Cuando crees que tocas el cielo y en realidad estás lamiendo el suelo

Gritos de alguien que no se va, los rayos son la luz que te guía, las sombras te tiran los pies, las garras se clavan en tu corazón, un demonio se apodera de tus manos, el pelo te ahoga, los huesos se marcan y la mirada se apaga. Te sientes perdida, no sabes donde ir, quieres escupir al mundo entero y te quieres arrancar las entrañas. Sigues aquellos rayos llenos de energía, la energía de la obsesión, aquella que te dice que se acogerá, que te querrás y que la gente te admirará. Te alejas del mundo y te pones las gafas del dolor. Nadie lo entiende. Tu tampoco. Quieres pero no puedes. Puedes pero no quieres. Y cuando ni quieres ni puedes ya te has perdido. Te buscan pero no te encuentran. Te dicen cosas bonitas que rechazas y las malas te las apoderan, las haces tuyas, te torturan y así te sientes segura. invencible. Nada puede contigo. Tienes unas fuerza intensa que puede escalar montañas, romper muros y subir al cielo. Que falsa que es… te dice que tocas el cielo cuando estás lamiendo el suelo, pidiendo a gritos compañía, amor y ternura. Aquello que no has recibido, aquello que ya no sabes qué es, aquello que anhelas y a la vez temes.

Rompe muros, pero con ayuda.

Escala montañas pero con voluntad.

Toca el cielo pero volando con las alas de la ilusión, esas alas que confían en tí, esas alas que te protegen, esas alas que te quieren, esas alas que te llevarán a una imperfección perfecta, esa que algunos llaman felicidad.

Una respuesta a Cuando crees que tocas el cielo y en realidad estás lamiendo el suelo
  1. Denise Matamoros Cid Responder

    Mantente lejos del miedo. La clave está en creer en ti. Verás como todo va a salir bien …

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