No te abandones cuando sientas que la vida te ha abandonado, porqué no hay dolor más intenso que sentir como tu mismo te abandonas.

Cuando no sientes nada, estás vacío y todo es oscuro, la muerte parece un paraíso, una escapatoria llena de luz y tranquilidad, un lugar donde sentirse protegido, descansado. Puedes dejar de luchar contra el monstruo que hay dentro de ti. Todo parece ponerse a sitio. Los miedos desaparecen, la angustia se transforma en calma y las lágrimas son dulces. Es tan solo el deseo y la esperanza de poder vivir mejor, estar en paz con un uno mismo y sentirse bien. Poder sentir que el dolor se va. Nada te importa y ya no sufres más. Llegas a plantearte si la muerte en realidad es la huida de una vida muerta y un corazón helado, es un renacimiento de esperanza. Con el tiempo, te das cuenta que aquello que deseas no es la muerte, solamente deseas sentirte feliz, querido y cuidado. No te abandones. El amor no está fuera, el poder del amor está dentro de ti, siempre ha estado. No te abandones cuando sientas que la vida te ha abandonado, porqué no hay dolor más intenso que sentir como tu mismo te abandonas. No te culpes.  Aquel niño pequeño e indefenso ha crecido, es fuerte y valiente. Cuida de ese niño que llevas dentro, respira su vitalidad y contágiate. Date otra oportunidad, eres suficientemente valiente como para estar presente en este instante. Descubre la alegría de estar solo, de estar contigo mismo.

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