Mi primer post

Me parece mentira que esté escribiendo por primera vez en este bloc. Desde que supe de su existencia no tardé ni dos minutos a inspeccionar. En ese momento yo seguí mi tratamiento en la mútua de Terrassa. Por una parte sentía que ojalá algún día yo pudiese escribir esas palabras que veía en cada post de esas chicas, pero por otro lado, me daba un miedo terrible que esto algún día pasará, ya que significaría que me estaría curando. Y me alegro y me siento orgullosa de estarlo haciendo en estos momentos, sobretodo en el momento en el que estoy en mi tratamiento, algún día pienso en si seguir o no, pero solo en un “no sé”, y si digo lo que siento dentro de mi, es un “por supuesto que quiero seguir”.

Os dejo un escrito que hice pocos días después de que me dieran la noticia que podía escribir un libro y tener la suerte de publicármelo. Trata de cómo nos sentimos en hospital de día, cómo es, pero está claro que siempre desde mi punto de vista.

MI ENFERMEDAD

Solo son cuatro o cinco o seis paredes las que separan una edad de otra, aunque el húmedo de la pared, sea el mismo y transmita el mismo frío. Se oye el eco de una carcajada, una carcajada que se une con una mirada optimista, una mirada optimista que acaba produciendo una mueca de felicidad. En cada rinconcito se intenta respirar aire puro para poder volver a sentir esa sensación de vida; te la miras… Aunque existe un rincón, donde se encuentra una muñeca, con unos rizos que rien junto al aire; con unos ojos axinados que siguen dando esa brillantez del color azul celeste.
La miro, en silencio, no quiero que nadie desconcentre mi silencio y pienso que tengo ganas de volver a estar a su lado. Calma, fuerza, <>.
Me doy la vuelta y escucho un hilito de voz que va acompañado por unos pasos lentos y casi, casi silenciosos. <> Con la cabeza cabizbaja recitaba este poema de Idea Vilariño para que las que la oían aprendieran la lección de quiénes eran. Otras ignoraban las palabras dichas en ese momento y seguían produciendo una especie de gemido que se quejaba de la vida. Otras, ya habían conseguido reconstruir esa sonrisa que habían ido destruyendo con el pico de la infelicidad.

Y para ser mi primer post ya está bien!
Un petonet!

Mireia.

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