bulimia

Abriendo una nueva ventana…

504184875_514a1bbfbeSomos Imma y Olaff, una pareja de 28 y 29 años respectivamente, que vivimos en un pueblecito del Pallars Jussà (Lérida) junto a nuestras dos hijas, Kènia y Abril!

Nos dedicamos los dos al ámbito social como profesión, pero por vocación nos dedicamos a la fotografía y al espectáculo, concretamente a la música. También nos gusta apasiona viajar!

Imma, es la prima de Tina, paciente del Centro ABB Barcelona.

Nos hemos animado a escribir, porque creemos que nuestra historia puede ser interesante, ya que nos destacamos por hacer un acompañamiento “a distancia” y es que des de hace años, nos hemos ido introduciendo en esta enfermedad casi sin enterarnos y eso ha hecho que nos quedáramos con esa responsabilidad dentro.

Al principio es muy difícil situarte correctamente en un rol de “padre/madre” respecto a un ser querido que tiene tu misma edad, y es que llega un punto que te partes en dos.

Por un lado, ves a esta persona como amiga tuya desde bien pequeñita, jugando en la calle, riendo, llorando, peleando, abrazando, compartiendo… hasta el punto de verla hundida y rechazándote sin saber que le pasa.

Por otro lado, se te despierta el punto este de familia, de amor incondicional donde ese rechazo no te lo tomas personalmente y haces de tripa corazón para estar a su lado aunque todo sean malas contestaciones, y terminas cogiendo una responsabilidad sobre ella por miedo a perderla!

¿Pero qué tipo de relación hemos tenido realmente con ella y donde nos ha llevado?

Bueno, durante muchos años nuestra relación ha sido simplemente de amistad… Ei! Pero amistad de la buena, de esa que sabes que pase lo que pase el otro siempre va a estar. Pero también ha sido de familia, y hasta de pareja… y todo eso nos ha llevado a unirnos mucho más, poco a poco, hasta llegar al punto, que este rol de “cuidador” que en algún momento hemos querido asumir, se ha neutralizado de tal forma que nadie es más que el otro, ni tiene más razón, ni más poder, ni más responsabilidad. Simplemente somos personas haciendo un camino juntos, ayudándonos, apoyándonos, acompañándonos y queriéndonos… de igual a igual!

Realmente eso nos ha costado muchas peleas y discusiones, pero al fin, llegados a este punto que todos valoramos mucho, podemos empezar a caminar en la misma dirección…

Y aquí estamos, empezando un nuevo reto para nosotros, escribir un blog!… Pero con mucha ilusión de poner nuestro granito de arena en este magnífico proyecto que nos ha abierto las puertas, igual que el Centro ABB nos ha abierto una de esas mil ventanas para poder respirar un poco y coger aire para seguir avanzando.

Empieza la aventura!

¡GRACIAS!

Ayudar a tu hij@ a soltar la enfermedad | Chari y Antonio

Desde que Sara comenzó con el blog hemos tenido ganas de incluir unas líneas sobre situaciones que vivimos a lo largo de su enfermedad y tratamientos (que fueron varios) para que pueda servir de ayuda a las personas que se encuentran en la misma situación en que nos hemos encontrado nosotros en algún momento del proceso.

Si hay algo que como primer punto quisiéramos comentar, sabiendo que en orden cronológico no ha sido el primero, es el hecho de que durante su último tratamiento (que es el que le ha sacado de la enfermedad) hemos tenido que dejar de oír en muchos momentos sus llamadas sobre lo mucho que estaba sufriendo con el proceso de curación, sus peticiones de dejarlo porque ella podía hacerlo sola, sus “chantajes” de que el centro era una secta que nos quería lavar la cabeza a todos y otros muchos intentos para, en la raíz, dejar el tratamiento y seguir con su vida de enferma.

Helping-HandsHemos aprendido que la enfermedad se intenta agarrar a las debilidades del enfermo y de sus próximos para seguir asentada, pues de ello depende. También hemos aprendido que al enfermo le ayuda, junto con de la atención de los profesionales, recibir apoyo externo pues la lucha es tremendamente dura, y aunque lo puede conseguir por él mismo y el equipo que dirige el tratamiento, las posibilidades creemos que son bastante menores. El apoyo del entorno, y eso es lo que queremos indicar en esta nota, no puede ser compasivo ni tampoco le sirve de ayuda saber de su sufrimiento y compartirlo con él, sino que tiene que ir en la dirección adecuada para que pueda expulsar la enfermedad.

Creemos que el mayor amor y respeto que se puede mostrar al enfermo es no dejar que la enfermedad haga con él lo que ésta desea: seguir agarrada a su cuerpo y su mente como la sanguijuela que se pega a la pierna y, aunque duela extraerla más que dejarla alimentarse, a ninguno se nos ocurre no arrancarla lo antes posible y salir corriendo de la charca. El tremendo dolor de la expulsión para el enfermo no es comparable al ejemplo, por eso tenemos que ayudarle a salir del pozo infectado y a quitarse todo lo que se le ha adherido antes de que lo consuma.

Chari y Antonio

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