Archivo mensual: mayo 2014

Cuando la comida es más que comida (Geneen Roth)*

Si hay un libro que refleja mucho la relación entre la comida y la gestión de las emociones es éste. Os dejo aquí algunos fragmentos con los que me siento muy identificada. Yo no podría expresarlo mejor! :)

Un fuerte abrazo!

“¿Comes demasiado o demasiado poco? ¿Estás en lucha constante contra tu imagen? ¿Crees que cuando adelgaces tu vida cambiará, que tus problemas desaparecerán?Ha llegado el momento de poner fin a esa batalla. Haciendo dieta no perderás esos kilos que te sobran, ya sean cinco, diez o treinta. La solución está ante ti, a diario. En tu plato. Y en tu cuerpo. Comemos como vivimos: nuestra relación con la comida es el reflejo exacto de convicciones muy arraigadas sobre nosotros mismos.Todo lo que pensamos sobre el amor, el miedo y la transformación se expresa en cómo, cuándo y qué comemos.Por eso, la próxima vez que te sientes a comer, detente. No dejes de comer, sólo párate a observar lo que sucede en tu interior. En tu forma de comer reside la sabiduría, el camino hacia una figura más saludable, si, pero sobre todo hacia una relación enteramente nueva contigo misma.”

“Nunca subestimes tu tendencia a huir…si comer compulsivamente puede estar dentro de alguna categoría, sin duda se trata de una forma de escapar de nosotros mismos cuando las cosas se ponen difíciles. Cuando no queremos saber lo que está pasandoLa adicción a la comida es una forma de distanciarnos de las cosas cuando no son como nos gustaría. Les digo que acabar con la obsesión por la comida se basa en nuestra capacidad para vivir el presentepara no abandonarnosPerder peso es la parte fácil, cada vez que eres consciente de tu hambre y de tu sensación de estar llena, pierdes peso.

Pero también les digo que la adicción a la comida es básicamente una negación a estar plenamente vivas.No importa cuánto peses, las adictas a la comida padecemos anorexia de almaNos negamos a aceptar lo que nos nutre.Vivimos pasando hambre, y cuando ya no podemos soportarlo más, nos atiborramos. La forma de conseguir todo esto es mediante el simple acto de huir – de abandonarnos- cientos de veces al día. (…)”.

“Hay muchas formas de huir. Salir por la puerta. Alquilar un helicóptero. Distraerte para no sentir dolor haciendo miles de cosas: pensar en otra cosa, culpar a tu madre, culpar a otra persona, pelearse, compararse con otras personas, soñar con el futuro, recordar el pasado, no involucrarse nunca demasiado. Comer. Pasarte la vida intentando adelgazar o tratando de resolver el problema. Resignarse a la lucha interminable con la comida para no tener que profundizar nunca en el sentido que tiene la misma, ni descubrir quién eres y cómo podrían ser tus relaciones sin el drama de la comida. Quedarte donde estás con tus sentimiento, con lo que estás viendo o experimentando es el primer paso para poner fin a la obsesión con la comida. Y aunque parezca que acabar con nuestra obsesión es lo que todas queremos, en realidad queremos conservarla un poco más. Y por varias buenas razones.La obsesión nos mantiene ocupadas cuando tenemos el corazón hecho pedazos por acontecimientos desgarradores. Como ver que tu hijo enferma o tu pareja muere. La obsesión te ofrece un billete de avión para huir de cualquier situación descorazonadora.

No huyamos. Estemos despiertos, sin drogarnos con la comida, el alcohol, el trabajo, el sexo, el dinero, las drogas, la fama o la negación. ¿Es mucho pedir?”

Describe tu cuerpo en una sola palabra*

“Eres gorda, eres fea, das asco. Esto es lo que me solía decir cuando me miraba al espejo. No quería mi cuerpo. Odiaba mi cuerpo. Quería esconderme del mundo….Pensaba que estaba sola, que nadie más sentía lo mismo que yo. Pensaba que la solución era bajar de peso: “cuando esté delgada, todo cambiará”; “cuando tenga el cuerpo que deseo, seré digna de amor”; “cuando físicamente haya cambiado, me mereceré cosas buenas”…

Y mientras te obsesionas con la búsqueda de éste particular “santo grial”, pierdes totalmente la perspectiva de la realidad. Eres injusto, muy muy injusto contigo mismo. La comida mueve tu vida. Si un día las cosas no te van como quieres, te castigas dándote atracones, vomitando o ayunando. Entras en un círculo perverso, donde la sensación de caos es una constante. Tus relaciones sociales, familiares, laborales… quedan afectadas. Tu salud, por descontado, también.

Vives en una realidad obnubilada, casi “paralela”. Durante el día llevas una especie de “máscara” para no preocupar a los demás, y cuando estás sólo utilizas la comida para callar tus emociones y heridas más profundas: tristeza, rabia, miedo…

El problema es que ni toda la comida del mundo te saciará el hambre emocional, y ningún número en la báscula reparará tus heridas. No. La única fórmula consiste en destapar todo este embrollo para ver qué esconde. Porque nadie en su sano juicio quiere vivir de esta manera. Porque el estar “bien” debería ser nuestro estado natural, y debemos no conformarnos con menos. Porque aunque el tipo de sociedad no ayude, tenemos que repetirnos TODOS LOS DÍAS lo mucho que valemos, y lo fantásticos que son nuestros cuerpos.

Fíjate en los niños; despiertan ternura, amor incondicional. Nosotr@s seguimos siendo igual de dignos de amor y de sensibles, aunque nos vayamos cubriendo de “capas” a lo largo de nuestra vida. Debemos recordarlo siempre…”

Un abrazo!!!!

Vídeo muy recomendado:   http://www.youtube.com/watch?v=-9-FCyPKcy0  (debemos aprender a amar a nuestro cuerpo)

 Scroll hacia arriba