Anorexia García García | Ángel y Carmen

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Se llama Anorexia y en Mayo cumplirá los quince. Mi nueva hija ya no baila, no canta, no hace pasteles, no estudia, no ríe a carcajadas, no se quiere, no se acepta.

Hace ya un mes tuvo irremediablemente que abandonar su vida e ingresar en el CERN (Centro Especial de Rescate de Nombres), donde un equipo de negociadores trabajan para recuperar los nombres raptados de decenas de chicas y chicos. Anorexia por Eva, Anorexia por Ivan, Anorexia por Lucía, Anorexia por Julia, Anorexia por Ana. Ana era el nombre original de mi hija.

Las negociaciones con los raptores son largas y difíciles. Conseguir que Ana vuelva, nos han comentado los expertos, dependerá mucho de que ella sea capaz de desobedecer y aprender a desconfiar de su secuestradora. El primer día que Anorexia ingresó, nos destinaron una agente especial para trabajar en su caso. “Agente Gutierrez”, decía la placa que colgaba del cuello.

—No se preocupen. tarde o temprano se rinden y acaban liberándolas. En su caso Anorexia tiene encerrada a su hija bastante profundo, pero conseguiremos llegar hasta ella y rescatarla.

A los pocos días de entrenamiento en el CERN, Anorexia comienza a sentirse acorralada, enfadada, irascible, tensa, porque ya no tiene espejos ni básculas donde engañarse. Ahora los baños y la cocina están cerrados con llave, por lo que no tiene donde vomitar los fantasmas o atracarse de ellos. Los negociadores le suministran medicación para relajarla y así poder poco a poco convencerla de que libere a Ana, de que está perdida, que no tiene nada que hacer porque ni los padres, ni nadie van a ceder y pagar por el rescate.

El momento más especial gratificante de este centro es cuando desde alguna habitación comienza a escucharse, primero en susurros pero luego con total nitidez como una chica está siendo liberada:

—Sa…ra, Sa…. ra, ¡animo chica!¡Vamos! Sa…ra, Sara, Sara, ¡Sara! ¡¡¡Saaaaaara!!!!! ¡Más! ¡Dilo más alto! ¡¡¡¡Saaaaraaaaaa!!!!! Sí, así fuerte… ¡¡SARA!! ¡¡Lo has conseguido!! ¡¡Lo has conseguido!! ¡¡Bien por ti!!

Se acaba de liberar un nombre, y aunque al principio a la niña le cuesta verbalizarlo, al final, de pie, con los ojos húmedos y sonriendo, se lo repite para afirmarse y convencerse de que es libre, de que su nombre es Sara y no Anorexia. Los padres se abrazan emocionados a su hija y a los negociadores. La pesadilla se ha acabado. Pueden volver a casa. Salen del CERN recibiendo el caluroso aplauso de sus compañeras, de los padres y negociadores. Sara se abalanza emocionada sobre sus amigas, todas hacen una piña a su alrededor. Nunca se separaran ya, el vivir juntas su secuestro y compartir aquellos tremendos momentos, les hace fuertes y se forja una amistad para toda la vida.

Sara entonces se abraza a mi Anorexia y le susurra al oído.

—Ana, se que me escuchas, lo conseguirás, se que lo harás, tú ten paciencia y no tires la toalla, bajaran a por ti y te sacarán de ahí. Te quiero. Cuídate mucho. Whatsapeamos.

Y se fue. Siempre queda un enorme vacío y silencio cuando nos deja una familia. Pero nos acaban de regalar una esperanza, una certeza. Los que nos quedamos nos miramos unos a otros y nos sonreímos con complicidad.

Ya abajo en el portal, Sara sale a la calle, regresa a la vida, a la luz. Los transeúntes que pasan por delante ignoran de dónde viene y por lo que ha pasado. Regresa de un submundo. Por primera vez desde hace seis meses de su secuestro apoya su pequeño pie sobre los adoquines y comienza con pasos cortos a andar y alejarse de allí.
FIN

Ángel y Carmen son padres de una paciente que lleva un mes y medio en tratamiento. Les damos las gracias, de todo corazón, por esta joya de relato.

11 Respuestas a Anorexia García García | Ángel y Carmen
  1. Sara D. Responder

    Aún estoy con los pelos de punta. Una verdadera preciosidad de texto.

  2. espe Responder

    Maravillosa esta forma.tan elegante y tan habladora a la vez de exponer es sublime y unica

  3. Chari y Antonio Responder

    Fuerza y constancia para resistir los malos momentos que no dudeis seran muchos.
    Al final Ana, como Sara, recuperará su nombre y podreis alegraros de ello. Y lo que es mucho mejor: ver como ella disfruta de la vida que la enfermedad ha intentado robarle.

  4. Rosa Responder

    Impresionante!

  5. Júlia R. Responder

    Ánimo para los primeros meses de tratamiento que son los más duros. Poco a poco se va haciendo menos difícil! Felicidades por este escrito tan bonito.

  6. Míriam Chávez Responder

    Hola, yo soy Miriam una paciente del cento ABB en Barecelona tengo 14 años y hace relativamente poco que me han diagnosticado anorexia. Agradezco, pero no imaginas cuanto, tus palabras. Es la enfernedad que no solo afecta físicamente, si no que también mentalmente. Y en esa parte mental es a lo que yo interpreto de vuestro texto. Es decir, la parte de que no somos nosotros mismos, que la anorexia se filtra en nuestra cabeza y nos la llena de pensamientos. Voces incontrolables ante alguien indefenso, así que al ser la ANOREXIA la fuerte y la que tiene el gran saco de negativivdad, el pequeño trozo del cerebro con un bolsilito de pensamientos positivos se le acaban virtiendo y se diluyen ante la abundancia de los contrarios. Sin embargo, al leer vuestro texto una pequeña esperanza brota en mi interior y para eso solo puedo deciros GRACIAS!!!!!

    • Familiares Responder

      Miriam, entrégate plenamente al proceso de recuperación, con toda tu alma, verás como pronto estarás fuera de esta pesadilla.

    • Tina Responder

      Miriam!
      Hola guapa!… Yo también soy paciente de ABB Barcelona… y bueno… solo decirte que si estás en tus primeros momentos, lo debes ver todo muy oscuro aún y seguramente debes tener momentos en que debes querer tirarlo todo por la borda, pero, un consejo!… RESISTE, y se persistente… sigue siempre, aunque no veas el porque… justamente porque la ANOREXIA es más fuerte en algunos momentos, te juega malas pasadas y puede con nosotras, pero poco a poco vamos ganando terreno y somos nosotras quien podemos con ella… ya lo veras!… despacito, que se puede! 😉

      Un abrazo!

  7. Jessi Responder

    Hola, soy anorexia desde hace 10 años mas o menos y la verdad que me ha llegado el texto. Es verdad que no somos nosotras mismas, pero aunque parezca fácil, es realmente difícil salir de esto. En mi caso mi vida es un infierno y no la soporto. Estoy siendo tratada pero no veo salida :(

    • Familiares Responder

      Sobre todo no pierdas la esperanza, Jessi, y si pasado un tiempo un tratamiento no te funciona prueba con otro.

      Un abrazo,

  8. María Responder

    Precioso texto. Mucho ánimo para el rescate.

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