Anorexia García García, 2a parte |Ángel

técnica-de-liberación-emocionalHoy hace ya siete meses que nuestra hija Anorexia ingresó en el CERN (Centro Especial de Rescate de Nombres). Tal vez sean dos años, no recuerdo ya, desde que Anorexia secuestró a nuestra hija Ana. Es triste pero tenemos que retroceder bastante en el tiempo para recordarla realmente feliz, sana e inocente. Lo cierto es que hasta ahora en todo este tiempo de negociaciones con su captora, los avances habían sido para nosotros imperceptibles. No obstante, según el agente negociador Gutierrez encargado de nuestro caso en el CERN y siempre desde la cautela, parece que Anorexia comienza a mostrar signos de cansancio.

—Esta cediendo—nos informa Gutierrez en una sala decorada con obsequios de familiares y fotos de chicos y chicas recién rescatados—su resistencia va mermando con el tiempo. Anorexia está cada vez mas distraída y cansada de todos estos meses de tensión y negociaciones, la estamos agotando. Hasta ahora mantenía amordazada a Ana, pero desde hace un par de semanas parece que desde el fondo de su cautiverio, ella consigue lanzarnos señales de que quiere escapar. Ana comienza poco a poco a tomar conciencia de donde se encuentra, de quién la mantiene encerrada y engañada. Ese síndrome de Estocolmo que os comentaba se va quebrando. Pero aún queda mucho trabajo, ya sabéis… las negociaciones continuan.

Nuestro ya querido agente se dirige a nosotros por primera vez con una tímida sonrisa de victoria dibujada en sus facciones cansadas. Gesto que nosotros convertimos sin reparo en profunda satisfacción. Nosotros, sus padres, las otras víctimas, nos damos la mano intensamente para felicitarnos porque hora tras hora, día a día, mes a mes, en silencio, entre lagrimas y quebrantos, empezamos a creer que un día nuestra hija volverá a llamarse Ana.

Desde que fuimos testigos hace ya siete meses de la primera liberación de una víctima del centro, Sara creo recordar, otros tantos nombres han ido saliendo de sus cautiverios; Maria, Jordi, Susana, Helena, Liliana, Ainoa, dejaban atrás meses, años de oscuridad y dolor para volver paulatinamente a quererse y recuperar el respeto de los demás. Cada chico o chica que abandona el centro significa para nosotros una victoria contra toda la cascada de casos que van entrando mes a mes. Mientras, Anorexia Garcia-Garcia, sigue viviendo en su fría y oscura celda su secuestro. Eso sí, cada vez con más frecuencia, Anorexia se amodorra y es entonces cuando Ana se escapa de puntillas y sube al comedor con decisión y valentía a ayudar a las recién encerradas a que luchen contra sus captores. Ahora ya es una veterana y fue nombrada hace poco”marcadora oficial”. Un titulo muy especial para ella y para su familia, su club de fans número uno.

—¿Qué tal tu día hija? — le preguntamos durante la cena mientras ella ingiere mecánicamente una tortilla francesa. Ana levanta la vista del plato y baja la voz para que no le escuche Anorexia.

—Bien. Hoy Cristina se negaba a comer las croquetas y encima casi han llegado a las manos con Marta cuando ésta se ha reído de ella. Buf! al final me he tenido que meter a separarlas y después de media hora conseguía que Cris se calmara y se acabara la croqueta que quedaba en el plato. En la terapia muchas se duermen de lo drogadas que van… A Julia la meten en un 24horas, no pueden con su secuestrador. Y Silvia se da de alta del Centro… y eso que está casi en infrapeso. Mira, ya estoy recibiendo mensajes de Silvia diciéndome que no puede más, que no sabe como salirse de esta, pobrecilla, acaba de llegar…

Carmen y yo nos miramos furtivamente con gesto triste al tratar de imaginar lo que nuestra mujercita de quince años esta pasando. Yo me quejaba de la mili. Nos fijamos en sus marcas de las manos, brazos, cara, todas huellas de sus encarnizadas batallas entre ella y su secuestradora. Los dos sabemos que con el tiempo se borrarán aunque creo que jamás olvidaremos, ¿Cómo poder olvidar? ¿Aprenderemos a usar nuestro antiguo language en lugar de la jerga de esta guerra sin cuartel contra Anorexia?

“Toma, las pastillas. Dame el cuaderno para firmarte las ingestas. ¿Has rellenado el crono? No puedes ir sola. Ahora te abro el baño. No puedes ir con tus amigos sino se han entrenado. No puedes, No puedes, No puedes. Tomate el tente. Cariño, no me contestes así. No puedo más. Pronto habrá pasado todo mi amor…”

—La tortilla estaba muy buena—dice Ana rebañando el plato y despertándonos de nuestro ensimismamiento. Le sonreímos. Es la primera vez que la vemos disfrutar comiendo. Es otra tímida punta en la gráfica de esta crisis, pero para nosotros es otro gran paso adelante. El marcador va subiendo y tiempo tenemos de sobra: Anorexia 100-Ana 65!

FIN

Una respuesta a Anorexia García García, 2a parte |Ángel
  1. SonrisaEterna Responder

    Soy paciente del centro Abb y me emocionan vuestros escritos llenos de metáforas, lucha y esperanza con vuestra hija! A mis padres les cuesta entender y aceptar…una vez no hay sintoma visible parece que todo está curado pero queda ganar la guerra a través de pequeñas batallas.

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