Archivo mensual: septiembre 2014

a veces la vida duele

Los que me conocéis sabéis que soy una persona bastante positiva, con tendencia a dar la vuelta a las situaciones hacia el lado más optimista e intentando ver la vida con lentes más bien claros que tenues. Pero a veces la vida duele. Y mucho. Y también hay que aceptarlo. A veces duele tanto que te arrancarías una parte de ti para dejar de sentir el vacío, el precipicio, el vértigo. A veces la mente no es capaz de racionalizar nada para consolarte, y cualquier razonamiento que intente justificar la situación parece totalmente absurdo. Porque sí, de todo se aprende, pero a veces no hace falta sufrir tanto para llevarse la lección.

Hoy este texto no está escrito en primera persona, sino en tercera. Hoy he tenido el privilegio de conocer una parte más de una persona muy importante para mí, uno de sus mayores “secretos” no confesados, en los que un individuo le hizo pasar una muy mala situación, le hizo sufrir lo inimaginable y anular una gran parte de ella. Y la sensación de injusticia me corroe por dentro. Ella es una persona buena, noble, prudente, atenta, agradable… y no merecía ser víctima de ésa situación. Y lo peor en sí no fueron las durísimas vivencias, sino la parte de ella que murió al experimentarlas: la confianza en las personas y en la vida, la tranquilidad, la relajación, la autoestima, la confianza… Y eso es injusto. Muy injusto. Porque durante años te trabajas a ti mism@ para ir subiendo peldaños, consiguiendo objetivos, confiar un poquito más en ti, y de pronto alguien que llega a tu vida de repente te lo puede arrebatar todo.

Hoy no tengo nada más a añadir, las palabras se quedan cortas de sentido y contenido. Simplemente recordarte que si estás pasando una mala situación debido a que alguien no te está tratando correctamente, no es tu culpa. Nadie merece ser maltratado. NADIE. Debemos recordarnoslo todos los días…

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