La desaparición del síntoma no es la curación | Chari y Antonio

A lo largo de la enfermedad de Sara hemos comprobado que cada paciente y entorno es diferente y por eso el tratamiento, el que ha salvado a Sara, a partir de una fase inicial hasta cierto punto común y homogénea se va particularizando para cada caso en la medida que el paciente va evolucionando y debe enfrentarse a nuevos retos que le permitan salir realmente de la enfermedad.

Después de unos primeros meses de una lucha cuerpo a cuerpo durísima parece que la guerra prácticamente se ha ganado pues el síntoma ha mejorado significativamente y llegamos erróneamente a pensar, a pesar de las advertencias de los terapeutas, que el paciente casi ha superado la enfermedad y que ya solo es necesaria la voluntad y aplicar lo aprendido en caso de problemas. La enfermedad, que todavía está ahí agazapada pues sólo ha perdido una batalla, consigue engañarnos y más bien pronto que tarde vuelve a dar la cara si no se actúa con las siguientes fases.

Lo que realmente sucede es que salvada la primera fase que es dura, complicada para todos y muy visible en sus manifestaciones y actuaciones, comienzan otras que desde nuestra experiencia son mucho más duras pues tratan aspectos cada vez más profundos y que hacen verdadera mella en el paciente y su entorno. Es este el momento en que de verdad te enfrentas a la parte que generalmente se quiere ocultar, aunque sea de manera inconsciente. En este cambio de fase o próximo a él, y es el punto en el que queremos poner el énfasis hoy, hemos vivido casos en que el entorno cercano se ha dejado influir por el enfermo para conseguir cómplices que le permitan dejar el tratamiento. En el caso de Sara también hubo intentos, algunos muy fuertes, pero no nos dejamos influenciar por ellos aunque nos costó bastante.

Nuestra experiencia indica que en ese momento es cuando de verdad tienes que plantearte de manera seria que de la misma manera que el paciente tiene que cambiar cosas profundamente arraigadas y que el dolor de enfrentarse a ellas es grande, nosotros también tenemos que hacerlo si queremos continuar ayudándole. Ya no se trata de luchar contra algo externo y visible sino sobre algo interno y personal.

También nuestra experiencia indica que superado este momento es cuando realmente percibes que la enfermedad va quedando atrás y que has puesto tu grano de arena para que ello haya sido posible.

Chari y Antonio

Hay tratamientos que pueden con la enfermedad | Chari y Antonio

..ABB Sevilla Noviembre 2012 _45Aunque llegó un momento en que comenzamos a ver un comportamiento extraño en nuestra hija que siempre había sido la “hija ideal” no llegamos a ser conscientes de la pesadilla por la que estaba pasando hasta bastante después.

No se trata de recordar todo el proceso pero si queríamos exponer que fue Sara quien dio el primer paso y comenzó el primero de los tratamientos. También fue ella quien lo quería dejar después de convencernos de que estaba enferma. Durante el mismo se produjeron algunos episodios de hospitalización pero por la propia enfermedad.

Este tratamiento se agotó porque llegó a un punto que era más de lo mismo y buscamos otro. Durante éste, nosotros y el equipo médico que la atendió de urgencia, tuvimos la experiencia durísima de temer realmente por la vida de Sara (ella lo ha contado en uno de sus posts) y por eso nos quedó claro que el tratamiento no funcionaba con Sara; de hecho el equipo terapéutico nos informó de que Sara era un caso perdido y sus posibilidades de salir de la enfermedad, incluso de vivir, eran muy limitadas. Esto nos convenció de que no podíamos dejar que la enfermedad continuase minando su salud.

Había que buscar otro totalmente diferente y afortunadamente, después de un breve paso por otro intermedio que sirvió para aprender algunas técnicas pero que también se agotó enseguida, lo encontramos.

El proceso que nos explicaron en este nuevo tratamiento, y que ha dado lugar a la curación de Sara, tenía cierta similitud con una de las experiencias de curación que habíamos encontrado en uno de los muchos libros y artículos que habíamos leído buscando alguna luz para la solución al problema de nuestra hija. Esta experiencia fue la única, sin ser muy exagerados y sin querer hacer comentarios de muchas de las cosas que leímos, que verdaderamente nos pareció seria y verosímil.

No dudamos que hay casos cuya solución es muy difícil por muchísimas causas, incluso algunos imposibles, pero tampoco dudamos que hay tratamientos que, aunque resulten extraños hasta que realmente los comprendes, permiten la curación de la enfermedad y se adaptan bastante bien a una mayoría de casos.

Recordar el pasado, con varias hospitalizaciones y cinco interminables días de UCI, así como el proceso por el que se llegó a esa situación, es muy duro para nosotros pero nos sentiríamos muy satisfechos si esta experiencia nuestra ayuda para dar fuerza en los momentos difíciles a otros padres, familiares y amigos de enfermos.

Chari y Antonio

Ayudar a tu hij@ a soltar la enfermedad | Chari y Antonio

Desde que Sara comenzó con el blog hemos tenido ganas de incluir unas líneas sobre situaciones que vivimos a lo largo de su enfermedad y tratamientos (que fueron varios) para que pueda servir de ayuda a las personas que se encuentran en la misma situación en que nos hemos encontrado nosotros en algún momento del proceso.

Si hay algo que como primer punto quisiéramos comentar, sabiendo que en orden cronológico no ha sido el primero, es el hecho de que durante su último tratamiento (que es el que le ha sacado de la enfermedad) hemos tenido que dejar de oír en muchos momentos sus llamadas sobre lo mucho que estaba sufriendo con el proceso de curación, sus peticiones de dejarlo porque ella podía hacerlo sola, sus “chantajes” de que el centro era una secta que nos quería lavar la cabeza a todos y otros muchos intentos para, en la raíz, dejar el tratamiento y seguir con su vida de enferma.

Helping-HandsHemos aprendido que la enfermedad se intenta agarrar a las debilidades del enfermo y de sus próximos para seguir asentada, pues de ello depende. También hemos aprendido que al enfermo le ayuda, junto con de la atención de los profesionales, recibir apoyo externo pues la lucha es tremendamente dura, y aunque lo puede conseguir por él mismo y el equipo que dirige el tratamiento, las posibilidades creemos que son bastante menores. El apoyo del entorno, y eso es lo que queremos indicar en esta nota, no puede ser compasivo ni tampoco le sirve de ayuda saber de su sufrimiento y compartirlo con él, sino que tiene que ir en la dirección adecuada para que pueda expulsar la enfermedad.

Creemos que el mayor amor y respeto que se puede mostrar al enfermo es no dejar que la enfermedad haga con él lo que ésta desea: seguir agarrada a su cuerpo y su mente como la sanguijuela que se pega a la pierna y, aunque duela extraerla más que dejarla alimentarse, a ninguno se nos ocurre no arrancarla lo antes posible y salir corriendo de la charca. El tremendo dolor de la expulsión para el enfermo no es comparable al ejemplo, por eso tenemos que ayudarle a salir del pozo infectado y a quitarse todo lo que se le ha adherido antes de que lo consuma.

Chari y Antonio

“Porque yo lo valgo” | Asun

Quiero dedicar este post a una persona muy especial que me ha ayudado a entender que en cada uno de nosotros existe un  “Porque yo lo valgo”

Esta tarde tengo un ratito libre, o de hecho no, pero… me lo voy a tomar… “Porque yo lo valgo”.

Hoy estoy cansada y me apetece sentarme a leer y lo voy a hacer aunque la ropa esté por planchar, … “Porque yo lo valgo”

Esta mañana hace un tiempo esplendido y desearía salir un ratito a dar un paseo y lo voy a hacer,… “Porque yo lo valgo”

Hoy debería ir a la peluquería pero…. pues sí!, lo voy a hacer,… “Porque yo lo valgo”…

Y no me refiero a abandonar mis responsabilidades, a perder el norte dejando la coherencia y el sentido común atrás; no, sólo me refiero a cuidarme un poco… “Porque yo lo valgo”

El día a día acaba abrumándonos, los hijos, la casa, el trabajo … esta crisis… pero no debemos abandonar, tirar la toalla. ¡Hay tantas razones que a veces nos tientan a dejar lo importante, para desviarnos de esa ruta que sabemos que debemos seguir!
Si algo he aprendido durante estos años (no,… lo cierto es que he aprendido muchas más cosas!! 😉 ) es la importancia de tenernos en cuenta, de cuidarnos, y enseñar de esta manera a nuestras hijas a cuidarse, a valorarse, a darse cuenta que son realmente importantes, y que como todas las “cosas” importantes deben cuidarse, mirarse hacia dentro y pensar ¿Qué es lo que deseo?, y luchar por ello,… “Porque ellas lo valen”.

El conformismo, porque “No me merezco nada mejor”, la aceptación de una realidad que no me gusta porque “No puedo cambiarla, ni siquiera adaptarla”, la creencia que no estoy a la altura de éste o aquel proyecto, sin ni siquiera darnos la oportunidad de intentarlo… acaba con nuestras ilusiones, con nuestros intereses… acaba haciéndonos un poco más pequeños, un poco menos felices…

La anorexia tiene un poco de todo esto, pero sólo son síntomas de que algo dentro de nosotros no acaba de funcionar bien. Por eso no debemos tirar la toalla. Por eso no debemos resignarnos. Por eso debemos ayudar a nuestras hijas a luchar por aquello en lo que creen… “Porque ellas lo valen” Y no lo valen por ser más altas, más delgadas, más guapas… lo valen porque son ellas mismas, porque son especiales, diferentes al resto de las personas, y por ello deben aprender a escucharse, a tenerse en consideración como si de su mejor amiga se tratase.

No nos educaron (no me educaron) a tenernos en cuenta, a aceptar que no somos “los últimos de la fila”; ahora, en cambio nos toca transmitir ese mensaje a nuestras hijas, pues deben saber lo importantes, lo especiales, lo autenticas que son y lo necesario que es aprender que… “Yo lo valgo”

Un beso para tod@s

El tiempo no importa | Asun

Parece que fue ayer, parece que llevamos media vida luchando… y lo curioso es que las dos cosas son ciertas…

El día que entró Nerea en ABB, hace ahora 3 años, se abrió ante nosotros un camino completamente desconocido, en ningún momento podíamos imaginar hacia donde nos dirigíamos, uno a uno, juntos, pero tambien separados. No siento el paso del tiempo desde entonces…

En aquel momento, cuando otros padres, ya veteranos, hablaban de 3, 4 o incluso 5 años, se producía en mí una sensación de desamparo, como de estar viviendo la vida de otra persona. Pocos meses atrás Nerea estaba acabando la ESO y tenía ante ella un futuro brillante, unas notas espléndidas. Hacia teatro, danza, teníamos nuestras conversaciones sobre si era “una pena”, que una niña, con tantas capacidades, “desperdiciara” su talento en un bachiller artístico. (Vaya tontería!!) Discutíamos sobre si se tenía que arreglar la habitación o sobre lo poco que participaba en las tareas domesticas. Mi hija, por entonces se comportaba como una adolescente “normal”, más allá, como una adolescente de aquellas que toda madre desearía tener… Y en un segundo oyes el diagnostico, ese diagnóstico que hace meses que conoces pero que no quieres aceptar, y te das cuenta que las cosas van a cambiar… pero no sabes hasta que punto… Tres años después, Nerea ha pasado a etapa tres, ha dejado las sesiones de grupo, ya no come ningún día en el ABB y participa en un par de terapias individuales al mes, mientras recorre la última parte del camino…

Ha sido necesario darle el tiempo que necesitaba para poder convertirse en una persona feliz, conocedora de si misma, que se acepta, que se quiere, y sobre todo que entiende cuales son sus limitaciones. La niña insegura, infeliz, perdida en un mundo que se la estaba comiendo, se está construyendo como la mujer que mañana quiere ser, sin pensar en lo que los demás esperan de ella.

Estos años, nos han hecho crecer a todos, ninguno de los miembros de la familia hemos vuelto a ser los mismos…

Hoy puedo dar gracias por haber encontrado el camino para ayudar a mi hija, por haber sido capaz de aprender, por haber sabido escuchar, por haber ido recuperando las fuerzas que a veces perdía para seguir avanzando y me encuentro hoy pensando… ¡¡¡Tan sólo han pasado tres años, y cuanto hemos crecido!!! Pero me doy cuenta que el tiempo no importa, que lo realmente  importante es el camino por el que transitas y lo que vas recogiendo de él. Y hemos recogido muchas cosas; tolerancia para aceptar a los que quieres tal y como son, paciencia y energía para superar los malos momentos, coherencia en nuestras decisiones, autoestima, seguridad, y sobre todo muchas ganas de vivir, de ser felices, de ser quienes somos…. Y… no importa cuanto tiempo necesite, porque está construyendo su propia vida, igual que yo la mía, y eso continuará día a día.

Me gustaría hacer una breve mención a los eternos olvidados; los hermanos… Guillem, apenas tenia 13 años cuando su hermana enfermó, aprendió en seguida que aquello era importante… a veces tuve la sensación que le estábamos robando un trozo de su adolescencia. Hoy creo que eso no es así. Al hacerle partícipe de todo lo que estaba pasando desde el principio, pienso que le dimos herramientas para entenderlo, para poder aceptarlo y hoy es un adolescente feliz, con las hormonas disparadas, y consciente de cual ha sido su papel, su labor en la recuperación de su hermana. Hoy es una personita, que sabe que ayudó en aquellos momentos en que nuestra rutina familiar se derrumbó, hoy sabe que todos nos sentimos sumamente orgullosos y agradecidos…

Y sí, ya han pasado  3 años, o… sólo han pasado tres años, según como lo miremos… pero… que más da… Lo importante no es eso, ni siquiera lo que hemos dejado atrás… lo único importante es que estamos donde estamos, que nos sentimos personas felices a pesar de los problemas, que sabemos que tomamos, en su día, la decisión adecuada, y que siempre, siempre hay luz al fondo… Lo único importante es levantarte 8 veces, si nos caemos 7

Felicidades Nerea, empieza la siguiente fase, te la has ganado con tu esfuerzo, energía, constancia, valentía… Gracias Guillem, por habernos acompañado!!

Os quiero

Gracias tambien a todos los padres que han ido pasando durante este tiempo por nuestro grupo, gracias a las terapeutas, al equipo de ABB por su apoyo, por su dedicación, por haber conseguido que todos seamos hoy bastante más felices.

Feliz 2013 para todos!!

Asun

¡Hola mundo! | Carles

Sóc en Carles, tinc 51 anys.  Estic casat amb la Maribel i tenim una filla, la Natàlia.

Natàlia és pacient del Centre Abb de Barcelona des del març de 2011.

Sóc mestre de formació i finalitzant llicenciatura de Psicopedagogia. Professionalment sóc tècnic en justícia juvenil i formo part de l’equip directiu d’un centre que atén joves privats de llibertat ubicat a Palau-Solità i Plegamans.

M’agrada gaudir de la vida en companyia de la meva família i dels meus amics.

M’encanta viatjar, la lectura, el cinema i l’esport . D’un temps ençà vaig descobrir el senderisme i he de dir que m’agrada molt, doncs a més a més descobreixo paisatges espectaculars.  He fet dos trams del Camí de Santiago i ha estat una experiència molt gratificant que sempre que puc la recomano.

Sempre he cregut que és important sentir-se bé amb un mateix. D’aquesta manera puc transmetre tranquil·litat als que m’envolten.

M’agrada gaudir de la gent que m’envolta, escoltar-los i compartir les nostres il·lusions, vivències i experiències.

 

Poc a poc però sense pauses Natàlia s’anava tancant en el seu mon, s’aïllava i al seu votant aixecava un enorme mur que dificultava poder-hi accedir. El seu caràcter, el seu estat d’ànim, les nostres relacions es deterioraven. La malaltia, l’anorèxia i la bulímia, anava guanyant terreny.

Al complir la majoria d’edat, Natàlia decideix deixar el tractament del Clínic. “Jo puc sortir-me’n tota sola. No necessito a ningú per fer-ho.” Eren els seus arguments. Nosaltres érem conscients que caminàvem pel fil de la navalla i estava a un pas de l’autodestrucció, però ens sentíem impotents. Estàvem bloquejats per la por i pel poder tant gran de la malaltia.

La situació física de Natàlia s’agreujava dia rere dia. Cada cop més afartaments i més vòmits. Cada cop més prima. Cada cop més lluny de nosaltres. Cada cop menys ella i amb menys força vital.

La situació i la seva desesperació ens va fer tornar a reprendre visites a Can Ruti i d’allí a visites amb terapeutes externes. Però a la que havia una sensible millora, Natàlia abandonava els tractaments.

La situació anava de mal en pitjor. Les seves situacions de crisi cada cop eren més freqüents. La nostra impotència, les discussions i els plors “in crescendo” i ella en caiguda lliure i sense saber o poder on agafar-se per evitar allò que en alguns moments va semblar inevitable.

S’estava valorant ja sense embuts la possibilitat d’un internament per la força quan ella ens va dir que volia ser una malalta crònica i que acceptava les nefastes conseqüències d’aquesta decisió. La malaltia començava a aixecar la bandera d’una nova victòria.

Les nostres nits de vetlla, d’insomni, de resistència i d’oposició a la malaltia van trobar una darrera oportunitat per l’optimisme quan vam trobar el centre abb.

Vam tenir molt clar que calia intentar-ho. Vam explicar la nostra situació i ràpidament ens van donar visita. Natàlia no hi volia anar. Deia estar cansada de teràpies i de metges. Vam haver d’obligar-la.

L’entrevista amb Raquel fou tot un èxit. Encara no sabem què li va dir. El cas és que un cop vam entrar nosaltres, la cara de Natàlia ja era diferent i ens va fer saber que volia intentar-ho en aquest centre. I això que uns minuts abans d’entrar deia “he vingut per vosaltres, un cop hagi escoltat el seu rotllo jo marxo”.

A partir d’aquest moment la història. La història de Natàlia. La nostra història. Comença a canviar. Sempre hi haurà un abans i un desprès d’estar al Centre abb.

La Natàlia s’ha retrobat amb ella mateixa. Es coneix molt més. Es coneixedora de les seves possibilitats i mancances. Nosaltres també. Hem sabut ajudar-la a caminar per aquest difícil i dolorós camí.

No està tot fet, ni de bon tros. Però deu ni do d’on érem i on estem hores d’ara. La millora i no només física de Natàlia és molt evident.

Però això ja és una altra història.

Buscándose | Asun

Hoy no estoy bien, de hecho hace días que no estoy muy bien, y es un avance que sea capaz de reconocerlo, de permitírmelo, de hacérselo saber a mis hijos. En las terapias de padres, he aprendido muchas cosas importantes, pero sobre todo he aprendido que somos modelos de nuestros hijos, que lo queramos o no ellos acaban reproduciendo parte de nuestras conductas. Nerea, como yo, nunca se permitía estar mal, y si lo estaba, transformaba la realidad para superarlo, lo que le llevaba a construirse su mundo feliz, en el que nunca pasaba nada malo. Cambiar esta tendencia está siendo una de las cosas más difíciles, para las dos.

Cuando te dicen que tu hija es anoréxica, es difícil explicar todo lo que pasa por tu cabeza, por tu cuerpo. Un sinfín de ideas, preguntas, reproches,…se aglutinan en tu mente bloqueando inicialmente muchos de tus sentidos. Luego te recolocas, y en mi caso, empecé a guardármelo para mí., como había sucedido en otros momentos de mi vida. Si la gente preguntaba le quitaba importancia, pero no por vergüenza, sino por no preocuparles, por una mala creencia de que debía sobrellevarlo sola. Años después me doy cuenta como nunca quise, ni supe explicar a nadie lo que tambien me estaba pasando a mí. Lo cierto es que muchos ni preguntaban y algunos de los que lo hacían, te dejaban bien claro que no querían saber la verdad. Pero no todo el mundo se comportó así, y yo decidí guardármelo. Además, yo estaba en pleno proceso de separación, que hacía aún más dolorosa esa situación. Y ahora, después del tiempo, me doy cuenta que absurdo debía ser que alguien te preguntase y… ¿Tú cómo estás? Y yo les contestase: -” bastante bien”. ¿Cómo se podía estar bien en esas circunstancias?

Ahora me doy cuenta de lo poco que ayudo a mis hijos con este comportamiento, les enseño que es bueno esconder las emociones negativas, que es de débiles transmitir tus inseguridades, y de fuertes no pedir ayuda y… no les hago ningún favor.

Durante el primer año, a mi hija y a mi nos acompañaron un par de canciones de Bebe (Búscame y Sinsentido), que me gustaría compartir con vosotros. Recuerdo como Nerea decía, “Parece que Bebe las haya escrito para mí”
De alguna manera, por aquellos días yo tambien me sentía así de perdida, aunque nadie lo supiera.
Estaría bien poder hablar sobre ello, ¿Cuantas madres y padres, nos hacemos los fuertes, decidiendo que la enferma es nuestra hija y no nos permitimos casi ni llorar, porque nuestra misión es ayudarla y creemos que no nos podemos permitir otra posición? Es bueno recordar que es más fácil ayudar cuando tú te sientas bien, que cuando no es así.
Me gustaría establecer un diálogo al respecto, saber, si, vosotr@s madres y padres creéis, que es buena para nuestras hijas  esta actitud , a veces, casi de abandono sobre nuestros propios sentimientos, nuestras necesidades,  para dedicarnos al cuidado de nuestr@s hij@s en lugar de darnos un respiro, de aceptar que tambien sufrimos, y que igual que ellas, debemos aprender a pedir ayuda.

Pues ahí van esas dos piezas; te las dedico Nerea porque sé que siempre formaran parte de tus recuerdos

http://www.youtube.com/watch?v=npTnPfJhBZY

 

Aprendiendo día a día | Asun

Hace casi medio año Nerea cumplió 18 años y decidí felicitarla desde este blog, no sólo por su cumpleaños, sino sobretodo por sus logros en todo este tiempo. He tardado un poquito en hacerlo,… esta falta de tiempo que se apodera de tantas cosas… pero en fin, tarde, pero aquí estoy.

¡Felicidades cariño! Felicidades por muchas cosas, por tu coraje, por tu valor, por ser capaz de luchar por aquello que crees importante, por no rendirte, por caminar día a día aunque a veces te sea duro, por levantarte cuando te caes, por ser capaz de intentar vencer los obstáculos que sabes que no te van a llevar a la felicidad, por seguir haciéndole frente a la anorexia….

Recuerdo los principios, cuado me pedías que me apartase de ti, cuando me decías que querías estar sola, cuando necesitabas comprensión, cariño y firmeza a la vez; cuando te sentías sola si me alejaba, pero me echabas de tu lado si me acercaba, cuando finalmente me llamabas si me necesitabas. Recuerdo como poco a poco empecé a entender, y empecé a aceptar que tú ibas a poner el ritmo de tu evolución, de tu proceso, que serías tú la que ibas a tener que ir aprendiendo a pedir ayuda y yo a aceptar que a veces no iba a ser la persona que te la iba a poder dar. Recuerdo como en ocasiones necesitaba yo más ayudarte que tú recibir mi ayuda, porque de alguna manera eso me acercaba a ti, me hacía sentir útil.
Siempre son difíciles los inicios, siempre son duros, lentos, pero poco a poco se va encontrando el camino, pero poco a poco todos entendemos que es lo que debemos hacer.

Es importante para l@s niñ@s aprender a pedir ayuda, y por eso nosotros, sus familiares y amigos íntimos debemos aprender a no siempre anticiparnos, y eso es muy difícil, por lo menos lo fue para mí. Yo quería, casi podría decir que necesitaba que contase conmigo, pero era algo personal, no algo que le beneficies directamente a ella. Y tuve que aceptarlo. Y aprendí a estar a la expectativa, a no bajar la guardia y acercarme cuando ella me lo pidiera. Incluso aprendes a saber cuando te necesita sin que te lo pida, y… a esperar… desde el cariño, no desde el enfado ni la decepción. Si nos ponemos a pensar no es algo tan diferente a lo que nos pasa al resto de las personas en algún momento de nuestros días.

El amor que tenemos a nuestra hij@s debe ayudarnos a saber distanciarnos lo justo, en algunas ocasiones. A veces me preguntaba ¿Le sucederá lo mismo a otros padres?

Hoy después de tanto tiempo, y después de hablar con mi hija de esos momentos he sabido que era bueno respetar su ritmo, sus espacios de soledad dejándole claro que yo seguía allí.

Pero tambien aprendí, que es un doble sentido, porque debes estar allí, alerta, viendo como se desarrollan las cosas, porque existe el riesgo de recaída, y si sucede, debes volver a ser compresiva, a ofrecerle tu cariño, pero tambien a ser firme, porque, nos guste o no, es parte del proceso, de su aprendizaje, de entender que no pueden jugar con todo esto, porque se les escapa de las manos, que deben aprender a gestionar sus inseguridades a través de otros canales si quieren ser felices y libres.
Ahora Nerea vuelve a estar bien, en una buena época en la que se está descubriendo, conociendo un poco más y eso es bueno, porque no debemos de olvidar que la anorexia es un síntoma de que algo va mal, no una enfermedad en si misma, por eso le corresponde trabajar aquellos aspectos de su personalidad, de su carácter, que un día le llevaron a necesitar de la anorexia para sentirse segura. Un contrasentido a veces difícil de entender.

Es curioso como pasas de momentos de una claridad total, en el que todo el puzzle encaja y sabes perfectamente cuál debe ser tu actitud, tu comportamiento a incomprensiones que te devuelven casi a los inicios, porque tambien seguimos aprendiendo día a día, porque tambien nosotros vamos madurando.

Pero el tiempo pasa, y si miro hacia atrás y veo los grandes avances de mi hija en estos dos años y medio, me siento satisfecha, pero sobre todo muy orgullosa de ella. Te quiero cariño

Asun

Un pasito hacia atrás, dos pasitos hacia adelante | Asun

Sí, y así conseguimos avanzar, sí y así consigue avanzar Nerea, porque no debemos olvidar que la enferma es ella, aunque a mí tambien me duela.

Hace semanas que pienso en volver a escribir, pero me ponía delante del ordenador y era incapaz de hacerlo, quizás porque hablar del presente, cuando ese presente implica un retroceso, es mucho más difícil.

Esta primavera Nerea inició una pequeña recaída y finalmente a mediados de julio decidió, con el apoyo de todos  y la ayuda de Marta (su terapeuta), volver a hospital de día. Fueron días  difíciles, de muchas dudas hasta que tomó la decisión, pero…es obvio que fue un acierto, Nerea hoy vuelve a caminar hacia adelante.

Es curioso como la historia, en algunos aspectos, se volvió a repetir. Volvió a existir inicialmente la negación de la situación, tanto por parte de mi hija como mía, el creer que sería algo pasajero, que no debíamos de preocuparnos mucho, hasta que al final nos dimos cuenta que era necesario volver a las conductas y posicionamientos de meses atrás. Y es difícil. Curiosamente y aunque sea un momento mucho mejor que el inicial, es casi más difícil. El otro día me asombraba como una “veterana como yo” había vuelto a caer en algunos de los errores del principio; aspectos, conductas que creía superadas, situaciones que ya conocía, cosas que en principio no debía de hacer falta que me volvieran a explicar…, pero vuelves a negarlo, porque te vuelve a dar miedo aceptarlo, aceptar que tu hija no está curada todavía. Y eso es importante… debemos saber dónde estamos para poder actuar en consecuencia, debemos saber que todavía queda camino por recorrer, para no crear expectativas a corto plazo que necesitan algún tiempo más para desarrollarse. Porque la cuestión no es si mi hija se va a curar o no, la pregunta que nos hacemos es ¿Cuándo?
La suerte es que se parte desde otro punto, habiendo recorrido parte del camino, con más herramientas, con más conciencia, con más experiencia y en pocos días te recolocas y lo vuelves a aceptar y vuelves a coger energía y sigues caminando. Y todo esto nos vuelve a hacer crecer, cada una a su manera. Ella partía del enfado, casi de la rabia de que le estuviera volviendo a pasar: “.- Mamá, yo creía que nunca iba a volver a tener problemas con la comida” me decía. Y de alguna manera es bueno aprender que la amenaza todavía está ahí, que debe estar alerta, que debe pedir ayuda cuando se de cuenta de que algo está fallando, que no tiene que esperar que la situación se le escape de las manos.

Y ya han pasado tres meses desde que entró en hospital de día por unas semanas. La vuelta a la rutina, el inicio de las clases, la concreción de unos objetivos para este curso que debe trabajar, tambien le están ayudando. Y está mejor, más realista, con los pies más en la tierra, con un poco más de conciencia sobre quién es y cuáles son necesidades, sus herramientas para seguir afrontando la vida,

Y como no puedo evitar buscar siempre algo bueno de cada experiencia creo sinceramente, que superar los tropiezos, las dificultades, le ayudan, nos ayudan a avanzar, nos ayudan a crecer. Ha sido bueno tomar consciencia de que pueden existir recaídas, y mejor aún saber que cada vez tiene más herramientas para poder superarlas. Con los tropiezos aprendemos como no se consigue nada negando la realidad porque el único camino para ganar a la anorexia es plantarle cara.

Quiero dar un fuerte abrazo desde aquí a todas esas niñas/os que siguen luchando día a día por vencer a esta enfermedad y a las personas que les apoyan, que les acompañan.

Asun

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