Padres y madres, no cedáis ante los ruegos de la enfermedad

Yo había llegado a pedirle llorando a mi madre que me diera un cigarro o un trozo de pan porque me moría de ansiedad. Le pedía que me dejara salir a la calle sola un rato, le decía que no haría nada malo. Ante sus negativas lloraba, me enfadaba, gritaba, me daban crisis de ansiedad, me tiraba por el suelo y hasta llegué a amenazarla con suicidarme. Ahora, desde la distancia quiero decirle GRACIAS mamá por haber aguantado el tipo. Gracias por no ceder ante las peticiones de la enfermedad, que no eran las mías.

Sé que para los padres tiene que ser muy duro ver a su hij@ sufrir. Muchos quieren encontrar una cura instantánea, algo que les quite ese dolor tan grande a sus niñ@s. Desgraciadamente no lo hay. Puede parecer que un pedazo de pan o un cigarro no hacen daño a nadie (¡tampoco es que se esté dando un atracón!) pero en realidad tienen mucha importancia. La enfermedad te dice que eso te va a hacer sentir bien, que te va a quitar el malestar. Pero la curación pasa por hacer las cosas de forma diferente. Y aunque un trozo de pan no sea un atracón, tiene el mismo significado: quitarse el dolor con comida y eso NO puede ser.

Lo mismo para l@s que tienen tendencia a la restricción. No era mi caso, pero estuve en casa de una chica, enferma muy grave de anorexia, que siempre pedía dejarse una parte minúscula de la cena y que no se quería tomar su vaso de agua. La chica se enfadaba, lloraba, gritaba, chantajeaba, y su madre cedía. Lo miro desde la situación de la madre y la entiendo. Ella pensaba, “que más da que se deje media cucharadita de arroz, si no va a tener ninguna diferencia en su peso, y a la pobre ya le cuesta lo suficiente comer. Y el agua, tampoco le va a hacer recuperarse, mejor nos ahorramos el drama”.

Entiendo que una persona sana piense eso, pero los tres granitos de arroz y el vaso de agua tenían mucha importancia. Aquella chica se sentía segura porque no se había acabado todo el plato entero. Físicamente no tenía ninguna diferencia, pero psicológicamente si. Ella sentía que así iba a engordar menos y se quedaba tranquila, otra vez gracias a los mecanismos de la enfermedad. El vaso de agua le hinchaba la barriga, algo que para una persona sana ni se nota, pero a ella le hacía sentir como un globo enorme.

Es a base de beberse el vaso de agua y ver que no engordas hasta el infinito que las creencias falsas respecto a la comida desaparecen. Es a base de comerse el plato entero cada día, pasarlo mal, pero ver que al fin y al cabo no te has vuelto obes@ cómo tu esperabas, que te das cuenta de que la enfermedad te miente. Pero si cada dia te dejas ese poquito, por irracional que parezca, llegas a asociar el hecho de no haberte vuelto obes@ con el hecho de haber dejado 3 granitos de arroz cada día. (No es una exageración, me acuerdo de otras chicas que contaban granos de arroz, guisantes, lentejas, etc.).

Como padre o madre es importante recordar que quién te está pidiendo eso no es tu hij@, es la voz de la enfermedad, que no quiere soltarl@. Lo mejor que puedes hacer por ell@ es aguantar verla sufrir, para demostrarle que la quieres y que por ello no vas a dejar que la enfermedad l@ domine. Hazlo por él/ella, porque ahora no puede hacerlo por si mism@.

Mantén la calma, se firme pero sin culpabilizar al/la enferm@ por montar dramas por cosas que pueden parecer absurdas. Aunque pueda crear mal ambiente en casa, no lo hace para fastidiar. Muéstrale a tu hij@ que no vas a hacer caso de esas peticiones por muy dramátic@ que se ponga. Y a la vez, demuéstrale que estás a su lado y que l@ quieres, dale cariño, porque lo necesita.

Si cedes cuando se enfada, llora, grita, amenaza, etc., lo único que vas a conseguir es que se repitan los dramas cada vez, porque el/la enferm@ se da cuenta de que le sirven para conseguir lo que quiere. Si no cedes, al final verá que no sirve de nada y dejará de hacerlo.

Por otro lado, es importante comentar estas cosas con el terapeuta al día siguiente. Y sobre todo intentar mantener la normalidad dentro de lo posible. Por ejemplo, a mi me daba mucha rabia que mi madre me mirase con pena todo el santo rato. Me pongo en su lugar y debe ser desgarrador ver que tu hija lo está pasando tan y tan mal, pero yo odiaba que se me tratase de enfermit@.

Firmeza para marcar límites cuando la enfermedad saca su cabeza de monstruo, cariño y la máxima normalidad posible (dentro de lo que permiten la situación y las pautas) el resto del tiempo. Poco a poco irá mejorando y se verán los resultados. Tened muy presente que el papel de los padres es determinante en el tratamiento.

¿A quién escuchas, a tu hij@ o a su enfermedad?

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Foto: Hay muchas semillas en tu [su] mente. Cuáles decides regar hoy?

5 Respuestas a Padres y madres, no cedáis ante los ruegos de la enfermedad
  1. Sara D. Responder

    Genial, Julia, como siempre. ¡Cuánta verdad!

    • Júlia R. Responder

      Gracias Sara (:

  2. Chari Responder

    Estoy totalmente de acuerdo contigo Julia y lo digo desde el papel de madre que ha pasado por todo ese proceso, enfermedad – tratamiento. Por mucho que cueste y duela los padres tienen que mantenerse firmes, no ceder en nada y a veces, yo diría bastantes veces, actuar con una dureza extrema que aunque nos parta el corazón es necesario para lograr el objetivo que es salir del tunel y en definitiva curarse. En mi caso puedo decir que gracias a esta postura firme y constante recuperé a mi hija y ella la libertad.

    • Júlia R. Responder

      FELICIDADES a ti y a tu hija Chari, de verdad, menudo logro! Cuando se está bien parece que todo haya sido una pesadilla que queda muy muy atrás…

  3. Marta Responder

    Buenas tardes, me llamo Marta y soy estudiante de trabajo social, estoy realizando un trabajo sobre los TCA y tengo que hacer varias entrevistas, si puedes y quieres ayudarme contacta conmigo con martarayo16@gmail.com, si no es así (que lo comprendería) siento mucho la molestia. Saludos :)

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