Recomendaciones médicas en caso de amenorrea en mujeres con TCA

Buenas tardes, después del artículo sobre medicina primaria del otro día, hoy quería recomendaros la lectura de un artículo del Dr. Enrique Armengou (psiquiatra del Centro ABB) sobre la amenorrea en mujeres con TCA. Espero que os resulte de interés.

Podéis leer el artículo pinchando AQUÍ.

Los valores

Esta semana completamos la reflexión sobre las creencias, cogniciones y emociones hablando sobre los valores.

Los valores

Toda persona, y por ende todo paciente, tiene en la base de su funcionamiento valores y motivaciones que rigen su vida. Cuando los valores que vivimos y las motivaciones que nos mueven son congruentes nos ayudan a realizarnos y conectarnos con los demás y sentimos felicidad. Pero, ¿qué ocurre cuando esto no es así?

Diferenciaría dos tipos de valores: los instrumentales y los absolutos. Los primeros nos servirán para conseguir los segundos. Por ejemplo, estar delgado en la cultura actual puede ser un valor instrumental de la belleza, que es un valor más potente y universal.

Cuando la enfermedad domina a la persona, valores meramente instrumentales se convierten en absolutos. La persona con anorexia está dominada por la “necesidad” de estar delgada, no para estar bella sino por la necesidad de estar delgada per se. Inicialmente empezó a adelgazar para sentirse más guapa y mejor, para ser más aceptada o por muy diversas razones, pero poco a poco la finalidad de estar delgada se convierte en “estar delgada porque sí” y se cierra el círculo perverso. Incluso por el valor de “estar delgada” puede perder la vida, que es un valor universal.

Con frecuencia los padres están también facilitando con sus propios valores que su hijo, que desea ser aceptado y valorado por ellos, potencie la dedicación a estos valores que, si se convierten en fines, acaban en drama. Aquí radica uno de los problemas de la sociedad actual, en la que se ha facilitado la emergencia de esta plaga de la anorexia, bulimia y obesidad. Vemos cómo estamos entronizando valores egoístas, parciales e inmediatos a los cuales dedicamos esfuerzos titánicos y cuando los conseguimos no nos aportan la felicidad anhelada o ésta es efímera.

En resumen

Nos encontramos con una joven (el 90% son mujeres jóvenes) que está dominada por el pensamiento sobre el cuerpo y la comida, que siente que ésta domina su vida. Con facilidad el ánimo está bajo, tiene ansiedad y desesperanza. La autoestima está baja y en ocasiones llega al autodesprecio. Se siente desorientada y desesperanzada. Tiene un pensamiento de todo o nada, es victima de su perfeccionismo. Cuando consigue un éxito no es suficiente, por lo que reconoce una permanente insatisfacción. Finalmente está atrapada en unos síntomas: dejar de comer, contar calorías, comer aislada, atracarse y vomitar, comer de forma ansiosa sin saciarse…

Esta persona intenta salir, en ocasiones hasta pide ayuda, pero siente que, como Sísifo el griego, nunca consigue acabar con el problema sólo con sus fuerzas. Cuando está a punto de conseguirlo recae y vuelve al inicio o más abajo. Por eso es tan necesario encontrar la ayuda adecuada.

Agradezco al Dr. Enrique Armengou (psiquiatra del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

Las emociones

Hace un par de semanas compartí con vosotros un fragmento de un texto del Dr. Enrique Armengou (psiquiatra del Centro ABB) sobre la influencia de las creencias y cogniciones en el desarrollo de los TCA (podéis leer la entrada pinchando aquí). Hoy, siguiendo en esa línea, me gustaría que hiciésemos una breve reflexión sobre el valor de las emociones.

Las emociones

Las cogniciones rígidas de las que hablábamos el otro día y que potencian la presencia de los síntomas son incapaces para canalizar las emociones que la persona no sabe gestionar.

Las emociones son reacciones subjetivas al entorno y a las relaciones personales y generan estados emocionales. Esta respuesta emocional está mediada por factores orgánicos (temperamentales) y está influida por la experiencia (factores caracteriales).

Las emociones se van confundiendo del mismo modo que al inicio del TCA el paciente tiene hambre pero lo niega y no come, o tiene ansiedad y sufre un atracón, o confunde la ansiedad con el hambre. Si hemos dicho que las emociones son básicas para la vida y para la comunicación la dificultad de expresión y de comprensión de las mismas acaba llevando al paciente al aislamiento y a un estado emocional ansioso, depresivo o de vacío.

La confusión que le genera sentir las emociones y no poder ni darles sentido ni manejarlas lleva, en ocasiones, a intentar no sentir y centran su estado emocional sólo en la comida o la silueta. Tanto la comida como el cuerpo angustian en el fondo menos que los asuntos de la vida cotidiana.

En la bulimia y el trastorno por atracón la dificultad para manejar las emociones deriva en una búsqueda de sensaciones. Todas las respuestas emocionales que no son autenticas y útiles acaban potenciando la baja autoestima, la desmotivación y la vivencia de vacío que de forma, en ocasiones dramática, transmiten los pacientes en la consulta.

Agradezco al Dr. Enrique Armengou (psiquiatra del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

Cogniciones, emociones y vivencias

Os propongo ir un paso más allá en la comprensión de los trastornos alimentarios. Como ya hemo señalado en alguna ocasión, estas enfermedades son el reflejo de toda una serie de cogniciones, emociones y vivencias. En las próximas entradas iremos analizando cada una de ellas, a fin de entender mejor cómo afectan al desarrollo de la anorexia, la bulimia y el resto de los trastornos de la conducta alimentaria.

Las creencias y cogniciones.

Los síntomas vienen a ser como las válvulas de escape de las tensiones que la persona tiene en su interior. Por eso, cuando la persona está en paz y tranquila puede controlar y “hacerlo bien”. Pero cuando aparecen las tensiones, ya sea por motivos objetivos o subjetivos se desencadena la cascada de conducta que es muy difícil de contener. Cuando aparece la tensión se ponen en marcha las creencias y las cogniciones propias del TCA que acaban desembocando en los síntomas. Las creencias serían ideas fijas que dificultan a la persona manejar deforma eficaz la angustia o inquietud hacia estrategias de resolver el problema. Por ejemplo:

Si una chica tiene la creencia “sólo las delgadas tiene pareja” -> “solo tendré pareja si estoy delgada” -> ante un desplante de un chico se planteará, para arreglarlo, radicalizar la dieta.

Por otro lado están las cogniciones que serían formas de manejar la información que no facilitan la adaptación. Por ejemplo: el pensamiento todo/nada; la tendencia a generalizar las experiencias negativa, “esto lo he hecho mal…. todo me saldrá mal”; la subjetivización, “lo ha hecho porque me odia….”.

Agradezco al Dr. Enrique Armengou (psiquiatra del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

El papel de los padres en el tratamiento: los sentimientos

Hoy terminamos con el interesante artículo que Sonia Ferri (psicóloga directora de Hospital de Día del Centro ABB) ha escrito para los padres. En esta ocasión, y como broche final, hablaremos de los sentimientos y del sentido crítico.

Como ya hemos comentado en alguna ocasión, los TCA no son sólo síntoma (comida y cuerpo) sino también inseguridad, emociones, miedos… una mala gestión de los sentimientos está en la base de este tipo de enfermedades.

Aceptar las emociones y desarrollar el sentido crítico.

Acepten las emociones, su hijo/a necesitará expresarlas para su recuperación. No se asusten, permitan y potencien su comunicación. La tristeza no es un signo de debilidad o de depresión, sino de reconocimiento del propio estado o de situaciones. La rabia o el enfado no son signos de rebeldía o ataque, sino un inicio de ponerse en contacto con su propio criterio y defenderlo. El miedo no es un signo de recaída o de sufrimiento, sino que nos alerta de situaciones nuevas o “amenazadoras” a las que nos debemos preparar.

Es importante que apoyen un sentido crítico frente a la sociedad actual, lo que nos llena no es lo que obtenemos, sino lo que ya tenemos. Piensen sobre el tiempo que dedican a los que quieren, el tiempo que dedican a ganar dinero o a trabajar. Piense en la última vez que hizo algo para sí mismo o que alguien hizo algo para usted. Como decía al principio, el tratamiento de su hijo/a es una oportunidad para hacer cambios.

Para terminar me gustaría transcribir una frase de la madre de una paciente el día del alta de ésta. “Alba está muy bien, con sus cosas, pero haciendo su camino. Yo he cambiado mi forma de ver las cosas. Sufro menos. Y sobre todo he entendido su forma de ver las cosas y la respeto. Ahora disfrutamos mucho más que antes de nuestra relación”.

Agradezco a Sonia Ferri (psicóloga coordinadora de Hospital de Día del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

El papel de los padres en el tratamiento: sobreprotección y límites de autoridad

Tal y como os comenté en la pasada entrada, continuamos desgranando el interesante artículo de Sonia Ferri (psicóloga directora de Hospital de Día del Centro ABB) sobre el papel de los padres durante el tratamiento. En esta ocasión nos centraremos en dos cuestiones clave que van más allá de los trastornos de alimentación: La sobreprotección y los límites de autoridad.

La sobreprotección.

Detecten la sobreprotección, la implicación excesiva no evitará a su hijo/a sufrimiento o problemas, por el contrario le hará llegar a la conclusión de que ella es débil, o de que usted la necesita, o que el mundo es complicado y que detrás de cada piedra hay una montaña.

. No haga demasiadas preguntas (¿Dónde has ido?, ¿Cómo te ha ido el examen? ¿Con quién has estado?…). Así no invadirá su vida privada y le contará lo que quiera cuando lo prefiera. En lugar de todas estas preguntas puede decirle: “hola, me alegro de verte.”

. No se precipite a “mejorar las cosas” en el acto, en lugar de solucionar el problema por su hijo/a, reconozca los sentimientos que debe sentir, acéptelos y deje tiempo para que encuentre su propia solución. Déje que conteste por sí mismo/a.

. Déjenle ser “dueño/a” de su propio cuerpo, de su manera de vestir, de su manera de peinarse. No se obsesione por el tamaño de su cuerpo o por su imagen en general. Como ya he dicho, el control médico se encargará del cuidado del peso… y respecto a sus gustos… ¡habrá que respetarlos por mucho que no nos gusten!

. Evite “corregirle” continuamente. “Cómprate una camisa nueva” “Pon la espalda recta cuando estas estudiando”, “No te acerques tanto a la tele”, “Llevas quince minutos con al ordenador”, “Estás gastando toda tu semana”, “Quítate el flequillo de los ojos”.

Los límites de autoridad.

Los límites de autoridad deben ser claros, coherentes y entendibles. Por diferentes razones (modelo educativo recibido por los padres, experiencias violentas al haber intentado poner límites, formas compensatorias de la culpabilidad, miedo a la pérdida, evitación de la expresión de emociones, evitar el conflicto…), la falta o exceso de autoridad de los padres es una característica común en casa de un paciente que sufre trastorno alimentario. El cambio es necesario y a la vez difícil. Se puede empezar por pequeños pasos:

. Establezcan un conjunto de normas claramente definidas que permitan a su hijo/a sentirse seguro/a y protegido/a, a la vez que con espacio para desarrollar su independencia. Estas normas deben ser habladas con claramente, y teniendo en cuenta su opinión y compartiendo las decisiones.

. Darse tiempo para pensar. La frase “déjame que lo piense”, suaviza la vehemencia y la intensidad del deseo del hijo, a la vez que le dará tiempo para centrarse en los motivos del límite.

. Dar información sobre el límite de manera que, aunque se enfade, pueda incorporar el significado del límite. Arguméntelo sin miedo y planamente.

. Evite entrar en juegos y chantajes. No ataque el carácter de su hijo/a, simplemente, sea rotundo sobre lo que no le gusta. Evite etiquetarle.

. Notificar con tiempo el plan o límite para que se vaya acomodando a ello. “Este fin de semana vamos a ir a comer todos a casa de la abuela que celebra su santo” “Este mes solo te podré dar la mitad de tu asignación, hemos de pagar los impuestos municipales y no llegamos a todo. El próximo mes ya no hay tantos gastos”.

. No se trata de ganar batallas, ni de salir ganando o perdiendo, se trata de que su hijo/a desarrolle el sentido común, el auto cuidado y el respeto hacia sus necesidades y las necesidades de los demás.

Agradezco a Sonia Ferri (psicóloga coordinadora de Hospital de Día del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

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