Archivo mensual: octubre 2013

despidiéndome de los 23…

Hoy es la vigilia de mi cumpleaños… mañana, día 31 de octubre, cumplo 24 otoños de existencia… Como la mayoría de personas que me conocen ya saben, me encanta reflexionar y revisar de forma habitual el camino que voy tomando, pero en fechas especiales este efecto se pronuncia considerablemente. ¿Melancolía? Quizás… ¿Sensación de vértigo al darme cuenta de lo rápido que pasan los años? También… ¿Satisfacción por los cambios realizados? Por supuesto!!! ¿Frustración al ver que algunas dificultades aún se resisten a abandonarme? También… (para que negarlo, no todos los días son estupendos y maravillosos) ¿Ganas de seguir disfrutando de la vida, con todo lo que esta conlleva? EVIDENTEMENTE!!!!

Si miro atrás, en este último año mi vida ha cambiado en la gran mayoría de mis “parcelas”… Me he independizado con una muy buena amiga, he conseguido llegar a la situación laboral por la que me estaba formando, han entrado en mi vida nuevas y grandes amistades, he conocido personas que me han hecho ilusionarme y sentirme muy viva… En global, me siento muy AFORTUNADA por todo lo que la vida me ha dado, y por la gran capacidad que tengo de APRECIARLO y VALORARLO CADA DÍA. Porque, como dice aquella famosa frase, “no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”, y me siento muy feliz de sentirme muy llena con lo que tengo a mi alrededor y con lo que actualmente soy.

También en este último año he tenido días de muchas dudas, de apariciones de antiguos fantasmas llamados “Miedos” bajo el disfraz de malestar y ansiedad con la comida y el cuerpo. Si, señores, reaparecía en escena el episodio repetitivo de siempre (aunque sea con menor intensidad y de una manera muy diferente, frustra y no es agradable). ¿y qué hacer en estos casos? ACEPTAR y DEJARSE AYUDAR con aquello que nos haga SENTIR BIEN, porque NOS MERECEMOS SALIR DEL BUCLE. Y en esos momentos es cuando eres consciente de todo lo aprendido, y de que todas las horas pasadas en la silla de Abb no fueron en vano. Llevo en la mochila muchos recursos que me hacen darle la vuelta a la tortilla (a veces al momento, a veces al cabo de algo más de tiempo, pero la tortilla siempre se acaba girando). Y sí, el hecho de ser una chica sensible posiblemente me causará más de un disgusto en este camino, pero también me hace vivir las experiencias más fascinantes: aquellas que estan RELACIONADAS CON LAS PERSONAS.

Y ¿qué le pido a los 24? CORAJE para seguir mirando a los ojos a mis miedos arcaicos que aún no he acabado de combatir, y DECISIÓN para ganarle el pulso a los nuevos. ENERGÍA para seguir sintiendo que, al fin y al cabo, la VIDA PUEDE SER MARAVILLOSA, y más capacidad para APRECIAR EL AQUÍ Y EL AHORA, que, al fin y al cabo, es LO ÚNICO Y LO MÁS VALIOSO QUE TENEMOS… “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar..”

Un besazo gigante!!!!

Marta

“Cuando la comida es más que comida”

Hace poco me ha llegado a las manos un libro sobre una autora que no conocía (Geneen Roth) y me ha parecido muy interesante. Este libro se titula “Cuando la comida es más que comida”, y refleja todo el proceso que ha hecho la autora para recuperarse de sus problemas alimentarios y sobre su relación con ella misma. Me ha emocionado muchísimo, y os lo recomiendo de todo corazón. Por este motivo, he encontrado interesante transcribir algunos fragmentos de éste por si os pueden servir de ayuda:

“Comer compulsivamente es una forma de escapar de nosotras mismas cuando las cosas se ponen difíciles. Cuando no queremos saber lo que está pasando. La adicción a la comida es una forma de distanciarnos de las cosas cuando no son como nos gustarían: es la negación a estar PLENAMENTE VIVAS. No importa cuanto peses, las adictas a la comida padecemos anorexia del alma. Nos negamos a aceptar lo que nos nutre. Vivimos pasando hambre, y cuando ya no podemos soportarlo más, nos atiborramos. La forma de conseguir todo esto es mediante el simple acto de huir -de abandonarnos- cientos de veces al día”.

“Hacemos dieta para perder peso, porque creemos que cuando estemos delgadas seremos dignas de amor. Hacemos dieta para “repararnos”, para “arreglarnos”, para convertirnos, en fin, en OTRA PERSONA. Sin embargo, el 83% de las personas que hacen dieta acaban recuperando más peso del que perdieron. El fracaso forma parte inextricable de la apuesta. No se puede jugar y ganar siempre.

Pero seguimos haciendo dieta. Nos atascamos en este círculo vicioso para HUIR DE LA SOLEDAD. Para no sentir lo que sentimos: “el amor duele”; no se puede confiar en nadie; la tristeza me arrollará, me engullirá; el dolor nunca cesará”. Pero si nos paramos a mirar, si contemplamos nuestra forma de comer como un RECURSO muy válido para soportar lo que en su día nos resultó insoportable, si escuchamos lo que dice nuestro cuerpo y nos atrevemos a flotar apenas un instante en el vacío… entonces algo se posa en ese hueco y lo transforma en plenitud”

“Comemos como vivimos: nuestra relación con la comida es el reflejo exacto de convicciones muy arraigadas sobre nosotros mismos. Todo lo que pensamos sobre el amor, el miedo y la transformación se expresa en cómo, cuándo y qué comemos. Por eso, la próxima vez que vayas a comer, DETENTE. No dejes de comer, sólo párate a observar lo que sucede en tu interior. En tu forma de comer reside la sabiduría, el camino hacia una figura más esbelta, sí, pero sobretodo hacia una relación enteramente nueva contigo misma”.

 

:) muchos ánimos!!!!!

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