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Es difícil asumir que se trata de una enfermedad grave | Chari y Antonio

Quizás una de las cuestiones que más nos afectaron al principio fue el sentimiento de culpabilidad al no habernos dado cuenta antes de la situación por la que estaba sufriendo Sara. Claro que también pasamos por la sensación de que nuestra hija nos había traicionado y muchas otras sensaciones más.

Sin embargo, cuando vas avanzando te das cuenta de que éstas y otras muchas cuestiones las tienes que borrar pues no ayudan para nada, ni al enfermo ni al entorno, y en cambio tienes que comenzar a plantearte las modificaciones que debes hacer para intentar que las condiciones que han propiciado la enfermedad se vayan saneando.

Creemos que a muchos de nosotros nos cuesta aceptar que estamos ante una enfermedad grave y que al igual que cualquiera de ellas requiere un tratamiento adecuado, y eso es un gran problema inicial.

Durante y después de una enfermedad grave suelen cambiar los hábitos del enfermo y también los del entorno cercano, pero aquél y éstos suelen llevar una vida normal una vez superado el proceso. Lo mismo hay que hacer cuando nos encontramos con una de estas enfermedades que resultan extrañas a los procesos generales pero que siguen su misma pauta para la curación: tenemos que asumir que hay enfermedad, tenemos que buscar a los profesionales que apliquen el tratamiento, y tenemos que modificar, el enfermo y su entorno más próximo, lo que sea necesario para salir de ella y hacer que no se repita.
Ante una enfermedad “clásica” sabemos qué conducto seguir. Sin embargo, cuando nos encontramos con algo que no acabamos de explicarnos nos cuesta entender que estamos ante una situación que requiere un proceso similar al de cualquier enfermedad grave. Incluso a veces llegamos a pensar que podemos arreglarlo nosotros mismos o el propio enfermo con su única voluntad y una pequeña ayuda. Cuestionamos cuando nos lo explican, lo que no está mal si se trata de comprender, que tratamientos como el que ha recibido Sara funcionen pues se salen de los procedimientos que conocemos. No obstante creemos que también lo cuestionamos porque nos afecta directamente y solicitan nuestra implicación directa.

Una de las cosas que hemos aprendido es que cuanto antes los afectados, directa o indirectamente, por un trastorno de conducta alimentaria asumen que están ante una enfermedad grave que requiere tratamiento y cambios en su sentido más amplio, antes es posible dejarla atrás.

Chari y Antonio

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