Archivo mensual: julio 2014

Nostalgia de tanta inocencia…*

Los abuelos, qué importantes son!! Nos dan un apoyo incondicional, y siempre están dispuestos a escucharnos, mimarnos y cuidarnos…

Esta semana nos ha dejado mi abuela materna, y el dolor e impacto que inicialmente me causaron la noticia han dado paso a un sentimiento de gratitud y melancolía, cargados de muchísimos recuerdos preciosos en los que ella era la protagonista.

Recuerdo sus preciosos vestidos que me hacía para los “días especiales”. El olor del pan tostado en la chimenea. Las canciones antes de ir a dormir. Las navidades en familia. Sus canelones y sus increíbles patatas fritas, dignas de cualquier menú 5 estrellas. El relato de sus vivencias de su infancia en el escenario de la miseria de la postguerra y la dictadura. La complicidad de su serena mirada. Sus preciosos ojos azules. Los veranos en el campo, donde las excursiones a la fuente y al huerto nos hacían alejarnos por unos días de la vida “urbanita” y vivir sin reloj. Tu enorme fortaleza, digna de admirar. Tu gran capacidad de cuidarnos a todos, sin quejarte y con tu enorme sonrisa siempre presente… Tantas cosas…

Gracias por estos años, por este pequeño tesoro que me has regalado. Sé que tu ejemplo y las vivencias compartidas me servirán en los momentos clave, o cuando la duda y el miedo se apoderen de mí. Gracias, gracias, gracias, Porque personas como tú no se encuentran cada día, y yo he tenido la suerte de conocerte de muy cerca…

Descansa tranquila, siempre te recordaremos*

 

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¿donde está el enemigo?

PLANIFICAR. ORGANIZAR. CONTROLAR.

Este ha sido (y aún, en muchas ocasiones, es) mi mayor anhelo, mi gran coraza, mi enorme castillo. Vivir desde la agenda y el calendario. Metas. Objetivos. Mañanas imaginados a la perfección más absoluta, embriagados de felicidad y éxito. Mañanas en los que aparecía con un cuerpo de infarto, feliz, con pareja, con una gran carrera profesional y admirada por todos. Mi oasis. Sin problemas, sin dificultades, sin miedos. Sin compulsión. Siendo perfectamente correcta, ideal…

Paradójicamente, los días presentes se alejaban notablemente de ese mañana ideal. Mi realidad no me satisfacía, no… Había muchas cosas que funcionaban bien (aunque en el momento me costaba verlas), pero yo sólo creía que no era suficiente, No, ¿yo, mediocre? ¿conformista? Ni en sueños. No, no, no. Tenía que cambiar. Tenía que trabajar duro. Tenía… Tenía.. Tenía... Y cuando lo consiguiera, sería feliz. Sí, así, sin matices.

¿La realidad? Miles de días desaprovechados viviendo en mi burbuja, sin ser capaz de disfrutar de mi imperfecto alrededor. Compulsión para castigarme por no ser lo suficientemente disciplinada para conseguir el santo grial de mi hipotética felicidad. Insatisfacción, rabia. Y más compulsión. Y así he vivido durante años. ¿Os suena?

Con el tiempo he ido deshaciendo toda ese entresijo de hilos, y me he dado cuenta de muchas cosas. Primero: esas metas realmente no eran mías. Eran metas sociales, del modelo de éxito externo, que en muchas cosas se alejan mucho de mi brújula interna. Y cuando hay un cortocircuito interior, es prácticamente imposible que las cosas salgan bien externamente. Segundo: eran metas totalmente irreales, que no se pueden conseguir disfrutando ni sin obsesión. Porque las cosas necesitan su tiempo, y si quieres acortar plazos, no dudes que te obsesionarás… Y por último, también hay un punto de autocastigo muy viciado: al no conseguir lo que te propones (que en el fondo sabes des del inicio que es muy difícil que ocurra), sabes que el automachaque está asegurado. Y aunque sea pagando un precio altísimo, también se obtienen muchos beneficios: no sales de tu zona de comfort (estás demasiado atareado/a dándole vueltas a lo de siempre), no te arriesgas, no te frustras. Siempre te queda el “mañana todo cambiará y todo será diferente”, aunque el Hoy vaya hacia un camino totalmente opuesto.

 

Mi visión actual??? Metas realistas en las que el precio a pagar no sea tu bienestar. Me niego a sufrir más absurdamente. No, no y no. Me niego a ver la vida como un terreno hostil donde la lucha sea la canción que siempre esté sonando de fondo. ¿Donde queda el disfrute y la ilusión? No postergues. Aunque tengas un presente imperfecto, hoy es un buen día para empezar a valorar lo bueno y permitirte ser feliz*

 

 

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