El papel de los padres en el tratamiento: Alimentación y peso

Hace algún tiempo compartí con vosotros un interesante artículo de Sonia Ferri (psicóloga coordinadora de Hospital de Día del Centro ABB) sobre el papel que juegan los padres en el tratamiento de un trastorno alimentario, haciendo hincapié en algunos factores importantes como la culpa, la culpabilidad y el culpabilizar (podéis consultarlo AQUÍ). Hoy me gustaría retomar aquella reflexión para completarla con algunos consejos que serán útiles para el entorno cercano de la persona que está en un proceso de recuperación y que iré completando en próximas entradas.

Mi hijo/a está en tratamiento, ¿qué debo hacer?

En un principio la alimentación y el peso serán los ejes principales del problema, es importante tener claro lo que conviene o no conviene ante determinadas situaciones conflictivas que se darán en casa con estos temas. Los profesionales le aclararan dudas sobre conceptos de nutrición y alimentación, y de actitudes que deben tener frente a estas situaciones. Algunas ideas unánimes son:

* Eviten que a la hora de las comidas los temas de conversación se centren en la enfermedad, en las calorías de la comida y en discutir sobre cuánto debe comer de un determinado alimento y cuanto come “fulanita”. Aclaren a su hijo/a que quieren ayudarle y que imaginan lo mucho que sufre, y que por ello no van a hacer caso de sus peticiones sobre la alimentación.

* Sigan un plan alimentario ordenado, variado, sin excluir ningún alimento y con cantidades normales (si no hay ninguna prescripción médica que indique lo contrario). Si su hijo/a no lo come, evite hacer un plato especial para él/ella, manténgase en que esta es la comida que hay.

* Normalmente aconsejamos hacer cuatro o cinco ingestas al día (desayuno, tente en pie matutino, almuerzo, merienda y cena). De esta manera, se va regulando el equilibrio metabólico.

* No se obsesionen pesando a su hijo/a todos los días. El profesional que la visite realizará un control de la curva de peso y les irá informando de la evolución general. Él tiene diferentes posibilidades de programas y herramientas psicoterapéuticos, pero debe valorar primero diferentes aspectos en la paciente (grado de motivación al cambio, conciencia de problema, estructura de personalidad, dinámicas familiares, grado en que se mantienen las actividades de la vida ordinaria, intencionalidad), para poder indicar la intensidad y frecuencia del tratamiento.

* Ante los problemas de estreñimiento, dolores de barriga después de las comidas y otras alteraciones físicas, consulte con el médico antes de proporcionar ningún laxante u otro producto con este fin. El profesional indicará la acción a seguir para ir evitando estas alteraciones normales durante la recuperación de los TCA, pero que tanto molestan al paciente.

Más allá del problema alimentario, en este tipo de trastornos hay varias características comunes en las personas que lo sufren y que están relacionadas con la dificultad para iniciar o culminar el proceso de individualización, esto es, el proceso que facilita la separación emocional de los hijos con los padres, lo que permite que puedan enfrentarse al futuro con habilidades suficientes para desarrollar sus propios proyectos vitales (crear su propia familia, capacitarse laboralmente, encontrar su que hacer en el mundo…). Para que la persona pueda realizar este proceso necesita tener un concepto de sí mismo confiable (que se puede dejar guiar por sí, por sus emociones, sus pensamientos), válido, aunque diferente de los demás.

Por lo tanto el papel de los progenitores es importante para ayudar a reiniciar este proceso, tanto en la evitación de conductas mantenedoras de estas dificultades que a su vez mantienen el trastorno alimentario, como para introducir cambios potenciando la autonomía de su hijo/a.

Agradezco a Sonia Ferri (psicóloga coordinadora de Hospital de Día del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

En la próxima entrada hablaremos de la sobreprotección.

El Arteterapia en el tratamiento de los TCA (Parte 3 y última)

Esta semana, pasadas ya las fiestas navideñas, aprovechamos para terminar con el artículo sobre el arteterapia redactado por Jesús Barea, arteterapeuta del Centro ABB.

Construcción de una nueva imagen en los trastornos de la alimentación III

Siguiendo un modelo de bienestar basado en la creatividad y la comunicación podemos ayudar a adquirir una mayor conciencia y responsabilidad con la enfermedad. El masaje y dinámicas a través de juegos, empleando la respiración consciente y otros ejercicios energéticos pueden aportar experiencias táctiles seguras, nutritivas, dar un sentido más acertado de los límites del cuerpo. Este aspecto es muy importante a ser trabajado en los trastornos de alimentación porque la vinculación se realiza a menudo de un modo simbiótico, tendencia adquirida desde la relación parental.

Además, según vamos conociendo mejor las fronteras de nuestro cuerpo, tenemos más posibilidades de protegernos de las influencias nocivas de los demás. El tacto afectivo compartido entre amantes, familiares o amigos podrá expresarse con más facilidad y disfrutarse con más plenitud. Como dice el investigador Saul Saunberg “el tacto es diez veces más poderoso que el contacto visual o verbal”. Es la base de la auto-protección, aumentando consecuentemente la sensación de seguridad

Los niños y los adolescentes suelen usar el arte de forma espontánea. Los adolescentes pueden servirse del arte para superar esa difícil etapa en la que están descubriendo y contrastando su propia identidad. Muy probablemente están transmitiendo mucha información acerca de sus estados internos mediante los dibujos que realizan. Es por esta vía por la que tendremos que acceder en muchas ocasiones, porque como dice el psiquiatra Jean-Pierre Klein, sería absurdo esperar un enunciado del tipo “yo quiero curarme” porque aún está intentado definir su “yo” y sus deseos son ambivalentes. Se han de respetar sus defensas y evitar enfrentarse a sus resistencias, planteando un contexto creativo en tercera persona, para que el adolescente que afirma: “no me gusto” “estoy harto/a de mí mismo/a” llegue a reconciliar las diferentes partes dentro de sí que se encuentran en una relación conflictiva. Se puede proponer actividades como la elaboración de un personaje, el modelado en barro, ambas como proyección de su mundo interno, o también la percusión, con el propio cuerpo o con objetos, que ponen en la escena del taller actos, que por una vez, no son destructores.

El ayuno fanático, el vómito provocado y la consiguiente alteración en la masa corporal, no son más que síntomas del cuadro visible de la enfermedad. Este comportamiento externo responde a un fuerte angustia interior, expresión de una serie de problemas psíquicos.

Las personas anoréxicas y/o bulímicas luchan contra su propia corporeidad empleando los medios más brutales, a veces destructivos. Paradójicamente, hacen del cuerpo un factor dominante. Sabiendo que nuestro cuerpo es un instrumento maravilloso que nos permite aprender en esta vida, desde el arte podemos derivar esta tensión hacia un trabajo más inclusivo de pensamientos y emociones reprimidas. Un ejemplo sería la construcción de su reloj de vida para ver el pasado de un modo nuevo, crear alrededor de la rabia y el miedo para poder perdonar o buscar
el propio significado del amor para construir una visión positiva del futuro. Todo en un contexto transformador
y a su vez, potenciador de las emociones positivas.

Martín Seligman, precursor de la psicología positiva, se convenció de que la educación es mucho más que la corrección de defectos, se trata de reconocer y fomentar sus valores. De este modo, no nos podemos limitar
a estudiar las debilidades y los traumas, sino también ocuparnos por la felicidad y las capacidades.

Con el arteterapia podemos ayudar a estos jóvenes a construir una personalidad más integrada, un carácter positivo, que hace que merezca la pena vivir la vida. La persona con trastorno de alimentación cae recurrentemente en el obstáculo del victimismo, afianzándose en el arquetipo del huérfano por no tener los recursos pertinentes. Por ello, es muy importante potenciar la seguridad y la identidad en su territorio interior. Aunque la enfermedad surge como medio para reclamar cuidados y afecto, comúnmente en familias desestructuradas donde la comunicación no fluye fácilmente, sabemos que no siempre somos más felices por recibir, sino también por disfrutar en el acto de dar. Una comprensión más profunda aparecerá como consecuencia de acciones positivas al contactar con la propia autenticidad, con el dominio del corazón en el ritual creativo del dar y recibir.

El acercamiento posterior a la creación puede ser arduo dependiendo de la conciencia de la enfermedad que tenga la persona. La resistencia al cambio es alta en los primeros estadios. Sin embargo, en el arteterapia partimos de la hipótesis de que la intervención no ha de resolver, sino que ha de ayudar a superar el enfrentamiento por medio de una forma y un contenido. Como diría el dramaturgo e investigador Grotowsky, la experiencia de lo “vivo” es la pregunta, mientras que la creación es la respuesta. La creación en terapia, acto y resultado, permite la transformación profunda del sujeto para que construya poco a poco su propia cosmogonía, se construya como autor de su propio destino.

Una de las principales características en las enfermedades mentales es la disociación entre mente y cuerpo. Toda fragmentación es causante de enfermedad. Por lo tanto, un aspecto siempre importante es considerar la obra como una totalidad artística y no como una reunión de partes. Crear un conjunto, cuidar su integridad artística y su expresividad. La palabra, el sonido, el color y el movimiento contribuyen a la totalidad y la unicidad de una forma artística coherente. En las palabras del físico premio Nóbel W. Heisenberg “separar las partes del todo constituye un error esencial, la realidad se encuentra en la unidad y la complementariedad”. La dirección es rescatar la integridad, avanzar en un proceso de síntesis, en el que la dimensión molecular, emocional y mental son notas de la misma sinfonía.

El intelecto es una conquista maravillosa y corresponde a un paso importante en el proceso evolutivo, sin embargo considerar que es quien nos define como humanos es uno de los errores más peligrosos y extendidos. Un error del que estamos despertando a gran escala. Cada vez hay una mayor penetración en la opinión pública, así como a nivel académico, de la idea de que es la inteligencia emocional, la que determina nuestra capacidad de relacionarnos, adaptarnos y ser felices. Uno de los efectos de un intelecto disociado del corazón es la enfermedad mental. La solución esta en despertar a esta nueva conciencia. Despertar es reclamar ese potencial humano infinito que nos aguarda cuando abrimos el corazón. El corazón sólo tiene cerradura, la llave sólo la tiene, sólo la ha tenido y sólo la puede tener el dueño, el propio paciente. El arte es una vía directa al corazón. El arte es una magnífica herramienta de catalización, ya que no todas las emociones se comunican a través de la palabra.

Para conocer más:

M. GERLINHOFF, H. BACKMUND, Anorexia y bulimia. Entender y superar los trastornos alimentarios. Ed. Grijalbo. Barcelona, 2004.
C.R. BERRY, Los mapas corporales. Mandala Ed. Madrid. 2005.
J.P. KLEIN, Arteterapia. Ed. Octaedro. Barcelona, 2006.
B.B. COHEN, Sensing, Feeling and Action. Contact Ed. Northampton. 1993.
K. STANISLAVSKY, La construcción del personaje. Alianza Ed. Barcelona, 2002.
O. WILDE, Sobre el arte y el artista. DVD Ed. Barcelona, 2000.

Agradezco a Jesús Barea (arteterapeuta del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

¡Felices Fiestas!

Buenos días,

pensaba seguir hoy con el interesante artículo sobre el Arteterapia, pero como son fechas muy especiales creo que puede esperar.

Las Navidades son momentos difíciles para quienes sufren un trastorno alimentario. No sólo son días de comidas abundantes, sino también de celebración y relaciones sociales, lo que para alguien que se encuentra mal puede resultar muy doloroso.

Por eso hoy, desde aquí, quería aprovechar para dar ánimo a quienes estáis luchando para salir de la enfermedad. Todos los días del año, pero de forma muy especial ahora, os animamos a seguir adelante con la ayuda de quienes os rodean y el apoyo de los profesionales. Para que las Navidades de 2011-2012 puedan ser mucho mejores.

¡Felices Fiestas!

El Arteterapia en el tratamiento de los TCA (Parte 2)

Esta semana, tal y como os prometí, seguimos con el interesante artículo de Jesús Barea, arteterapeuta del Centro ABB de Barcelona.

Construcción de una nueva imagen en los trastornos de la alimentación II

Algunos factores que se pueden mejorar con un entrenamiento propioceptivo durante una sesión de trabajo corporal consciente son:

* La capacidad de mantener el equilibrio. En un cuerpo alineado y en equilibrio es más fácil estar abierto a diferentes propuestas y la adquisición de lo nuevo se vivencia con mayor facilidad.

* El sentido del ritmo. El ritmo es la base de la vida, los ciclos los encontramos en todo movimiento de la Naturaleza; encontrar y poder disfrutar del propio ritmo se convierte en un reto que aumentará el grado de autoconocimiento y por lo tanto, de aceptación de sí mismo.

* La capacidad de orientarse en el espacio. Para una persona con baja autoestima es difícil habitar el espacio que le rodea con seguridad y plenitud. Al trabajar referencias espaciales como ejes, distancias y el propio peso, como elemento de gravedad que orienta en el espacio, se comienza a tener más confianza en el espacio vital que todo ser humano tiene derecho a ocupar y a reclamar.

* La respuesta de relajación de los músculos. Los ciclos de tensión-distensión permiten encontrarse en un espacio donde los pensamientos y las emociones fluyen de una manera más adecuada, donde la relajación ofrece la posibilidad de ser observador del propio problema y aprender a discernir con más facilidad.
Este trabajo debe ser desarrollado con técnicas suaves y adaptadas a cada caso. También se han obtenido buenos resultados con el apoyo de la kinesiología aplicada en la sesión de arteterapia, favoreciendo la integración hemisferial y sensitiva.

La interacción entre la persona y su creación permite su posicionamiento y ofrece la posibilidad de escoger entre las diferentes maneras y distancias para observar y ser observado. Las creaciones de gran formato, bien sean realizadas en la pared o en el suelo, colocan al paciente en un nivel semejante en cuanto al espacio que ocupan. Una propuesta de encuadre fenomenológico es dibujar la propia silueta para poder reconocer la posible distorsión con la realidad. Sin embargo, esta curva cerrada al mismo tiempo se puede abordar como un territorio metafórico de creación libre donde colocar objetos personales, memorias simbolizadas en fotografías, cartas, letras de canciones, libros que han marcado una época, etc., para reconocer la riqueza del universo personal.

Es importante explicarles la imposibilidad de transformar su silueta sin límites y al mismo tiempo valorar sus virtudes. La composición original puede llevar a modelos más humanos así como a modelos de belleza femeninos y también masculinos, que después serán comentados y reelaborados. Por otro lado, los murales temáticos ayudan a concretar las visiones idealizadas en grupo y a poder acceder a una mejor comprensión del propio cuerpo y su funcionalidad, valorar sus características físicas y psicológicas.

El conocimiento de nuestro cuerpo nos permite utilizarlo de manera más armónica. Este conocimiento tiene un profundo efecto psicofísico en nuestra capacidad de organización y comunicación, así como en el desarrollo de nuestras potencialidades expresivas. En esta línea, el trabajo propuesto por Bonnie B. Cohen, llamado Body-Mind Centering (BMC), se ocupa de la vivencia del cuerpo desde los sistemas fisiológicos y desde patrones neurológicos básicos. En los talleres grupales estos principios de integración somática se aplican desde la improvisación para abordar el cuerpo tanto en sus aspectos estructurales como en los funcionales y creativos. Alrededor de su experiencia en relación al cuerpo Cohen dice “ el cuerpo es un territorio vivo y cambiante. Los mapas son las traducciones de la experiencia percibida y compartida con otros. Somos a la vez, el objeto de estudio, el estudiante y el maestro”. Visto de esta manera, podemos además sumergirnos en una lectura subyacente teniendo en cuenta los mapas corporales, para profundizar en la metáfora de cada problema físico reflejada en la creación. El transito desde la expresión corporal a la plástica y de la plástica a un movimiento más consciente permite navegar en el ser interior desde la seguridad hacia la libertad.

Para conocer más:

M. GERLINHOFF, H. BACKMUND, Anorexia y bulimia. Entender y superar los trastornos alimentarios. Ed. Grijalbo. Barcelona, 2004.
C.R. BERRY, Los mapas corporales. Mandala Ed. Madrid. 2005.
J.P. KLEIN, Arteterapia. Ed. Octaedro. Barcelona, 2006.
B.B. COHEN, Sensing, Feeling and Action. Contact Ed. Northampton. 1993.
K. STANISLAVSKY, La construcción del personaje. Alianza Ed. Barcelona, 2002.
O. WILDE, Sobre el arte y el artista. DVD Ed. Barcelona, 2000.

Agradezco a Jesús Barea (arteterapeuta del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

El Arteterapia en el tratamiento de los TCA (Parte 1)

En esta ocasión me gustaría daros a conocer un interesante artículo de Jesús Barea, arteterapeuta del Centro ABB de Barcelona. Se trata de un artículo largo, por lo que os lo iré dando a conocer por fascículos.

Construcción de una nueva imagen en los trastornos de la alimentación I

“Lo que siempre busca el artista es
el modo de existencia donde alma y cuerpo
formen una unidad indivisible,
donde lo externo exprese lo interno,
donde la forma revele”

O. Wilde

Las personas anoréxicas y/o bulímicas no perciben el cuerpo, la mente y el espíritu como unidad, tienen una relación distorsionada con su propio cuerpo. Lo desconocen porque en realidad no quieren percibirlo y a menudo llegan a despreciarlo. El trabajo regular de percepción corporal ayuda a que aprendan a escucharse, a percibir las distintas regiones corporales y las sensaciones asociadas en sus matices positivos y negativos. En el grupo redescubren la sensualidad, en su sentido más amplio y experimentan vivencias corporales de atracción y repulsión, incluso la amenaza y el temor.

Por otro lado, la figuración creativa es una actividad que puede contribuir notablemente a la consolidación del yo, especialmente importante en la adolescencia que es cuando existe mayor incidencia de la enfermedad. Al expresar mediante formas y colores los conflictos internos, con frecuencia actúan más libres de angustia que en un diálogo hablado. Además, la contemplación posterior de la imagen estimula la facultad proprioceptiva al tiempo que se fomenta una mayor receptividad hacia los demás.

Una dinámica enriquecedora del taller de arteterapia es utilizar el mayor abanico de posibilidades creativas para poder acceder a todo tipo de intereses y personalidades. Desde el movimiento a la plástica, de la plástica a la escritura creativa, de la escritura a la dramatización y así sucesivamente encontrando el hilo conductor de los episodios conflictivos en cada participante.

La propriocepción es la capacidad del cuerpo de detectar el movimiento. El sistema proprioceptivo está compuesto por una serie de receptores que están en músculos, articulaciones y ligamentos. Se encargan de detectar el grado de tensión y estiramiento muscular.

Para detectar y discriminar entre los diferente estímulos ambientales o bien del interior del cuerpo, los estímulos deben convertirse desde sus diferentes formas de energía al lenguaje de las señales nerviosas. Esta conversión tiene lugar en las células receptoras sensoriales. El efecto final de estimular un sistema sensitivo es el producir una repuesta comportamental del organismo. Pero, ¿cómo sabemos cuándo y cuánto movemos nuestros músculos? El control motor es resultado de una compleja interacción entre la motivación, el entrenamiento y los factores sensoriales. Es necesaria la información sensitiva para ayudar al control del movimiento y de la postura para realizar los ajustes pertinentes a los cambios y llevar a cabo una adecuada adaptación en cada situación.

En una persona con anorexia y cuadros de hiperactividad y con supresión de las vías sensoriales debido a la restricción, es importante volver a reestablecer la sensación consciente del movimiento. El carácter enfermizo provoca que pese a la práctica desaparición de la musculatura siga esforzándose al máximo. En vez de tomar como señales de alarma los mareos, los episodios de debilidad o los escalofríos, prefieren ignorarlos e incluso sirven de pretexto para una mayor actividad de entrenamiento. Otros temas asociados son, entre otros, la competitividad, que dificulta el trabajo en equipo, y la autoexigencia, que impide el disfrute de la actividad de una manera lúdica y respetuosa.

En la bulimia, debido a la sensación de no saciedad y vacío se pierde la conexión con las necesidades del cuerpo y fácilmente abandonan el cuidado del cuerpo por cuadros de ansiedad y depresivos. Entonces, la apatía se entremezcla con la culpabilidad y no encuentran la motivación para otro tipo de estímulo que el que ya conocen.

Para conocer más:

M. GERLINHOFF, H. BACKMUND, Anorexia y bulimia. Entender y superar los trastornos alimentarios. Ed. Grijalbo. Barcelona, 2004.
C.R. BERRY, Los mapas corporales. Mandala Ed. Madrid. 2005.
J.P. KLEIN, Arteterapia. Ed. Octaedro. Barcelona, 2006.
B.B. COHEN, Sensing, Feeling and Action. Contact Ed. Northampton. 1993.
K. STANISLAVSKY, La construcción del personaje. Alianza Ed. Barcelona, 2002.
O. WILDE, Sobre el arte y el artista. DVD Ed. Barcelona, 2000.

Agradezco a Jesús Barea (arteterapeuta del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

En la obesidad con trastorno por atracones fracasan las dietas convencionales

“El obeso ansioso no come por hambre sino por nervios”

La obesidad esta siendo una de las plagas de la salud en las sociedades avanzadas. Se ha avanzado mucho en el estudio y tratamiento de la misma y sobretodo la sociedad se está sensibilizando en la necesidad de una alimentación equilibrada y una actividad física adecuada.

Hay un tipo de obesidad en la que fracasan los tratamientos convencionales e incluso se desaconsejan los tratamientos quirúrgicos: el Trastorno por Atracones (TA). El Trastorno por Atracones viene dado por la incapacidad del paciente en seguir una dieta por la presencia de momentos de ansiedad que le llevan a ingerir grandes cantidades de comida, con lo que destruye todo el trabajo dietético realizado con esfuerzo. El paciente, al no conseguir los objetivos marcados en el control ponderal de la obesidad, incrementa la culpa y el malestar. Esto le lleva a tener ansiedad y a tener, consecuentemente, más atracones.

Revisando una muestra de 149 pacientes atendidos por el equipo de obesidad ansiosa del centro ABB se destaca que las pacientes (98% mujeres) han fracasado en al menos, cuatro tratamientos medico-nutricionales (no se cuentan las innumerables auto-dietas impuestas). La media de edad de las personas con obesidad o sobrepeso y TA es de 43 años.

Según el Dr. Enric Armengou, director del programa, “el tratamiento convencional fracasa en estos pacientes por no hacer hincapié en los factores emocionales y ansiosos que condicionan los atracones. Es frecuente que, a diferencia de la obesidad normal, este paciente sea disciplinado y coma poco durante el día pero por la tarde o noche tiene episodios de ansiedad que hacen que rompa toda el esfuerzo”.

La experiencia terapéutica se basa en combinar las pautas nutricionales, enfocada a los cambios de hábitos y el desarrollo de una actividad física adecuada, junto al trabajo psicológico enfocado a la mejora de la autoestima y a la expresión de los afectos. También debe hacerse un trabajo psiquiátrico para el control de la ansiedad y la prevención del atracón.“El paciente tiene la sensación de estar dominado por la comida” comenta el Dr. Armengou “literalmente se come los nervios; el malestar y la ansiedad los calma con la comida”. A diferencia de otros tipos de ansiedad en el TA “no se come por hambre, se come por nervios”.

Agradezco al Dr. Enrique Armengou (psiquiatra del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

La ortorexia

Con la ortorexia terminamos esta serie de entradas destinadas a la definición de los trastornos alimentarios.

La ortorexia

La ortorexia es la obsesión por comer sano y es una enfermedad aún muy poco estudiada, por lo que en la actualidad se trabaja como un tipo peculiar del pensamiento y conducta de la rigidez anoréxica.

Sus síntomas clave se definen en la actualidad siguiendo los criterios diagnósticos de Bratam:

• Dedicar más de 3 horas al día pensando en su dieta sana.
• Preocuparse más por la calidad de los alimentos que por el placer de consumirlos.
• Disminución de su calidad de vida conforme aumenta la pseudocalidad de su alimentación.
• Sentimientos de culpabilidad cuando no cumple son sus convicciones dietéticas.
• Planificación excesica de lo que comerá al día siguiente.
• Aislamiento social provocado por su tipo de alimentación.

El factor que mejor definiría este tipo de trastorno es la obsesividad por comer comida “supuestamente sana” que interfiere en la vida normal del paciente y que incluso, por la excesiva selección y restricción alimentaria, genera problemas médicos.

Insisto una vez más en que estos síntomas podrían darse de forma aislada sin llegar a constituir un cuadro de ortorexia y que en ocasiones, mezclados con otros, pueden ser parte de un trastorno alimentario no específico y no por ello menos importante. Por eso, ante la duda, siempre es mejor consultar a un profesional que estudie el caso concreto.

La vigorexia

En lo últimos años han aparecidos nuevos términos para denominar enfermedades en desarrollo entre las que se encuentran la vigorexia -a la que dedicamos la entrada de hoy- y la ortorexia -a la que nos referiremos en el siguiente post-.

La vigorexia

La vigorexia consiste en la necesidad imperiosa y obsesiva de sentirse musculado para mantener la autoestima.

Entre sus síntomas clave se encuentran:

• La influencia excesiva de la silueta, el estado muscular y el peso en el ánimo del paciente.
• El exceso de ejercicios de musculación.
• Las alteraciones en la ingesta (atracones, restricción de líquidos, selección de alimentos, consumo de anabolizantes…).
• Anormalidades cognitivas semejantes a las de otros trastornos como la anorexia.

La novedad de esta nueva patología -que años atrás algunos ya sufrían pero que ahora afecta a un mayor porcentaje de la población- ha impedido que existan estudios tan rigurosos como los que se dedican a la anorexia o la bulimia nerviosas. No obstante, os recomiendo un interesante artículo del Dr. Enric Armengou que completa la información básica que desde aquí os he aportado. Podéis consultarlo pinchando AQUÍ.

La obesidad ansiosa o trastorno por atracón

En esta ocasión querría hablaros de una enfermedad que ha dejado de considerarse en la actualidad como un problema puramente físico: La obesidad ansiosa o trastorno por atracón. El planteamiento simplista sobre la obesidad que había hasta hace poco ha cambiado, exigiendo un tratamiento global a nivel físico, conductual, emocional y social.

La obesidad ansiosa

En términos médicos, la obesidad es un excesivo aumento de tejido adiposo debido a una ingesta energética excesiva y a una disminución de la actividad física, que acaba repercutiendo en la salud tanto física como psíquica.

En cambio, llamamos obesidades ansiosas u obesidades del comedor compulsivo a aquellas obesidades que no se deben a ninguna enfermedad o causa física sino a un mal patrón alimentario. En estos casos el sujeto come por ansiedad -malestar emocional- y consecuencia directa de ello es el incremento de peso con los posteriores handicaps que esto acaba provocando, siendo al final tan necesaria la intervención en las causas (trastorno alimentario) como en las consecuencias (obesidad ansiosa).

Los factores que lo causan son diversos, siendo los aspectos genéticos (el 80% de los obesos tienen antecedentes familiares), metabólicos, sociales, conductuales y psicológicos.

Entre las complicaciones físicas más frecuentes de la obesidad ansiosa se enuentran:

• El factor de riesgo cardiovascular.
• Las alteraciones respiratorias, endocrinas, digestivas.
• Los problemas durante la gestación.
• Las alteraciones en el mecanismo lipídico.

Según los criterios internacionales de diagnóstico (DSM-IV), esta enfermedad se caracteriza por:

– Episodios recurrentes de atracones.
– Los episodios de atracón se asocian a 2 ó más de los siguientes síntomas:
• Ingesta mucho más rápida de lo normal.
• Comer hasta sentirse desagradable lleno.
• Ingesta de grandes cantidades de comida a pesar de no tener hambre.
• Comer a solas para esconder su voracidad .
• Sentirse a disgusto con uno mismo, depresión o gran culpa tras el atracón.
– Profundo malestar al recordar los atracones
– Atracones como media de 2 días a la semana durante seis meses
– El atracón no se asocia a estrategias compensatorias inadecuadas, y no aparecen exclusivamente en el transcurso de una anorexia o bulimia nerviosas.

A raíz del trastorno aparecen obesidad o sobrepeso con los siguientes signos:

Factores clínicos:

• Sobrepeso u obesidad.
• Alteraciones metabólicas y endocrinas.
• Problemas articulares y óseos.
• Estreñimiento y lentitud en el vaciado gástrico.
• Digestiones pesadas y flatulencia.
• Insomnio.
• Aumento del colesterol, triglicéridos y transaminasa.

Factores psicológicos:

• Sensación de pérdida de control sobre la comida.
• Sentimiento de culpa y autorreproche al recordar la ingesta.
• Uso de la comida como mediador emocional.
• Baja autoestima y aceptación personal.
• Baja tolerancia a la frustración.
• Impulsividad.
• Inestabilidad emocional. Síntomas ansiosos o depresivos.

La obesidad es hoy día el mayor trastorno metabólico existente, su prevalencia se sitúa entre un 15% de la población general. Existen numerosos factores que predisponen;, entre los que cabe destacar:

• Trastornos afectivos o de ansiedad.
• Tendencia a la inestabilidad emocional.
• Antecedentes familiares de obesidad.
• Influencia del ideal social de delgadez.
• Acontecimientos estresantes tempranos.
• Dependencia relacional.

Además, se reconocen una serie de factores que precipitan este tipo de procesos (como son los cambios corporales destacables, las separaciones o pérdidas y el incremento rápido de peso) y diversos factores de mantenimiento (como son el aislamiento social, la incapacidad de expresar las emociones y las manifestaciones de trastornos psicológicos o psiquiátricos).

La bulimia nerviosa

En la entrada de hoy quisiera continuar con la definición de los TCA, por lo que hoy me detendré en explicar los síntomas claves de otro de los trastornos alimentarios más frecuentes: La bulimia nerviosa.

Bulimia nerviosa

La bulimia nerviosa consiste en un deseo de controlar la comida y cuidar la imagen a la vez que aparecen ‘ataques’ de gula que desembocan en atracones. Después de haber comido en exceso surgen remordimientos que exigen al enfermo expulsar o quemar la comida ingerida.

Entre los síntomas clave de esta enfermedad se encuentran:

• La preocupación constante y la ansiedad por la comida.
• Los atracones y las conductas de compensación, que pueden darse en forma de ejercicio excesivo, vómitos, toma de laxantes o diuréticos…
• La sensación de pérdida de control con la comida.
• Una obsesión con la imagen que condiciona la vida de igual forma que explicamos con la anorexia.
• Cambios de humor, depresión y desmotivación. Los altibajos son muy frecuentes.
• La sensación de impulsividad, de pérdida de control y de desorientación vital.

Aunque la bulimia comparte algunas características con la anorexia se diferencia de ella por la incapacidad para controlar la ingesta de comida lo que se representa en forma de atracones seguidos de purgas. Además, la persona que sufre bulimia suele encontrar también problemas para poner orden en otras facetas de su vida.

Según el DSM-IV, del que ya hablamos al explicar la anorexia, la bulimia nerviosa se caracteriza por:

• La presencia de atracones recurrentes (ingesta de cantidades excesivas de comida con sensación de pérdida de control).
• Las conductas compensatorias inadecuadas (que ya hemos indicado antes).
• La frecuencia de atracones o de conductas compensatorias es al menos de dos veces a la semana durante tres meses.
• La autovaloración depende de la silueta el peso.
• La alteración en el peso no se debe a un cuadro de anorexia.

Se trata, como en la anorexia, de una enfermedad que puede conllevar numerosas consecuencias si no se trata. Entre ellas podríamos destacar:

• El riesgo de muerte (en especial suicidios y fallos cardiacos provocados por el descenso del potasio).
• La cronificación.
• La depresión.
• Una vida caótica.
• La inadaptación social.
• La ineficacia laboral.
• La debilidad muscular.

Existen además otros signos que pueden ayudar a identificar un cuadro de bulimia como pueden ser:

• Cortar la comida en trozos grandes y “engullir” sin masticar.
• Comer rápido
• Abuso de productos ligth.
• Uso de inhibidores del hambre (anoxerígenos).
• Intentos de dietas restrictivas
• Pánico a la obesidad.
• Preocupación obsesiva por el peso y la comida.
• Ansiedad ante la comida.
• Hipertrofia de las parótidas.
• Signo de Rusell (callo en el dorso de la mano provocado por el ácido gástrico).
• Perdida de piezas dentales y erosiones en los incisivos.
• Oscilaciones de peso.
• Evita comer en público.
• Acudir al WC justo después de las ingestas.
• Marcada impulsividad.
• Baja tolerancia a las frustraciones.
• Dificultad en demorar las gratificaciones.
• Inestabilidad en las emociones.
• Irritabilidad.

Conviene decir, no obstante, que estos signos no se dan en todos los casos y que, de forma aislada, no conllevan necesariamente un cuadro bulímico. Una vez más animo a que, ante la duda, consulten a un especialista.

1 2 3 4  Scroll hacia arriba