Archivo mensual: noviembre 2010

El Arteterapia en el tratamiento de los TCA (Parte 1)

En esta ocasión me gustaría daros a conocer un interesante artículo de Jesús Barea, arteterapeuta del Centro ABB de Barcelona. Se trata de un artículo largo, por lo que os lo iré dando a conocer por fascículos.

Construcción de una nueva imagen en los trastornos de la alimentación I

“Lo que siempre busca el artista es
el modo de existencia donde alma y cuerpo
formen una unidad indivisible,
donde lo externo exprese lo interno,
donde la forma revele”

O. Wilde

Las personas anoréxicas y/o bulímicas no perciben el cuerpo, la mente y el espíritu como unidad, tienen una relación distorsionada con su propio cuerpo. Lo desconocen porque en realidad no quieren percibirlo y a menudo llegan a despreciarlo. El trabajo regular de percepción corporal ayuda a que aprendan a escucharse, a percibir las distintas regiones corporales y las sensaciones asociadas en sus matices positivos y negativos. En el grupo redescubren la sensualidad, en su sentido más amplio y experimentan vivencias corporales de atracción y repulsión, incluso la amenaza y el temor.

Por otro lado, la figuración creativa es una actividad que puede contribuir notablemente a la consolidación del yo, especialmente importante en la adolescencia que es cuando existe mayor incidencia de la enfermedad. Al expresar mediante formas y colores los conflictos internos, con frecuencia actúan más libres de angustia que en un diálogo hablado. Además, la contemplación posterior de la imagen estimula la facultad proprioceptiva al tiempo que se fomenta una mayor receptividad hacia los demás.

Una dinámica enriquecedora del taller de arteterapia es utilizar el mayor abanico de posibilidades creativas para poder acceder a todo tipo de intereses y personalidades. Desde el movimiento a la plástica, de la plástica a la escritura creativa, de la escritura a la dramatización y así sucesivamente encontrando el hilo conductor de los episodios conflictivos en cada participante.

La propriocepción es la capacidad del cuerpo de detectar el movimiento. El sistema proprioceptivo está compuesto por una serie de receptores que están en músculos, articulaciones y ligamentos. Se encargan de detectar el grado de tensión y estiramiento muscular.

Para detectar y discriminar entre los diferente estímulos ambientales o bien del interior del cuerpo, los estímulos deben convertirse desde sus diferentes formas de energía al lenguaje de las señales nerviosas. Esta conversión tiene lugar en las células receptoras sensoriales. El efecto final de estimular un sistema sensitivo es el producir una repuesta comportamental del organismo. Pero, ¿cómo sabemos cuándo y cuánto movemos nuestros músculos? El control motor es resultado de una compleja interacción entre la motivación, el entrenamiento y los factores sensoriales. Es necesaria la información sensitiva para ayudar al control del movimiento y de la postura para realizar los ajustes pertinentes a los cambios y llevar a cabo una adecuada adaptación en cada situación.

En una persona con anorexia y cuadros de hiperactividad y con supresión de las vías sensoriales debido a la restricción, es importante volver a reestablecer la sensación consciente del movimiento. El carácter enfermizo provoca que pese a la práctica desaparición de la musculatura siga esforzándose al máximo. En vez de tomar como señales de alarma los mareos, los episodios de debilidad o los escalofríos, prefieren ignorarlos e incluso sirven de pretexto para una mayor actividad de entrenamiento. Otros temas asociados son, entre otros, la competitividad, que dificulta el trabajo en equipo, y la autoexigencia, que impide el disfrute de la actividad de una manera lúdica y respetuosa.

En la bulimia, debido a la sensación de no saciedad y vacío se pierde la conexión con las necesidades del cuerpo y fácilmente abandonan el cuidado del cuerpo por cuadros de ansiedad y depresivos. Entonces, la apatía se entremezcla con la culpabilidad y no encuentran la motivación para otro tipo de estímulo que el que ya conocen.

Para conocer más:

M. GERLINHOFF, H. BACKMUND, Anorexia y bulimia. Entender y superar los trastornos alimentarios. Ed. Grijalbo. Barcelona, 2004.
C.R. BERRY, Los mapas corporales. Mandala Ed. Madrid. 2005.
J.P. KLEIN, Arteterapia. Ed. Octaedro. Barcelona, 2006.
B.B. COHEN, Sensing, Feeling and Action. Contact Ed. Northampton. 1993.
K. STANISLAVSKY, La construcción del personaje. Alianza Ed. Barcelona, 2002.
O. WILDE, Sobre el arte y el artista. DVD Ed. Barcelona, 2000.

Agradezco a Jesús Barea (arteterapeuta del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

En la obesidad con trastorno por atracones fracasan las dietas convencionales

“El obeso ansioso no come por hambre sino por nervios”

La obesidad esta siendo una de las plagas de la salud en las sociedades avanzadas. Se ha avanzado mucho en el estudio y tratamiento de la misma y sobretodo la sociedad se está sensibilizando en la necesidad de una alimentación equilibrada y una actividad física adecuada.

Hay un tipo de obesidad en la que fracasan los tratamientos convencionales e incluso se desaconsejan los tratamientos quirúrgicos: el Trastorno por Atracones (TA). El Trastorno por Atracones viene dado por la incapacidad del paciente en seguir una dieta por la presencia de momentos de ansiedad que le llevan a ingerir grandes cantidades de comida, con lo que destruye todo el trabajo dietético realizado con esfuerzo. El paciente, al no conseguir los objetivos marcados en el control ponderal de la obesidad, incrementa la culpa y el malestar. Esto le lleva a tener ansiedad y a tener, consecuentemente, más atracones.

Revisando una muestra de 149 pacientes atendidos por el equipo de obesidad ansiosa del centro ABB se destaca que las pacientes (98% mujeres) han fracasado en al menos, cuatro tratamientos medico-nutricionales (no se cuentan las innumerables auto-dietas impuestas). La media de edad de las personas con obesidad o sobrepeso y TA es de 43 años.

Según el Dr. Enric Armengou, director del programa, “el tratamiento convencional fracasa en estos pacientes por no hacer hincapié en los factores emocionales y ansiosos que condicionan los atracones. Es frecuente que, a diferencia de la obesidad normal, este paciente sea disciplinado y coma poco durante el día pero por la tarde o noche tiene episodios de ansiedad que hacen que rompa toda el esfuerzo”.

La experiencia terapéutica se basa en combinar las pautas nutricionales, enfocada a los cambios de hábitos y el desarrollo de una actividad física adecuada, junto al trabajo psicológico enfocado a la mejora de la autoestima y a la expresión de los afectos. También debe hacerse un trabajo psiquiátrico para el control de la ansiedad y la prevención del atracón.“El paciente tiene la sensación de estar dominado por la comida” comenta el Dr. Armengou “literalmente se come los nervios; el malestar y la ansiedad los calma con la comida”. A diferencia de otros tipos de ansiedad en el TA “no se come por hambre, se come por nervios”.

Agradezco al Dr. Enrique Armengou (psiquiatra del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

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