Archivo mensual: septiembre 2010

La obesidad ansiosa o trastorno por atracón

En esta ocasión querría hablaros de una enfermedad que ha dejado de considerarse en la actualidad como un problema puramente físico: La obesidad ansiosa o trastorno por atracón. El planteamiento simplista sobre la obesidad que había hasta hace poco ha cambiado, exigiendo un tratamiento global a nivel físico, conductual, emocional y social.

La obesidad ansiosa

En términos médicos, la obesidad es un excesivo aumento de tejido adiposo debido a una ingesta energética excesiva y a una disminución de la actividad física, que acaba repercutiendo en la salud tanto física como psíquica.

En cambio, llamamos obesidades ansiosas u obesidades del comedor compulsivo a aquellas obesidades que no se deben a ninguna enfermedad o causa física sino a un mal patrón alimentario. En estos casos el sujeto come por ansiedad -malestar emocional- y consecuencia directa de ello es el incremento de peso con los posteriores handicaps que esto acaba provocando, siendo al final tan necesaria la intervención en las causas (trastorno alimentario) como en las consecuencias (obesidad ansiosa).

Los factores que lo causan son diversos, siendo los aspectos genéticos (el 80% de los obesos tienen antecedentes familiares), metabólicos, sociales, conductuales y psicológicos.

Entre las complicaciones físicas más frecuentes de la obesidad ansiosa se enuentran:

• El factor de riesgo cardiovascular.
• Las alteraciones respiratorias, endocrinas, digestivas.
• Los problemas durante la gestación.
• Las alteraciones en el mecanismo lipídico.

Según los criterios internacionales de diagnóstico (DSM-IV), esta enfermedad se caracteriza por:

– Episodios recurrentes de atracones.
– Los episodios de atracón se asocian a 2 ó más de los siguientes síntomas:
• Ingesta mucho más rápida de lo normal.
• Comer hasta sentirse desagradable lleno.
• Ingesta de grandes cantidades de comida a pesar de no tener hambre.
• Comer a solas para esconder su voracidad .
• Sentirse a disgusto con uno mismo, depresión o gran culpa tras el atracón.
– Profundo malestar al recordar los atracones
– Atracones como media de 2 días a la semana durante seis meses
– El atracón no se asocia a estrategias compensatorias inadecuadas, y no aparecen exclusivamente en el transcurso de una anorexia o bulimia nerviosas.

A raíz del trastorno aparecen obesidad o sobrepeso con los siguientes signos:

Factores clínicos:

• Sobrepeso u obesidad.
• Alteraciones metabólicas y endocrinas.
• Problemas articulares y óseos.
• Estreñimiento y lentitud en el vaciado gástrico.
• Digestiones pesadas y flatulencia.
• Insomnio.
• Aumento del colesterol, triglicéridos y transaminasa.

Factores psicológicos:

• Sensación de pérdida de control sobre la comida.
• Sentimiento de culpa y autorreproche al recordar la ingesta.
• Uso de la comida como mediador emocional.
• Baja autoestima y aceptación personal.
• Baja tolerancia a la frustración.
• Impulsividad.
• Inestabilidad emocional. Síntomas ansiosos o depresivos.

La obesidad es hoy día el mayor trastorno metabólico existente, su prevalencia se sitúa entre un 15% de la población general. Existen numerosos factores que predisponen;, entre los que cabe destacar:

• Trastornos afectivos o de ansiedad.
• Tendencia a la inestabilidad emocional.
• Antecedentes familiares de obesidad.
• Influencia del ideal social de delgadez.
• Acontecimientos estresantes tempranos.
• Dependencia relacional.

Además, se reconocen una serie de factores que precipitan este tipo de procesos (como son los cambios corporales destacables, las separaciones o pérdidas y el incremento rápido de peso) y diversos factores de mantenimiento (como son el aislamiento social, la incapacidad de expresar las emociones y las manifestaciones de trastornos psicológicos o psiquiátricos).

La bulimia nerviosa

En la entrada de hoy quisiera continuar con la definición de los TCA, por lo que hoy me detendré en explicar los síntomas claves de otro de los trastornos alimentarios más frecuentes: La bulimia nerviosa.

Bulimia nerviosa

La bulimia nerviosa consiste en un deseo de controlar la comida y cuidar la imagen a la vez que aparecen ‘ataques’ de gula que desembocan en atracones. Después de haber comido en exceso surgen remordimientos que exigen al enfermo expulsar o quemar la comida ingerida.

Entre los síntomas clave de esta enfermedad se encuentran:

• La preocupación constante y la ansiedad por la comida.
• Los atracones y las conductas de compensación, que pueden darse en forma de ejercicio excesivo, vómitos, toma de laxantes o diuréticos…
• La sensación de pérdida de control con la comida.
• Una obsesión con la imagen que condiciona la vida de igual forma que explicamos con la anorexia.
• Cambios de humor, depresión y desmotivación. Los altibajos son muy frecuentes.
• La sensación de impulsividad, de pérdida de control y de desorientación vital.

Aunque la bulimia comparte algunas características con la anorexia se diferencia de ella por la incapacidad para controlar la ingesta de comida lo que se representa en forma de atracones seguidos de purgas. Además, la persona que sufre bulimia suele encontrar también problemas para poner orden en otras facetas de su vida.

Según el DSM-IV, del que ya hablamos al explicar la anorexia, la bulimia nerviosa se caracteriza por:

• La presencia de atracones recurrentes (ingesta de cantidades excesivas de comida con sensación de pérdida de control).
• Las conductas compensatorias inadecuadas (que ya hemos indicado antes).
• La frecuencia de atracones o de conductas compensatorias es al menos de dos veces a la semana durante tres meses.
• La autovaloración depende de la silueta el peso.
• La alteración en el peso no se debe a un cuadro de anorexia.

Se trata, como en la anorexia, de una enfermedad que puede conllevar numerosas consecuencias si no se trata. Entre ellas podríamos destacar:

• El riesgo de muerte (en especial suicidios y fallos cardiacos provocados por el descenso del potasio).
• La cronificación.
• La depresión.
• Una vida caótica.
• La inadaptación social.
• La ineficacia laboral.
• La debilidad muscular.

Existen además otros signos que pueden ayudar a identificar un cuadro de bulimia como pueden ser:

• Cortar la comida en trozos grandes y “engullir” sin masticar.
• Comer rápido
• Abuso de productos ligth.
• Uso de inhibidores del hambre (anoxerígenos).
• Intentos de dietas restrictivas
• Pánico a la obesidad.
• Preocupación obsesiva por el peso y la comida.
• Ansiedad ante la comida.
• Hipertrofia de las parótidas.
• Signo de Rusell (callo en el dorso de la mano provocado por el ácido gástrico).
• Perdida de piezas dentales y erosiones en los incisivos.
• Oscilaciones de peso.
• Evita comer en público.
• Acudir al WC justo después de las ingestas.
• Marcada impulsividad.
• Baja tolerancia a las frustraciones.
• Dificultad en demorar las gratificaciones.
• Inestabilidad en las emociones.
• Irritabilidad.

Conviene decir, no obstante, que estos signos no se dan en todos los casos y que, de forma aislada, no conllevan necesariamente un cuadro bulímico. Una vez más animo a que, ante la duda, consulten a un especialista.

 Scroll hacia arriba