Archivo mensual: febrero 2011

El papel de los padres en el tratamiento: los sentimientos

Hoy terminamos con el interesante artículo que Sonia Ferri (psicóloga directora de Hospital de Día del Centro ABB) ha escrito para los padres. En esta ocasión, y como broche final, hablaremos de los sentimientos y del sentido crítico.

Como ya hemos comentado en alguna ocasión, los TCA no son sólo síntoma (comida y cuerpo) sino también inseguridad, emociones, miedos… una mala gestión de los sentimientos está en la base de este tipo de enfermedades.

Aceptar las emociones y desarrollar el sentido crítico.

Acepten las emociones, su hijo/a necesitará expresarlas para su recuperación. No se asusten, permitan y potencien su comunicación. La tristeza no es un signo de debilidad o de depresión, sino de reconocimiento del propio estado o de situaciones. La rabia o el enfado no son signos de rebeldía o ataque, sino un inicio de ponerse en contacto con su propio criterio y defenderlo. El miedo no es un signo de recaída o de sufrimiento, sino que nos alerta de situaciones nuevas o “amenazadoras” a las que nos debemos preparar.

Es importante que apoyen un sentido crítico frente a la sociedad actual, lo que nos llena no es lo que obtenemos, sino lo que ya tenemos. Piensen sobre el tiempo que dedican a los que quieren, el tiempo que dedican a ganar dinero o a trabajar. Piense en la última vez que hizo algo para sí mismo o que alguien hizo algo para usted. Como decía al principio, el tratamiento de su hijo/a es una oportunidad para hacer cambios.

Para terminar me gustaría transcribir una frase de la madre de una paciente el día del alta de ésta. “Alba está muy bien, con sus cosas, pero haciendo su camino. Yo he cambiado mi forma de ver las cosas. Sufro menos. Y sobre todo he entendido su forma de ver las cosas y la respeto. Ahora disfrutamos mucho más que antes de nuestra relación”.

Agradezco a Sonia Ferri (psicóloga coordinadora de Hospital de Día del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

El papel de los padres en el tratamiento: sobreprotección y límites de autoridad

Tal y como os comenté en la pasada entrada, continuamos desgranando el interesante artículo de Sonia Ferri (psicóloga directora de Hospital de Día del Centro ABB) sobre el papel de los padres durante el tratamiento. En esta ocasión nos centraremos en dos cuestiones clave que van más allá de los trastornos de alimentación: La sobreprotección y los límites de autoridad.

La sobreprotección.

Detecten la sobreprotección, la implicación excesiva no evitará a su hijo/a sufrimiento o problemas, por el contrario le hará llegar a la conclusión de que ella es débil, o de que usted la necesita, o que el mundo es complicado y que detrás de cada piedra hay una montaña.

. No haga demasiadas preguntas (¿Dónde has ido?, ¿Cómo te ha ido el examen? ¿Con quién has estado?…). Así no invadirá su vida privada y le contará lo que quiera cuando lo prefiera. En lugar de todas estas preguntas puede decirle: “hola, me alegro de verte.”

. No se precipite a “mejorar las cosas” en el acto, en lugar de solucionar el problema por su hijo/a, reconozca los sentimientos que debe sentir, acéptelos y deje tiempo para que encuentre su propia solución. Déje que conteste por sí mismo/a.

. Déjenle ser “dueño/a” de su propio cuerpo, de su manera de vestir, de su manera de peinarse. No se obsesione por el tamaño de su cuerpo o por su imagen en general. Como ya he dicho, el control médico se encargará del cuidado del peso… y respecto a sus gustos… ¡habrá que respetarlos por mucho que no nos gusten!

. Evite “corregirle” continuamente. “Cómprate una camisa nueva” “Pon la espalda recta cuando estas estudiando”, “No te acerques tanto a la tele”, “Llevas quince minutos con al ordenador”, “Estás gastando toda tu semana”, “Quítate el flequillo de los ojos”.

Los límites de autoridad.

Los límites de autoridad deben ser claros, coherentes y entendibles. Por diferentes razones (modelo educativo recibido por los padres, experiencias violentas al haber intentado poner límites, formas compensatorias de la culpabilidad, miedo a la pérdida, evitación de la expresión de emociones, evitar el conflicto…), la falta o exceso de autoridad de los padres es una característica común en casa de un paciente que sufre trastorno alimentario. El cambio es necesario y a la vez difícil. Se puede empezar por pequeños pasos:

. Establezcan un conjunto de normas claramente definidas que permitan a su hijo/a sentirse seguro/a y protegido/a, a la vez que con espacio para desarrollar su independencia. Estas normas deben ser habladas con claramente, y teniendo en cuenta su opinión y compartiendo las decisiones.

. Darse tiempo para pensar. La frase “déjame que lo piense”, suaviza la vehemencia y la intensidad del deseo del hijo, a la vez que le dará tiempo para centrarse en los motivos del límite.

. Dar información sobre el límite de manera que, aunque se enfade, pueda incorporar el significado del límite. Arguméntelo sin miedo y planamente.

. Evite entrar en juegos y chantajes. No ataque el carácter de su hijo/a, simplemente, sea rotundo sobre lo que no le gusta. Evite etiquetarle.

. Notificar con tiempo el plan o límite para que se vaya acomodando a ello. “Este fin de semana vamos a ir a comer todos a casa de la abuela que celebra su santo” “Este mes solo te podré dar la mitad de tu asignación, hemos de pagar los impuestos municipales y no llegamos a todo. El próximo mes ya no hay tantos gastos”.

. No se trata de ganar batallas, ni de salir ganando o perdiendo, se trata de que su hijo/a desarrolle el sentido común, el auto cuidado y el respeto hacia sus necesidades y las necesidades de los demás.

Agradezco a Sonia Ferri (psicóloga coordinadora de Hospital de Día del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

 Scroll hacia arriba