquilidad, mirar tu cuerpo y decir “madre mía, ¡pero que buen@ estoy!”

¿Qué otras mentiras te dice la enfermedad? ¿Qué te dice tu voz sana? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

Feliz Navidad y fuerza para estos días tan duros para las personas enfermas y sus familias.

12 Respuestas a 5 mentiras que te impiden soltar la enfermedad
  1. Sandra Responder

    Muy buen post!!
    A veces cuando leo los blogs es como ver en pantalla lo que pienso. Yo también estoy en un proceso de curación y lo que describes me ha pasado muchas veces por la cabeza… es difícil ahuyentar la voz mala día tras día para que la buena se pueda expresar pero se quiere y se debe hacer! Porqué todos somos merecedores de la felicidad de una vida sin enfermedad y es posible salir de esto.

    Ánimos a tod@s en estos días de fiestas!

    • Júlia R. Responder

      Hola Sandra!
      Muchas gracias por comentar, me hace mucha ilusión ver que esto se lo lee alguien! (:
      Ánimo y mucha fuerza para seguir luchando, vas a ganar esta batalla!!

  2. Sara D. Responder

    ¡Buenísimo, Julia!

    • Júlia R. Responder

      Gracias Sara! (:

  3. Nadia Responder

    Bua Julia… Parece que estés en mi cabeza escribiendo todo lo que pienso…
    ¡Qué fuerte!
    Comparto muchos de los puntos por los cuales sigo aferrada al TCA. En especial ese que dices que si no no tenemos identidad, lo de las dos voces (que qué fuerte! No había conocido a nadie que lo contara como realmente lo siento yo!)
    Y… Bueno, eso de que si no controlas engordas hasta el infinitom ese es mi mayor miedo, creo…

    • Júlia R. Responder

      Hola Nadia, gracias por comentar!
      Entiendo perfectamente el miedo a engordar… Pero si lo intentas pensar racionalmente, engordar hasta el infinito es muy poco probable.
      La verdad es que no somos máquinas, en una época una puede estar unos kilos más arriba, unos más a bajo, y eso dentro de un rango sano.
      Puede que si comes más de lo que tu cuerpo necesita subas de peso, es evidente. Pero en cuanto te das cuenta de ello (o se dan cuenta los terapeutas si tu no puedes pesarte), se puede reconducir la alimentación antes de subir mucho. Y el peso ganado, siempre se puede perder si realmente es necesario (de forma sana, sin castigar al cuerpo).
      La única forma de ver que el miedo a engordar hasta el infinito es irreal es soltar el control… asusta y es difícil, pero es imperativo para curarse, tarde o temprano tendrás que hacerlo si quieres salir de esto. Una vez lo hagas y veas que tu cuerpo no se descontrola cogerás confianza y estarás más tranquila! Si te ayuda piensa que al síntoma siempre puedes volver… Ya lo conoces. Intenta probar algo nuevo, soltar el control y ver qué pasa.
      Ánimo que tu puedes!! Mucha fuerzaaaaaaa!!!!
      Un beso guapa!! (:

  4. S. Responder

    Hola… ¡Gracias! Gracias, gracias, mil y un millón de gracias (y enhorabuena, eso también, por ser la primera que ha conseguido cambiar mi punto de vista anclado desde hace milenios… Y mira que soy de tozuda que ni una pared de ladrillo blindado) Guardaré tus palabras como pequeños tesoritos que le (deseoyespero) hablen a mi voz lúcida allá cuando esta decida asomar, ya que de momento me siento incapaz de pedir ayuda, ¡curiosamente gracias/por desgracia a muchas de tus “mentiras”!

    Quizás llegue el día en que haga acopio de valor y asome la naricilla entre sombras, hasta entonces, me alegra hasta el infinito que existan personas como tú.

    Un besazo tamaño King Size.

    • Júlia R. Responder

      Hola S., gracias por tu comentario!
      Me alegra que el post te haya ayudado. Qué es lo que ha cambiado en tu punto de vista? El hecho de que veas que son mentiras y que necesitas ayuda (aunque digas que no te atreves a pedirla) es ya un asomo de la voz sana.
      Es muy difícil pedir ayuda por todas las mentiras, por el miedo a defraudar a la gente de tu entorno, la vergüenza que provoca a veces estar enferma (que no es culpa tuya, no lo has elegido!)…
      Si quieres podemos hablar en privado y me cuentas más.
      Ánimo y fuerza para escuchar a la voz sana aunque cueste oírla.
      Un beso muy fuerte!

  5. Jose Responder

    Hola Julia, llevo mucho tiempo buscando ayuda, me gustaría poder hablar contigo en privado, porque realmente nadie a podido ayudarme…o al menos lo que yo esperaba,pero te he leído y creo o tengo la sensación de que podrías intentar ayudarme… se trata de una chica nutricionista ( muy buena en conocimientos) su TCA (ingesta compulsiva) y he sufrido en carnes propias los síntomas de su maldad. Me gustaría que pudieras ponerte en contacto conmigo en privado te daría 10000000 de gracias.
    Muchísimas gracias

    • Júlia R. Responder

      Hola Jose, te escribo al email que has dejado

  6. Noe Responder

    Ante todo felicitarte por plasmar las sensaciones y emociones que conlleva esta enfermedad. Hacía tiempo que no leía algo tan sincero como coherente. Felicidades de verdad.
    Yo ya tengo 40 años y llevo 21 años padeciendo bulimarexia entre otras cosas. Te agradecería si pudieras ponerte en contacto conmigo, de verdad que la voz mala parece haber ganado y con mis 40 años y 30 kg, sigo sintiendo ese vacío interior que me ha quitado todo en esta “no vida”
    Un saludo y gracias por lanzar este tipo de mensajes que pueden ayudar a tantas personas, ese es uno de mis anhelos!!!

    • Júlia R. Responder

      Hola Noe,

      Gracias y felicidades por atreverte a comentar, es una forma de pedir ayuda!

      Te escribo en privado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Por favor, introduce tu nombre, correo electrónico y un comentario.