relato corto

Anorexia García García | Ángel y Carmen

20131201-nube-de-tags-voluntarios-preparate-madrid-1024x581

Se llama Anorexia y en Mayo cumplirá los quince. Mi nueva hija ya no baila, no canta, no hace pasteles, no estudia, no ríe a carcajadas, no se quiere, no se acepta.

Hace ya un mes tuvo irremediablemente que abandonar su vida e ingresar en el CERN (Centro Especial de Rescate de Nombres), donde un equipo de negociadores trabajan para recuperar los nombres raptados de decenas de chicas y chicos. Anorexia por Eva, Anorexia por Ivan, Anorexia por Lucía, Anorexia por Julia, Anorexia por Ana. Ana era el nombre original de mi hija.

Las negociaciones con los raptores son largas y difíciles. Conseguir que Ana vuelva, nos han comentado los expertos, dependerá mucho de que ella sea capaz de desobedecer y aprender a desconfiar de su secuestradora. El primer día que Anorexia ingresó, nos destinaron una agente especial para trabajar en su caso. “Agente Gutierrez”, decía la placa que colgaba del cuello.

—No se preocupen. tarde o temprano se rinden y acaban liberándolas. En su caso Anorexia tiene encerrada a su hija bastante profundo, pero conseguiremos llegar hasta ella y rescatarla.

A los pocos días de entrenamiento en el CERN, Anorexia comienza a sentirse acorralada, enfadada, irascible, tensa, porque ya no tiene espejos ni básculas donde engañarse. Ahora los baños y la cocina están cerrados con llave, por lo que no tiene donde vomitar los fantasmas o atracarse de ellos. Los negociadores le suministran medicación para relajarla y así poder poco a poco convencerla de que libere a Ana, de que está perdida, que no tiene nada que hacer porque ni los padres, ni nadie van a ceder y pagar por el rescate.

El momento más especial gratificante de este centro es cuando desde alguna habitación comienza a escucharse, primero en susurros pero luego con total nitidez como una chica está siendo liberada:

—Sa…ra, Sa…. ra, ¡animo chica!¡Vamos! Sa…ra, Sara, Sara, ¡Sara! ¡¡¡Saaaaaara!!!!! ¡Más! ¡Dilo más alto! ¡¡¡¡Saaaaraaaaaa!!!!! Sí, así fuerte… ¡¡SARA!! ¡¡Lo has conseguido!! ¡¡Lo has conseguido!! ¡¡Bien por ti!!

Se acaba de liberar un nombre, y aunque al principio a la niña le cuesta verbalizarlo, al final, de pie, con los ojos húmedos y sonriendo, se lo repite para afirmarse y convencerse de que es libre, de que su nombre es Sara y no Anorexia. Los padres se abrazan emocionados a su hija y a los negociadores. La pesadilla se ha acabado. Pueden volver a casa. Salen del CERN recibiendo el caluroso aplauso de sus compañeras, de los padres y negociadores. Sara se abalanza emocionada sobre sus amigas, todas hacen una piña a su alrededor. Nunca se separaran ya, el vivir juntas su secuestro y compartir aquellos tremendos momentos, les hace fuertes y se forja una amistad para toda la vida.

Sara entonces se abraza a mi Anorexia y le susurra al oído.

—Ana, se que me escuchas, lo conseguirás, se que lo harás, tú ten paciencia y no tires la toalla, bajaran a por ti y te sacarán de ahí. Te quiero. Cuídate mucho. Whatsapeamos.

Y se fue. Siempre queda un enorme vacío y silencio cuando nos deja una familia. Pero nos acaban de regalar una esperanza, una certeza. Los que nos quedamos nos miramos unos a otros y nos sonreímos con complicidad.

Ya abajo en el portal, Sara sale a la calle, regresa a la vida, a la luz. Los transeúntes que pasan por delante ignoran de dónde viene y por lo que ha pasado. Regresa de un submundo. Por primera vez desde hace seis meses de su secuestro apoya su pequeño pie sobre los adoquines y comienza con pasos cortos a andar y alejarse de allí.
FIN

Ángel y Carmen son padres de una paciente que lleva un mes y medio en tratamiento. Les damos las gracias, de todo corazón, por esta joya de relato.

 Scroll hacia arriba