anestesia para el alma*

Anestesiarse. Desconectar. Evadirse. 

Para mí, éstas son las mejores palabras que describen la sensación que siento cuando como compulsivamente. Es una manera de desconectar, de romper con el “ahora” por unos instantes e irme al limbo. Es una sensación que, al menos en mi caso, no se equipara a ninguna otra. Y es el estímulo que más me “llama” cuando mi día a día no es como yo quiero, o cuando estoy melancólica, nerviosa o triste. Aunque el precio a pagar sea ENORME. Porque además de ser un terrible castigo para el organismo (sí, aunque es  “sólo comida”, a base de repetir estos comportamientos durante años, el organismo también sufre sequelas y dolencias GRAVES), el peor precio es la sensación POST-atracón: culpabilidad, machaque, desesperación…. Sensaciones que cuestan DÍAS para que desaparezcan.

Pero lo seguimos haciendo. Y seguimos viendo la vida pasar, haciendo de la nevera, el supermercado, la televisión y la soledad nuestros más fieles compañeros de baile. Porque aunque físicamente hagas lo mismo que tu vecino o amigo, tu interior está desconectado del mundo, y divaga por otros escenarios donde el cuerpo, la comida, el peso y el “mañana todo será diferente” son los protagonistas.

Y van pasando los días. Las semanas. Los meses. Los años. Y te sigues prometiendo que es la ULTIMA VEZ que lo haces, y que mañana ya no lo harás más. Pero HOY SÍ, por última vez…

Hasta que decides SALIR DEL LABERINTO. Aunque te cueste horrores. Aunque te provoque noches sin dormir, angustia y dudas. Pero VALE LA PENA, sin ninguna duda. Porque la vida es demasiado bonita como para vivirla anestesiada*

Una respuesta a anestesia para el alma*
  1. Sara D. Responder

    Clarísima como siempre, Marta : )

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