Día a día

No te abandones cuando sientas que la vida te ha abandonado, porqué no hay dolor más intenso que sentir como tu mismo te abandonas.

Cuando no sientes nada, estás vacío y todo es oscuro, la muerte parece un paraíso, una escapatoria llena de luz y tranquilidad, un lugar donde sentirse protegido, descansado. Puedes dejar de luchar contra el monstruo que hay dentro de ti. Todo parece ponerse a sitio. Los miedos desaparecen, la angustia se transforma en calma y las lágrimas son dulces. Es tan solo el deseo y la esperanza de poder vivir mejor, estar en paz con un uno mismo y sentirse bien. Poder sentir que el dolor se va. Nada te importa y ya no sufres más. Llegas a plantearte si la muerte en realidad es la huida de una vida muerta y un corazón helado, es un renacimiento de esperanza. Con el tiempo, te das cuenta que aquello que deseas no es la muerte, solamente deseas sentirte feliz, querido y cuidado. No te abandones. El amor no está fuera, el poder del amor está dentro de ti, siempre ha estado. No te abandones cuando sientas que la vida te ha abandonado, porqué no hay dolor más intenso que sentir como tu mismo te abandonas. No te culpes.  Aquel niño pequeño e indefenso ha crecido, es fuerte y valiente. Cuida de ese niño que llevas dentro, respira su vitalidad y contágiate. Date otra oportunidad, eres suficientemente valiente como para estar presente en este instante. Descubre la alegría de estar solo, de estar contigo mismo.

Cuando aquello que crees que te da vida en realidad te esta matando…

Cuando no sientes nada, estás vacía y todo es oscuro, la muerta parece el paraíso, una escapatoria llena de luz y tranquilidad, un lugar donde sentirte protegida, descansada. Puedes dejar de luchar contra el monstruo que hay dentro tuyo. Todo parece ponerse en su  sitio. Los miedos desaparecen, la angustia se transforma en calma, la rabia se apaga y las lágrimas son dulces. Es tan solo el deseo y la esperanza de poder vivir mejor, estar en paz contigo misma y sentirse bien. Poder sentir que el dolor se va. Te da igual que el monstruo te haya vencido, ya no sufres más. Llegas a plantearte si la muerte en realidad es la escapatoria de una vida muerta y un corazón helado, es un renacimiento de esperanza, crees que es la salvación.

Cuando leo estas ideas con un poco de perspectiva, me doy cuenta de la ridiculez de mis pensamiento. Vencer un monstruo que habita dentro tuyo es la lucha más difícil, pero dicen que es la victoria más satisfactoria. Es un monstruo pesado, resistente e incansable, pero me gusta pensar que yo aún lo soy más. Prefiero enfrentarme a mis miedos, aprender a calmar mi angustia, utilizar la rabia para vencer el monstruo y el gusto salado las lágrima que, de vez en cuando, son necesarias para poder seguir adelante. El deseo y la esperanza de vivir mejor, estar en paz conmigo misma y sentirme bien sigue estando en mi, pero de otra manera, siguiendo otro camino. Ahora quiero sentir que voy venciendo al monstruo.

Hay que vigilar cuando la salvación en realidad es el problema, cuando aquello que crees que te da vida en realidad te esta matando.

La niña de piedra

A veces me siento pequeña y perdida, hasta tal punto que yo misma no me veo, no me siento y necesito hacer cosas peligrosas para sentirme. Es curioso porqué, a veces, solo puedo sentir la vida cuando estoy cerca de la muerte. Eso me asusta y me genera envidia de los demás. Tengo envidia de aquellas personas que se sienten vivas cuando están rodeadas de gente, riendo y compartiendo. A mí me da mucho más miedo esto que perderme en un bosque sin caminos. Alguien, en su momento me contó que esto era ser valiente y que cuando necesitas de los otros eres débil, frágil. Yo me lo creí hasta tal punto que lo he integrado como un mecanismo para sentir. Tengo miedo de compartir con los otros, tengo miedo de abrir mi corazón, tengo miedo de confiar en las personas y tengo miedo de volver a ser aquella niña frágil. Esta niña no se ha sentido nunca querida, ni siquiera por ella misma. Esta niña era un excelente en todo i eso la hizo crecer antes de hora, a tirarse por atracciones que le daban miedo para sentirse valiente, a bañarse mar adentro para demostrar que nada la superaba, a ir sola al baño para demostrar que los monstruos que ella imaginaba que saldrían del váter no la asustaban, a ser la mejor del equipo para sentir que su padre estaba orgulloso de ella, a ser una niña “buena” para no dar faena a su madre, a ser trabajadora y exigente para ser un buen ejemplo para su hermano… Esta niña de excelente no sabía que los más importante era que ella se quisiera y que, además, la gente de su entorno la quería tal y como era, sin tener que demostrar nada. Esta niña ha crecido odiándose a si misma y retrayéndose constantemente que nunca era suficiente. Esta niña un dia decidió ser de piedra para no sentir los golpes, decidió que no necesitaba ni quería a la gente a su lado, creyó que ser valiente era poner su vida en riesgo, se convenció de que siempre sería una chica solitaria y se conformó a vivir con la tristeza. Esta niña ya se ha hecho grande, dentro de poco hará 21 años, ya es un mujer. Ahora ya es suficiente mayor para poder cuidar a su niña pero tiene miedo. Esta mujer tiene que desaprender y reaprender tantas cosas que, a veces, necesita volver a ser de piedra. La gente del alrededor no lo entiendo y le exige que sea la mujer de 21 años, pero a veces no puede. A veces, vuelve a tener terror a la vida, la vuelva a invadir aquel vacío cargado de tristeza y la gente no la entiende. No entienden que la mujer de 21 años aún está curando heridas de la niña que creció siendo de piedra y que, a la vez, tiene que ir reparado las heridas de la mujer de 21 años. Esta mujer de 21 años, a veces, cuando se la ve llorar, está llorando por la niña de piedra.

 

“No necesitas”

No hagas, no digas, no puedes, no lo necesitas, no sientas, no lo mereces, no, no, no, y…  Lo dice constantemente, en cualquier lugar, ante cualquier proyecto, ante cualquier persona y en cualquier momento. Lo oyes tan a menudo y con tanta intensidad que te lo crees, crees que no necesitas nada, e incluso no sientes. Es su malévolo juego. Quiere que creas que eres invencible, más fuerte que nada ni nadie. Su estúpido juego que empezaste y ya no puedes salir. Es todo mentira. La meta consta en las instrucciones no existe. Nunca llegas a quererte, nunca llegas a ser feliz, la gente no te quiere más, no te vuelves invencible. No te la creas, abandona la partida. Quita estas prohibiciones, empieza a darte permisos, da un abrazo a una amiga, déjate decir cosas bonitas, disfruta de un cruasán de chocolate, pide ayuda, déjate querer. El nombre del juego es anorexia y el lema es “no necesitas”. ¿Realmente te la crees? ¿Eres más feliz con estas prohibiciones? ¿Te quieres más?

Mi mundo de repente ha oscurecido, nada tiene sentido, me siente pequeña, perdida y vacía. Es como si alguien hubiese entrado en mi habitación mientras dormía y se hubiera llevado todos mis sentimientos. Anestesia general.

He intentado abandonar la partida con todas mis fuerzas, una y otra vez. Pero, aunque no quiera jugar, vuelvo a caer una y otra vez. A veces pienso que a lo mejor es que soy así. Una chica oscura, triste y enfermiza. Un caso perdido sin solución aparente, y que intento nadar a contracorriente. Es tan difícil cuando tu cabeza es tu propio enemigo… Arrepentimiento del pasado, temor por el futuro. Resultado: Incapaz de vivir el presente.

Me pregunto si la fuerza y la energía que tiene mi cabeza para hacerme ver del mundo un lugar hostil, será la misma que me ayudará a vivir de verdad. A llorar de tristeza, a reír de alegría, a chillar de rabia, en definitiva, a vivir.

Cuando crees que tocas el cielo y en realidad estás lamiendo el suelo

Gritos de alguien que no se va, los rayos son la luz que te guía, las sombras te tiran los pies, las garras se clavan en tu corazón, un demonio se apodera de tus manos, el pelo te ahoga, los huesos se marcan y la mirada se apaga. Te sientes perdida, no sabes donde ir, quieres escupir al mundo entero y te quieres arrancar las entrañas. Sigues aquellos rayos llenos de energía, la energía de la obsesión, aquella que te dice que se acogerá, que te querrás y que la gente te admirará. Te alejas del mundo y te pones las gafas del dolor. Nadie lo entiende. Tu tampoco. Quieres pero no puedes. Puedes pero no quieres. Y cuando ni quieres ni puedes ya te has perdido. Te buscan pero no te encuentran. Te dicen cosas bonitas que rechazas y las malas te las apoderan, las haces tuyas, te torturan y así te sientes segura. invencible. Nada puede contigo. Tienes unas fuerza intensa que puede escalar montañas, romper muros y subir al cielo. Que falsa que es… te dice que tocas el cielo cuando estás lamiendo el suelo, pidiendo a gritos compañía, amor y ternura. Aquello que no has recibido, aquello que ya no sabes qué es, aquello que anhelas y a la vez temes.

Rompe muros, pero con ayuda.

Escala montañas pero con voluntad.

Toca el cielo pero volando con las alas de la ilusión, esas alas que confían en tí, esas alas que te protegen, esas alas que te quieren, esas alas que te llevarán a una imperfección perfecta, esa que algunos llaman felicidad.

Como gestionamos el malestar

El otro día estuve hablando con un chico de lo que hacíamos mucha gente cuando nos sentíamos mal. Llegué a la conclusión que cuando nos sentimos tristes, enfadados, confusos,.. el mecanismo automático que tenemos muchos es hacer cosas que conscientemente o inconscientemente nos perjudicaran nuestro estado de ánimo aún más. Unos se cierran en la habitación a oscuras y con música triste, otros dejarán de comer, otros mandarán a sus seres queridos a la m… es un mecanismo tan instintivo que a menudo ni nos damos cuenta y solo conseguimos sentirnos aún peor.

Después de mucha terapia y mucha reflexión me he dado cuenta que uno de los trabajos más difíciles de conseguir es conocerse a uno mismo, qué mecanismos utiliza cuando uno se siente mal y si estos mecanismos lo perjudican más que no le ayudan. Cuando uno ya conoce estos mecanismos, viene el paso de luchar contra este instinto “destructivo”. Todos sabemos que es aquello que hará que nos suba el estado de ánimo y aquello que nos hundirá aún más. Este paso es de los más difíciles para mí porqué el cuerpo y la parte destructiva de mi pensamiento (a veces muy potente) me piden una cosa y mi parte más cuidadosa otra. Aunque la parte destructiva sea muy potente la parte cuidadosa la puede ir apagando. A medida que una la va ganando a la otra, esta última se va haciendo más pequeña. Creo que lo más importante es que cuando nos sentimos mal no hacer NADA, no tomar ninguna decisión precipitada. Simplemente pararte a pensar, escuchar las dos partes de tu cabeza e intentar callar a la parte destructiva, intentar hacer consciente aquello que el instinto nos pide y pensar si realmente es lo que queremos.

 

Sigue adelante

A veces, la esperanza de un futuro mejor es solo aquello que nos mantiene vivos para poder vivir el presente. Pero, cuando se desvanece esta espurna de esperanza que te queda? Luchas a contracorriente sin ninguna meta, luchas para luchar y los brazos cada vez tienen menos fuerza y las piernas empiezan a temblar. Es entonces cuando tienes que coger impulso de las piedras de la orilla para poder seguir adelante, ellas podran sostener tu peso el tiempo que necesites, ellas siempre estaran y harán que la lucha no sea inutil, ellas te indicarán el camino que debes seguir. El río es tuyo, no dejes que te lo ensucien las lágrimas, hazlo tuyo, a tu medida y con las piedras que quieras colocar. Y, aunque hayan remolinos sigue siempre adelante, las lágrimas no tienen suficiente fuerza como para tirarte para atrás.

Exigencia y crítica

La exigencia y la crítica no tienen porque ser malas. La exigencia y la crítica me han ayudadi sacar buenas notas, me han ayudado a estar en un buen equipo de baloncesto,me han ayudado a querer hacer bien las cosas, me  han ayudado a ser buena amiga de mis amigos, me han ayudado a querer ser buena persona, me han ayudado a luchar por mis objetivos, me han ayudado a ser educada con los desconocidos, me han ayudado a querer aprender de la vida, me han ayudado a escuchar consejos, me han ayudado a aplicarme las terapias de mis compañeras, me han ayudado a cumplir los compromisos de terapia, me han ayudado a hacer cambios en mi vida, me han ayudado a  tirar el triple aunque pensara que lo fallaría, me han ayudado día a día a luchar contra la enfermedad, me han ayudado a ser sincera con el síntoma, me han ayudado a superar la etapa de hospital de día y me ayudaran a curarme.

Estas últimas semanas tenía una percepción de la exigencia y la crítica muy malas. Me decían que era una fracasada, me decían que no debería estar obsesiva, me decían que no debería costarme comer, me decían que no podía tener ideas autodestructivas, me decían que era mala persona, me decían que era patética por estar triste, me decían que no me acercara a la gente porque me harían daño y yo no se aguantar el dolor, me decían que era horrible, me decían que la gente está a mi lado porqué en realidad no me conoce, me decían que soy una chica triste y no paraban de torturarme,

La exigencia y la crítica no son malas si haces un buen uso de ellas. Si las utilizas para frustrarse y castigarte, son lo peor.

Después de una terapia me puse el compromiso de hacer una carta de la “Mar buena” a esa “Mar crítica y mala”. En esta carta la “Mar buena” le  ha dicho que no es cierto lo que dice, le ha dicho que ahora esta pasando una mala época y que es normal que lo vea todo negro pero eso no quiere decir que sea una infeliz ni mala persona, le ha dicho que le cuesta comer y algunas cosas le obsesionan porque tiene una enfermedad pero que cada día está luchando para superarla, le ha dicho que se permita estar mal, le ha dicho que no es perfecta y que tiene derecho a equivocarse pero por eso no es necesario que se castigue, le ha dicho que tiene gente a su alrededor que la quiere, le ha dicho que este malestar es temporal, que todo pasará pero que no se exija tanto, que ella esta haciendo todo lo que puede para estar bien. Las dos partes de Mar han hecho un pacto, ninguna de las dos puede desaparecer, deben aprender a convivir y para eso es necesario que la “Mar mala” no la torture, que le diga lo que hace mal pero con una crítica constructiva, no destructiva. Al fin y al cabo mi exigencia solo quiere cosas buenas para mí, pero me toca a mi decidir hasta que punto le tengo que hacer caso.

Ahora me propuesto ser exigente para hacer un buen uso de la exigencia, será muy difícil pero el primer paso es proponérselo.

Hazla callar

Te dice que no comas, que te hagas daño, que no sientas placeres, que te apartes de los tuyos, te aleja de ti misma, te consume la vida y tu pensamiento, te da rabia aquellos que quieren ayudarte y después te castigas por tratarlos mal. Algo en ti no funciona. Te irrita todo y sientes un vacío dentro de tí que crees que solo ella podrá llenarlo. Te lo dice a la oreja. Es persuasiva y seductora. Sabe como decir las cosas para que te la creas.

Tiene una mirada que te abduce y te tranquiliza cuando la obedeces, una sonrisa juguetona que te hace sentir la niña rebelde que no has sido nunca, unos brazos largos y cálidos que te protegen y un pelo largo que desprende una olor mágica.

Los de tu alrededor te dicen que no le hagas caso pero ella sigue insistiendo y como más la haces callar, más chilla.

Aunque ella sabe mil maneras para quedarse contigo, tú con esfuerzo y ayuda ya tienes suficiente como para desprenderte de ella.

Busca una ilusión para luchar y aférrate a ella hasta el fin.

En tus momentos más débiles ella se crece y vuelve a chillar pero con ayuda y voluntad la vuelves a callar. Va bajando su voz lentamente, primero baja su intensidad, luego su tono, a continuación susurra hasta que un día callará para siempre y aquel día podrás decir que la has vencido.

 

Ambivalencia

Ambivalencia en si luchar para vivir  o en tirar la toalla.

Son momentos en que nada está definido, ni blanco ni negro, todo está nublado. A momentos tu cabeza te guía hacia una dirección y, de repente, te indica el camino hacia otra totalmente contraria. A cual obedeces? No sabes que hacer. Sabes que en cualquier momento tu cabeza puede coger una de las dos direcciones y llevarla a la acción como un impulso pero tambien eres consciente de que después puedes penedirte.

Mi consejo en estos momentos de ambivalencia es no tomar ninguna decisión, escuchar a los que te quieren y tomar la decisión cuando todo tenga un color más definido, el gris no deja ver.

Si no sabes si quieres curarte o no, pruébalo, siempre estarás a tiempo de volver a enfermar, pero primero intenta vivir que es estar sana, pero sana de verdad.

 

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