¿Qué son los Trastornos de la Conducta Alimentaria?

Lo primero que necesitamos para comprender estas enfermedades es tener una idea global de lo que son. Nosotros entendemos que los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) son trastornos psiquiátricos, de base bio-psicosocial, en los que entran en juego cuatro factores fundamentales: miedo a engordar, miedo al rechazo de los demás, alteración en la percepción del peso y la silueta, y dependencia de la opinión de los otros. Estos factores desencadenan alteraciones graves en la conducta alimentaria y en la vida afectiva.

Esta definición no pretende ser exhaustiva, pero sí nos sirve para crear un marco a partir del cual ir desgranando los diferentes elementos que conforman estos trastornos. Cuando una persona enferma, empezamos por detectar alteraciones en relación con la comida y con la imagen. Esto es lo que los terapeutas llamamos síntomas. Demasiado a menudo, la falta de conocimiento hace pensar que ahí radica el problema. Sin embargo, sabemos que estas enfermedades son mucho más complejas, ya que debajo subyace un estilo de pensamiento basado en creencias -lo que se conoce como cogniciones-. Las cogniciones son a su vez sustentadas y moduladas por las emociones, que expresan los valores y motivaciones -lo que denominaremos vivencias-.

Iremos desgranando todos estos conceptos en esta ventana que ahora estrenamos. Por el momento, basta con comprender que el síntoma -los problemas con la comida y el cuerpo- son parte esencial de la enfermedad, pero no la conforman en su totalidad. Muy al contrario, a veces los TCA son descritos como un iceberg. En la punta encontramos lo visible, lo que hemos llamado síntoma, y en la base, oculta, toda una serie de emociones, pensamiento y vivencias que sustentan la enfermedad. Por eso, el tratamiento de estas enfermedades no puede basarse sólo en una normalización de la alimentación y el peso.

A grandes rasgos, los TCA pueden dividirse en tres tipos:

a) Anorexia nerviosa. Se caracteriza por la decisión activa de controlar o perder peso. La persona que padece esta enfermedad come mucho menos de lo que su cuerpo necesita. Al principio supone un gran esfuerzo, pero pronto el perder peso se convierte en una necesidad y se crea un círculo vicioso. La consecuencia inicial es la perdida de peso. Pronto, junto con la pérdida de peso, aparece la distorsión del esquema corporal. Es decir, cuanto más peso pierde el enfermo mas gordo o feo se ve, con lo que necesita, para sentirse bien, perder aún más peso.

b) Bulimia nerviosa. Del mismo modo que ocurría con la anorexia, la persona que padece bulimia nerviosa tiene la necesidad de controlar el cuerpo para sentirse bien. Sin embargo, en este caso el enfermo no puede llevar a cabo una dieta estricta y rompe el control con momentos de ansiedad que canaliza a través de la comida. Como la persona que padece bulimia se valora según su peso, se siente muy culpable tras ingerir la comida. Por eso, necesita expulsar o quemar todo lo que descontroladamente ha comido. La gravedad de la bulimia dependerá de la conducta de control con la ingesta, la cantidad y frecuencia de los atracones, y la gravedad y frecuencia de las conductas de purga -vómitos, laxantes…-.

c) Trastornos no específicos (TCANE). Aunque la mayoría de las personas relacionan los trastornos alimentarios con la anorexia y la bulimia, lo cierto es que existe un alto número de trastornos no especificados. Éstos son los más frecuentes, ya que en la mayoría de las ocasiones la persona enferma no presenta unos rasgos rígidos aplicables a la anorexia o la bulimia. Muy a menudo, las ideas preconcebidas sobre los rasgos de estas enfermedades impiden que se detecten casos de no poca gravedad.

Entre los trastornos alimentarios no específicos cabe destacar el Trastorno por atracones. Esta enfermedad se está convirtiendo en la forma más frecuente de TCA. Puede entenderse como una forma de bulimia en la que el cuerpo tiene menos trascendencia pero donde se genera una relación marcadamente ansiosa con la comida. Las emociones se gestionan a través de la comida, ya sea grandes atracones o continuo picoteo sin control. Lo importante, a diferencia de la bulimia, es que no hay mecanismos de compensación -no vomitan, no toman laxantes o no queman lo consumido- por lo que vienen relacionados con el sobrepeso u obesidad. Por eso algunos le llamamos Obesidad Ansiosa.

Agradezco al Dr. Enrique Armengou (psiquiatra del Centro ABB) la redacción de esta entrada.