Dirigete hacía el equilibrio y evita los extremos

Equilibrio

Hoy me he dado cuenta de ¨lo rígida¨ y ¨lo cuadriculada¨ que soy, bueno que soy no, que me ha convertido la enfermedad.

Recuerdo que de pequeña era todo lo contrario era una niña muy despreocupada, incluso me atrevería a decir que incluso a veces lo era excesivamente. Despreocupada en todos los aspectos; no me preocupaba de hacer los deberes del colegio, no me preocupaba de ordenar la habitación ni de planificar mi vida, tampoco de organizarme (obviamente las responsabilidades eran muchos menores que las de ahora). las opiniones y juicios de las demás persona no me afectaban, es más, me causaban indiferencia.

No me agobiaba absolutamente nada y a todo ello se añadía que era una niña muy risueña, alegre,divertida y súper espontánea.
Todo esto iría cambiado en la adolescencia y conforme iban pasando los años se iba acentuando todo lo opuesto: me atormentaba todo, me volví muy planificadora, rígida y nada flexible. Todo lo debía tener estructurado y si no cumplía esa planificación, me frustraba mucho.

Poco a poco veía que mi personalidad verdadera se iría nublando y/o erosionando por la enfermedad, pasé por épocas de mucha apatía, otras épocas acomodada en la tristeza por las experiencia que había vivido.Evidentemente esta actitud se veía reflejado en todas mis acciones del día a día.
Me volví muy auto exigente con los estudios sobre todo en bachillerato y primer año de carrera, me hacia los planing de estudios y los cumplía a rajatabla, por supuesto no podía saltarme ni un día el número de horas que me había establecido para estudiar.No solo en los estudios me ocurrió esto sino también en la actitud hacia la comida: tenía planificada el tipo de alimento, tipo de cocinado y por supuesto en la estructuración en cuanto a las horas de las comidas ( por ejemplo si cenaba a las 21.00, no me podían poner la comida ni un minuto mas tarde, ni un minuto antes).

Mientras todo esto transcurría en mi vida me daba cuenta de lo ¨automática¨ que era yo en mis acciones, era como una máquina o un ordenador programada para hacer mis actividades, pero a la vez no estaba viviendo.Me di cuenta que no disfrutaba de mi día a día ni de las cosas que hacía.
No podía fijarme en las pequeñas cosas buenas que me rodeaba que al fín y al cabo son las que te aportan felicidad y te llenan.

Hasta aquí llegué, una de las cosas que veo más frecuentemente con las personas que trato también con está dificultad es que todas tenemos en común todo esto: la auto exigencia, la perfección y la rigidez. Como yo digo “nos volvemos muy cuadriculadas´´

Antes esto un día me paré a reflexionar y decidí cambiar mi actitud; no me gustaba ni un polo ni el otro: no me gustaba mi lado de despreocupado pero tampoco el otro extremo.
Esto a lo largo del tratamiento lo he ido trabajando y claro eso de que en un terapeuta me diga ¨en el punto medio esta la virtud¨……me desataba por dentro, yo para mis adentro pensaba, ¿pero vamos a ver cómo se yo cual es mi punto medio con lo extremista que soy?

Una y otra vez intentaba cambiar está actitud: quería estar tranquila con mi día a día, que mis responsabilidades y obligaciones no me causarán ansiedad, quería tener un espacio para mí misma: para mi ocio, para mi diversión, para mi familia, para mi pareja (si en ese momento la tenía).No fue fácil cambiar esta actitud, pero estaba claro que lo que quería es ser mas flexible y mimarme (y no automachacarme).

Intento tras intento fui cambiándolo y empecé a ver las cosas de otras maneras: Estudiaba pero era capaz de salir y descansar para tomar un café con mis amigas. también flexibilicé  en cuanto al tema de la comida, empezaría a salir a comer fuera y probar cosas nuevas (saliendo de mi zona de confort, es decir, de mi casa y del tipo de comida que yo podía controlar), me dejaría llevar por lo que quería y lo que sentía sin obsesionarme por lo que debía o tenía que hacer.

En definitiva empezaría a complacerme a mi misma y no tanto a los demás….y en todas estas pequeñas cosas, todo lo que era tristeza y apatía se iría convirtiendo en buenos momento o momentos no tan dramáticos.

4 Respuestas a Dirigete hacía el equilibrio y evita los extremos
  1. ENRIQUETA Responder

    Marta ,se el esfuerzo que has puesto en tu tratamiento ,tambien el equipo de terapeutas que te atienden , es un esfuerzo importante , pero cuando veo como explicas todo lo que has pasado , y como te das cuenta de como es esta enfermedad , sabes que para mi es muy importante que estes superandolo , y me encanta que escribas y que puedas ayudar a otras personas que tambien sufren la enfermedad . ANIMO Y SIN BAJAR LA GUARDIA , SE QUE NUESTRO OBJETIVO SERA REALIDAD

  2. Sara D. Responder

    Qué buena reflexión, Marta, y que bien que hayas podido dar esos grandes pasos : ) Justo acabo de escribir en mi blog una entrada sobre un tema parecido ^^

  3. Osi Responder

    Un regalo de post. Tan real como si fuera escrito por mi. Gracias.

  4. Rosa María Fernández Marín Responder

    Me he sentido muy identificada sobre todo en la primera parte del artículo. Aún no logro cambiar mi actitud. Un saludo

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