Archivo mensual: marzo 2013

Remolinos de emociones…

Llevo dos semanas muy removida internamente, cosa que no llevo para nada bien… Supongo que para personas como yo, a las que nos gusta sentir que “controlamos” nuestra vida (aunque sepamos que es solo un espejismo), la sensación de estar como subida en una montaña rusa es vertiginosa. Realmente hacía años que no me sentía así (supongo que desde las épocas donde la enfermedad estaba más pronunciada), y no he sabido llevarlo muy bien.

El desencadenante de todo esto ha sido en el ámbito emocional más profundo (y para mi, más desconocido) de todos: el ámbito de las relaciones de pareja. Aqui se me despiertan mil millones de miedos e inseguridades que cuando no tengo a nadie en mi vida están más o menos neutralizados, pero a la que aparece alguien me tambalea todo. Tengo miedo a no estar a la altura, a mi poca experiencia, a no saber actuar sanamente, a dejarme conocer, a… y claro, cuando el miedo habla, el cuerpo también. Y el malestar con mi físico ha crecido exponencialmente a medida que esta situación iba avanzando…

He llorado mucho, me he dado el permiso de expresar lo que sentia a mis amistades más íntimas (las pobres no sabían como hacerme entrar en razón), y he aceptado que necesito ayuda en este aspecto. Sé que es una situación a la que llevo toda mi vida rehuyendo, y que ahora me sienta capaz de afrontarla es algo muy positivo, pero no a cualquier precio… El malestar que he sentido estos días y las ideas sobre mi misma que me aparecían en mi cabeza me han dado mucho que pensar…

En fin… Seguiremos aprendiendo de nuestros actos, y seguro que a la próxima mi forma de afrontarlo será mucho más positiva y justa para mi misma…

La importancia de expresar y compartir*

Muchas veces tendemos a pensar que nuestros problemas son un mundo aparte y que nadie nos puede entender. Otras veces tenemos miedo a la opinión externa, a sentirnos juzgados o a poder decepcionar o preocupar a nuestro entorno. O hay veces que ni nosotros mismos sabemos lo que nos ocurre…

Sea por el motivo que sea, la opción que, para mi opinión, nos hace estar peor es crearse una especie de “bunker emocional”, donde la entrada quede limitada solo a nosotros mismos. Es cómodo, si. Es menos arriesgado, también. Pero no contar con la opinión de otras personas nos puede hacer entrar en ruedas donde nos sea muy dificil tener en cuenta que existen ALTERNATIVAS.

EXPRESAR libera, deshace nudos, nos acerca a nuestro entorno, nos ayuda a sentirnos menos solos… ademas, nos relativiza ideas de nosotros mismos que muchas veces nos acompañan durante mucho tiempo (tipo “nunca superaré x…”, “no valgo lo suficiente para x…”)

También nos sirve para darnos cuenta de que muchas cosas que nos ocurren (miedos, inseguridades…) son COMUNES entre la gran mayoria de nosotros. La única diferencia es la FORMA DE GESTIONARLO…

Por eso, os animo a que EXPRESEIS vuestras ideas, sueños, preocupaciones, sentimientos… cuando lo necesiteis. De esta manera, estoy convencida que vuestro nivel de angustia bajará, y podreis evitar (o almenos, minimizar) los “cortocircuitos” que nos ocurren cuando tenemos demasiadas emociones encerradas en el saco y salen de forma destructiva…

ànimos a todos!!!!

un besito! :)

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