Compañeros de viaje*

Sin duda, el sabor de boca dulce que deja pasar por una experiencia como la que viví fue la gran calidad humana que me acompañó durante ese camino. Personas que, sintiéndose también perdidas pero con un fondo de inconformismo ante aquella situación, decidieron hacerle un pulso a ese embrollo y mirar a la vida directamente a los ojos, aún con el miedo a la incertidumbre y al descubrir qué se escondía detrás de la tapadera del TCA.

Compartimos miles de confidencias, descubrimientos, lloros, tristezas y miedos… pero también alegrías ante los pequeños avances, ante los permisos que poco a poco íbamos consiguiendo, satisfacción al echar la vista atrás y observar el camino recorrido y felicidad ante la nueva forma de vivir que se nos iba presentando: más tranquila y sana, con menos perfecionismo y obsesión y, sobretodo, con una mayor calidad de vida.

Hoy recuerdo aquél agosto de 2007 que crucé la puerta de Abb por primera vez. El miedo y la frustración ante mi falta de “control” de la situación eran mis principales acompañantes… Y también recuerdo la salida por la misma puerta 5 años más tarde: satisfecha, feliz y con un saco de amigos con los que puedo contar incondicionalmente.

Algunos al día de hoy estáis muy presentes en mi vida; otros circunstancialmente no, aunque el cariño que me une a vosotros siempre está presente en mi. Así que os digo GRACIAS de todo corazón, os deseo lo mejor del mundo y que aprovechéis la gran oportunidad que tuvimos un tiempo atrás! :) un besazo!!!!!!! 😀

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