despidiéndome de los 23…

Hoy es la vigilia de mi cumpleaños… mañana, día 31 de octubre, cumplo 24 otoños de existencia… Como la mayoría de personas que me conocen ya saben, me encanta reflexionar y revisar de forma habitual el camino que voy tomando, pero en fechas especiales este efecto se pronuncia considerablemente. ¿Melancolía? Quizás… ¿Sensación de vértigo al darme cuenta de lo rápido que pasan los años? También… ¿Satisfacción por los cambios realizados? Por supuesto!!! ¿Frustración al ver que algunas dificultades aún se resisten a abandonarme? También… (para que negarlo, no todos los días son estupendos y maravillosos) ¿Ganas de seguir disfrutando de la vida, con todo lo que esta conlleva? EVIDENTEMENTE!!!!

Si miro atrás, en este último año mi vida ha cambiado en la gran mayoría de mis “parcelas”… Me he independizado con una muy buena amiga, he conseguido llegar a la situación laboral por la que me estaba formando, han entrado en mi vida nuevas y grandes amistades, he conocido personas que me han hecho ilusionarme y sentirme muy viva… En global, me siento muy AFORTUNADA por todo lo que la vida me ha dado, y por la gran capacidad que tengo de APRECIARLO y VALORARLO CADA DÍA. Porque, como dice aquella famosa frase, “no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”, y me siento muy feliz de sentirme muy llena con lo que tengo a mi alrededor y con lo que actualmente soy.

También en este último año he tenido días de muchas dudas, de apariciones de antiguos fantasmas llamados “Miedos” bajo el disfraz de malestar y ansiedad con la comida y el cuerpo. Si, señores, reaparecía en escena el episodio repetitivo de siempre (aunque sea con menor intensidad y de una manera muy diferente, frustra y no es agradable). ¿y qué hacer en estos casos? ACEPTAR y DEJARSE AYUDAR con aquello que nos haga SENTIR BIEN, porque NOS MERECEMOS SALIR DEL BUCLE. Y en esos momentos es cuando eres consciente de todo lo aprendido, y de que todas las horas pasadas en la silla de Abb no fueron en vano. Llevo en la mochila muchos recursos que me hacen darle la vuelta a la tortilla (a veces al momento, a veces al cabo de algo más de tiempo, pero la tortilla siempre se acaba girando). Y sí, el hecho de ser una chica sensible posiblemente me causará más de un disgusto en este camino, pero también me hace vivir las experiencias más fascinantes: aquellas que estan RELACIONADAS CON LAS PERSONAS.

Y ¿qué le pido a los 24? CORAJE para seguir mirando a los ojos a mis miedos arcaicos que aún no he acabado de combatir, y DECISIÓN para ganarle el pulso a los nuevos. ENERGÍA para seguir sintiendo que, al fin y al cabo, la VIDA PUEDE SER MARAVILLOSA, y más capacidad para APRECIAR EL AQUÍ Y EL AHORA, que, al fin y al cabo, es LO ÚNICO Y LO MÁS VALIOSO QUE TENEMOS… “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar..”

Un besazo gigante!!!!

Marta

“Cuando la comida es más que comida”

Hace poco me ha llegado a las manos un libro sobre una autora que no conocía (Geneen Roth) y me ha parecido muy interesante. Este libro se titula “Cuando la comida es más que comida”, y refleja todo el proceso que ha hecho la autora para recuperarse de sus problemas alimentarios y sobre su relación con ella misma. Me ha emocionado muchísimo, y os lo recomiendo de todo corazón. Por este motivo, he encontrado interesante transcribir algunos fragmentos de éste por si os pueden servir de ayuda:

“Comer compulsivamente es una forma de escapar de nosotras mismas cuando las cosas se ponen difíciles. Cuando no queremos saber lo que está pasando. La adicción a la comida es una forma de distanciarnos de las cosas cuando no son como nos gustarían: es la negación a estar PLENAMENTE VIVAS. No importa cuanto peses, las adictas a la comida padecemos anorexia del alma. Nos negamos a aceptar lo que nos nutre. Vivimos pasando hambre, y cuando ya no podemos soportarlo más, nos atiborramos. La forma de conseguir todo esto es mediante el simple acto de huir -de abandonarnos- cientos de veces al día”.

“Hacemos dieta para perder peso, porque creemos que cuando estemos delgadas seremos dignas de amor. Hacemos dieta para “repararnos”, para “arreglarnos”, para convertirnos, en fin, en OTRA PERSONA. Sin embargo, el 83% de las personas que hacen dieta acaban recuperando más peso del que perdieron. El fracaso forma parte inextricable de la apuesta. No se puede jugar y ganar siempre.

Pero seguimos haciendo dieta. Nos atascamos en este círculo vicioso para HUIR DE LA SOLEDAD. Para no sentir lo que sentimos: “el amor duele”; no se puede confiar en nadie; la tristeza me arrollará, me engullirá; el dolor nunca cesará”. Pero si nos paramos a mirar, si contemplamos nuestra forma de comer como un RECURSO muy válido para soportar lo que en su día nos resultó insoportable, si escuchamos lo que dice nuestro cuerpo y nos atrevemos a flotar apenas un instante en el vacío… entonces algo se posa en ese hueco y lo transforma en plenitud”

“Comemos como vivimos: nuestra relación con la comida es el reflejo exacto de convicciones muy arraigadas sobre nosotros mismos. Todo lo que pensamos sobre el amor, el miedo y la transformación se expresa en cómo, cuándo y qué comemos. Por eso, la próxima vez que vayas a comer, DETENTE. No dejes de comer, sólo párate a observar lo que sucede en tu interior. En tu forma de comer reside la sabiduría, el camino hacia una figura más esbelta, sí, pero sobretodo hacia una relación enteramente nueva contigo misma”.

 

:) muchos ánimos!!!!!

el poder de un abrazo…

Darse un abrazo cálido y intenso con alguien a quien quieres en un día en los que te cuesta ser positivo tiene mucho mejor efecto que atiborrar de comida tu cuerpo… Es el mejor alimento para nuestra alma, y ni todo el chocolate del mundo podrá igualarlo (y además no tiene efectos secundarios! 😉 )

Este maravilloso gesto capaz de transformar ánimos es gratuito y muy muy poderoso.. Pero para que haga efecto en nuestros cerebros necesitamos una dosis mínima diaria y continuada, como esa pizca de azafrán que poco a poco va coloreando y transformando el color y sabor de nuestros platos…

Te reto a que pruebes de lanzarte al mundo de los abrazos en tu día a día… Ninguno te dejará indiferente, y tu camino será mucho más dulce y placentero!!! 😉

volverse gris*

Inconscientemente, la vida actual nos empuja a seguir un estilo de vida predeterminado, donde el éxito tiene unos parámetros muy definidos. Parece que, para llegar a ser “alguien” en la vida, debemos conseguir ciertas cosas sin cuestionarnos si realmente nos llenan: estudios superiores, un puesto de trabajo “adulto y estresante”, un dominio perfecto del inglés, una pareja estupenda, una buena vivienda… y, por supuesto, un cuerpo “esbelto y bonito”.

 

Lo que nos hace vibrar y nos llena realmente muchas veces queda en segundo término. Lo importante es TENER, CONSEGUIR, ESFORZARSE, SACRIFICARSE. Parece que sin esfuerzo, las cosas pierden valor. No dejamos que la vida fluya… Nos empeñamos en intentar diseñarla y modelarla de acuerdo a estos parámetros, aunque el precio que paguemos sea tristeza, vacío o una sensación de que te estás volviendo “gris”.

 

Y esto es peligroso… muy peligroso. Vamos por la calle y vemos miles de ciudadanos “normales”, que aparentemente han conseguido lo que socialmente valoramos como éxito, pero incluso con todo esto, se siguen sintiendo grises. Supervivencia, nada más… ¿Cuántos de ellos acaban sintiéndose constantemente ansiosos o deprimidos? ¿Cuantos acaban adoptando conductas perjudiciales para ellos mismos, tipo adicciones o relaciones dependientes? El porcentaje es altísimo…. Por lo tanto, refleja que algo no estamos haciendo bien…

 

Evidentemente, el modo en el cual está montado el mundo no nos lo pone fácil. Hay miles de facturas que pagar, títulos académicos que conseguir para optar a ciertos trabajos, condiciones pésimas a nivel laboral, poco tiempo libre y una sociedad cambiante y con mucha prisa. Ante todo esto, cuesta mucho encontrar ciertos momentos de calma y permitirnos saborear el momento. Pero creo firmemente que todos debemos encontrar un espacio para sentir que estamos vivos… A través de la lectura, escritura, espiritualidad, voluntariados, deporte, conversación… podemos aprender a gestionar mejor toda esta incertidumbre y inquietud que constantemente nos rodea…

 

Nuestro día a día refleja nuestro estado interno emocional… ¿Te atreves a indagar en él? 😉

Estar “bien”

Qué significa estar “bien” para mi?

La respuesta a esta pregunta ha ido cambiando durante los últimos años…

Antes de empezar el tratamiento, asociaba estar “bien” con estar delgada y tener un cuerpo determinado, y sentía que el día que pudiese “controlar” todo ese desbarajuste que tanto me atormentaba todo sería felicidad para mí (ya que no sentía que pudiera haber algo más horrible que aquella sensación de estar constantemente al borde del caos).

Cuando empecé el tratamiento, idealicé totalmente la idea de que después del alta todo sería de color de rosa. Me imaginaba tranquila conmigo misma, sin dudas existenciales, y con unos comportamientos siempre de manual. Recuerdo que pensaba: “cuando esté bien, tendré coraje para hacer…”; “cuando esté bien, ….”

Y ahora, después de 6 años de empezar con esta aventura del re-descubrimiento y con un año de alta a mis espaldas, vuelvo a re-definir lo que para mí en este momento es ESTAR BIEN:

ESTAR BIEN es dudar, pero sin entrar en “cortocircuitos” ni sentir que mi vida se desmorona;

ESTAR BIEN es en ocasiones sentir tristeza, pero siendo consciente de que ésta, al igual que la alegría, es pasajera y temporal;

ESTAR BIEN es tener miedo a que las cosas no me salgan como yo quiero, pero sin paralizarme constantemente por mis miedos;

ESTAR BIEN es asumir que aún hay hechos que me cuestan (¿a quién no?), pero siendo consciente de que estoy rodeada de personas fantásticas a las que puedo recurrir;

ESTAR BIEN es tener días en que ni yo misma me aguanto, pero por lo general sentirse bastante amiga de la chica que veo cada mañana reflejada en el espejo;

ESTAR BIEN es apreciar el hecho de ESTAR VIVA, con todo lo que conlleva ésta (constante impermanencia), pero aún así, saber VALORAR el hecho de que CADA DÍA ES UN REGALO.

y para ti, ¿qué es estar bien?

😉

 

kaizen*

Si tuviera que definir mi filosofía de vida en una sola palabra, sin duda escogería KAIZEN. La descubrí durante el tratamiento leyendo un libro que me encantó (“el monje que vendió su ferrari”), y desde entonces ha estado presente en mi vida.

Kaizen (改善) significa “cambio a mejor” o “mejora” en japonés. El uso común de su traducción al castellano es “mejora continua” o “mejoramiento continuo”.

“¡Hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy!” es la base de la milenaria , y su significado es que siempre es posible hacer mejor las cosas. En la cultura japonesa está implantado el concepto de que ningún día debe pasar sin una cierta mejora.

Sin duda, creo que la vida tiene sentido con esa mentalidad… Nos ayuda a sacar lo mejor de nosotros mismos, de evolucionar en diferentes aspectos y de replantearnos ciertas acciones y comportamientos cuando dejan de sernos útiles…

Y vosotros, ¿tenéis alguna “palabra mágica” que os impulse a navegar por la vida?

😉

 

 

nuevas brisas*

Días de cambios. Días de una visión distinta de la misma realidad. Sorprendida… Parece mentira como uno puede valorar las cosas de forma diferente con el paso de los días. ¿Cuál ha sido la diferencia, el punto de inflexión? Sin ninguna duda: la COMPRENSIÓN.

Cuando estoy muy inquieta y mi cuerpo se rebela en forma de ansiedad, tengo 2 opciones: desesperarme y machacarme con el “otra vez igual, siempre con la misma canción…” (hecho que me congela, me satura, no me deja avanzar) o comprender PORQUE se me activa este mecanismo. El cuerpo y el alma son muuuy sabios, y cuando no cuidamos de nosotros mismos, se nos avanza para protegernos. Quizás no utiliza las decisiones más coherentes, y el camino conocido es el mas fácil de utilizar en momentos de “crisis”. Pero sin entender el porqué, NO SE DESHACEN LOS NUDOS…

Estos últimos meses he tenido mucha intensidad de trabajo en mi vida. Mi ritmo laboral ha sido frenético, y el tiempo para mi misma se ha visto reducido considerablemente. No he sido amable conmigo misma, y no me he cuidado todo lo que necesitaba. Me olvidé de tener tiempo libre, de saborear la vida lentamente, de no vivir programada con horarios y esclava de la agenda. Y la manera que he utilizado para evadirme ha sido comiendo de más, tanto para calmar mi ansiedad como para “gratificarme”.Mi justificación ha sido: ” Ya que he trabajado todo el día, “me merezco” comer lo que me apetezca” (aunque quizás lo que mi alma necesita es descansar, desconectar o dejarme cuidar…)

El “problema” es que cuando el hambre es emocional, ni mil millones de chocolatinas harán que te sientes llena. Así que estas últimas semanas he decidido reducir horas de trabajo y cuidar más mi tiempo libre, ya que este ritmo no me hace feliz. Sin ninguna duda, “no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita…”

Un besito!!!

Marta

RESET*

Hay días donde lo que más desearía es que existiera un botón de “reset” en mi cabeza. Volver a empezar sin cargas ni ideas arcaicas que adquirí hace muchos años y que aparecen en mi consciente sin permiso y los días más inesperados. Ideas limitantes, normalmente irracionales, que me impiden vivir en el presente y me hacen divagar entre un pasado muchas veces borroso y un futuro lleno de fantasía.

Esta Voz me paraliza, me menosprecia, no me dignifica y no me cuida. Al contrario. No es una Voz reparadora, acojedora, comprensiva, cálida. Es una Voz dura, crítica, perfeccionista, que no escucha mis auténticos deseos ni tiene en cuenta mis necesidades. Esta Voz me impone metas irrealistas, que nunca consigo cumplir, y que hacen que cada vez me sienta más débil, menos válida, con menos energía para disfrutar. Es una especie de autocastigo, como un hámster tratando de escapar de su jaula dando vueltas en su rueda: por mucho que me esfuerce, el objetivo es erróneo, y no lo conseguiré. Es sobrevivir, no vivir realmente…

Por eso es tan importante diferenciar la Voz de TU ESENCIA. La Voz no eres tú. La Voz la adquiriste años atrás para protegerte de algo que temías, pero actualmente no te beneficia para nada. No te ayuda a sacar lo mejor de ti ni te deja brillar… Por eso, el primer paso es diferenciarte, disociar todas esas ideas que te pasan constantemente por la cabeza de ti mism@. No es tarea fácil, pero poco a poco se consigue. Todos merecemos ser felices y disfrutar del presente: no hay motivación más grande que esta.

Muchos besos y ánimo!!

Marta

Remolinos de emociones…

Llevo dos semanas muy removida internamente, cosa que no llevo para nada bien… Supongo que para personas como yo, a las que nos gusta sentir que “controlamos” nuestra vida (aunque sepamos que es solo un espejismo), la sensación de estar como subida en una montaña rusa es vertiginosa. Realmente hacía años que no me sentía así (supongo que desde las épocas donde la enfermedad estaba más pronunciada), y no he sabido llevarlo muy bien.

El desencadenante de todo esto ha sido en el ámbito emocional más profundo (y para mi, más desconocido) de todos: el ámbito de las relaciones de pareja. Aqui se me despiertan mil millones de miedos e inseguridades que cuando no tengo a nadie en mi vida están más o menos neutralizados, pero a la que aparece alguien me tambalea todo. Tengo miedo a no estar a la altura, a mi poca experiencia, a no saber actuar sanamente, a dejarme conocer, a… y claro, cuando el miedo habla, el cuerpo también. Y el malestar con mi físico ha crecido exponencialmente a medida que esta situación iba avanzando…

He llorado mucho, me he dado el permiso de expresar lo que sentia a mis amistades más íntimas (las pobres no sabían como hacerme entrar en razón), y he aceptado que necesito ayuda en este aspecto. Sé que es una situación a la que llevo toda mi vida rehuyendo, y que ahora me sienta capaz de afrontarla es algo muy positivo, pero no a cualquier precio… El malestar que he sentido estos días y las ideas sobre mi misma que me aparecían en mi cabeza me han dado mucho que pensar…

En fin… Seguiremos aprendiendo de nuestros actos, y seguro que a la próxima mi forma de afrontarlo será mucho más positiva y justa para mi misma…

La importancia de expresar y compartir*

Muchas veces tendemos a pensar que nuestros problemas son un mundo aparte y que nadie nos puede entender. Otras veces tenemos miedo a la opinión externa, a sentirnos juzgados o a poder decepcionar o preocupar a nuestro entorno. O hay veces que ni nosotros mismos sabemos lo que nos ocurre…

Sea por el motivo que sea, la opción que, para mi opinión, nos hace estar peor es crearse una especie de “bunker emocional”, donde la entrada quede limitada solo a nosotros mismos. Es cómodo, si. Es menos arriesgado, también. Pero no contar con la opinión de otras personas nos puede hacer entrar en ruedas donde nos sea muy dificil tener en cuenta que existen ALTERNATIVAS.

EXPRESAR libera, deshace nudos, nos acerca a nuestro entorno, nos ayuda a sentirnos menos solos… ademas, nos relativiza ideas de nosotros mismos que muchas veces nos acompañan durante mucho tiempo (tipo “nunca superaré x…”, “no valgo lo suficiente para x…”)

También nos sirve para darnos cuenta de que muchas cosas que nos ocurren (miedos, inseguridades…) son COMUNES entre la gran mayoria de nosotros. La única diferencia es la FORMA DE GESTIONARLO…

Por eso, os animo a que EXPRESEIS vuestras ideas, sueños, preocupaciones, sentimientos… cuando lo necesiteis. De esta manera, estoy convencida que vuestro nivel de angustia bajará, y podreis evitar (o almenos, minimizar) los “cortocircuitos” que nos ocurren cuando tenemos demasiadas emociones encerradas en el saco y salen de forma destructiva…

ànimos a todos!!!!

un besito! :)

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