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Mi historia

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Hola, me llamo Lucía, tengo 22 años y soy de Ronda (Málaga).
Estudio Biología en Granada, me apasiona mi carrera y las ciencias en general…me fascina descubrir y aprender cosas nuevas. Me gusta la playa, bucear, viajar leer, bailar y soy una fanática del pilates. En realidad todo lo que sea probar cosas nuevas, aprender de la gente y crecer.
Mi historia se remonta hace 7 años, cuando con 14 años sentí que me hacía mayor de repente, que estaba sola ante las dificultades y las responsabilidades y me convertí en peter pan; queriendo ser pequeña e indefensa, por dentro y por fuera para que alguien viniera a salvarme y me protegiera del mundo.
Fue un grito de ayuda desesperado, un “no puedo más” pero, como se ha convertido desde entones en una constante en mi, no pude verbalizar lo que sentía y lo manifesté a través de la comida.
Seguí mi tratamiento y mejoré muchísimo, con altibajos y dificultades pero creciendo, conociéndome a mi misma y poco a poco saliendo de este infierno, hasta el punto de casi conseguir mi alta.
Pero justo cuando mejor estaba y, cuando por primera vez en mi vida, sentía que era feliz, que estaba tranquila, que no vivía en mi cabeza sino en el presente, que era espontánea y que estaba en conexión con las personas y con el mundo, mi vida dio un vuelco. Un problema familiar muy grave, unido al hecho de irme de mi casa para empezar a estudiar la carrera, hizo que el mundo se tambaleara; de nuevo sentí que no podía, que todo se me escapaba de las manos, y es que en la vida hay circunstancias que no se pueden controlar, y yo eso nunca lo he llevado demasiado bien.
Tuve una recaída, al principio muy poco a poco y sin darme cuenta, o más bien engañándome y dejándome llevar por el alivio que me daba sentirme hambrienta, vacía y limpia, y el poder que da saber que puedes no comer y seguir con todo. Acabé volviendo a estar muy grave, muy enferma y hace unos meses tuve que enfrentarme a un ingreso en un 24 horas. Ahora he salido de allí con el síntoma más estable pero con todo aquello que la comida tapaba más presente que nunca y con la sensación de que me desbordo.
Pero quiero seguir, quiero salir de esto por fin, volver a sentirme tranquila conmigo y con mi vida , como una vez sentí. Quiero disfrutar de la maravillosa vida que tengo, con unas amigas que no tienen precio, con la mejor madre del mundo, con una familia que me quiere, con mi carrera y conmigo misma, que tan poco estoy tan mal. Si soy objetiva no tengo ningún problema, ningún motivo para encerrarme en esta enfermedad que sin embargo no me deja. Es el momento de descubrir por qué, de dónde viene ese vacío y esa insatisfacción que hay dentro de mi y que me duelen tanto que prefiero sufrir esta enfermedad a sentir lo que llevo dentro.
Por muy cansada que este no voy a parar. Yo estoy aquí y solo hay un camino, puedo ir hacia delante o hacia atrás pero quedarse parado ya no vale.
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