trastorno alimentario

Prevención de los TCA en verano

Desde el Centro ABB -y como especialistas en trastornos de la conducta alimentaria- venimos observando en las 3 unidades de tratamiento un aumento de las consultas en esta época del año. Así, se observa en verano a través de nuestro teléfono de prevención y atención al usuario un aumento del 25% en las consultas en relación con los meses anteriores.

Como es ya sabido, el inicio de la época cálida (primavera-verano) comporta unos patrones socioculturales que influyen directamente en la sobrevaloración de la imagen: mayor exposición del cuerpo, aumento de publicidad de tratamientos y dietas para adelgazar, la comparación física, uso de ropa mas ligera, promoción de productos y métodos adelgazantes “milagrosos” y deseo de poder enfundarse en los “estilosos” looks veraniegos (prendas ajustadas, poca ropa, faldas cortas, shorts, tops, etc.) lucidos por esbeltas mujeres y hombres que simbolizan el éxito personal y social a través de la imagen.

Por otro lado, a los estudiantes se les suma la presión de tener que ser evaluados de los conocimientos adquiridos durante todo el año en una prueba-examen. Ambas circunstancias pueden ser factores desencadenantes de la aparición o reagudización de un Trastorno de la Conducta Alimentaria.

Una de las máximas preocupaciones de los padres es cómo detectar este tipo de enfermedades ya que uno de sus rasgos típicos es el ocultamiento de los síntomas y la negación de la enfermedad. Por lo cual, el equipo de prevención del Centro ABB, recomienda observar las siguientes conductas:

* En la alimentación: la persona realiza dietas restrictivas de forma obsesiva, abusa de los productos dietético, cuenta calorías, “controla todo lo que come”, aparecen rituales como desmenuzar los alimentos, separar o no mezclar, ayuna o saltear ingestas, evitar comer en familia… O, por el contrario, come a escondidas, con ansiedad, desaparece comida de la nevera, se levanta por la noche a comer, está irritable luego de un atracón (el cual le produce remordimiento, vergüenza y culpa).

* Con el cuerpo: aumenta la obsesión, existe una constante y alarmante perdida de peso (fundamentalmente en la anorexia) que es negada por la persona que continúa viéndose gorda, pánico a engordar, se observa permanentemente en el espejo, se pesan cotidianamente… Sus temas de conversación rondan (y se hacen monotemáticos) en torno al cuerpo, las dietas y la imagen. La actividad física se transforma en hiperactividad como forma de compensación (van al gimnasio cada día, están en permanente movimiento). En la bulimia el peso suele ser normal ya que alterna los atracones con compensaciones (ayunos, vómitos, laxantes, diuréticos).

* En la conducta: cambios bruscos del humor, irritabilidad, manipulaciones y mentiras recurrentes, aislamiento social, se vuelven autoexigentes y perfeccionistas, impulsividad, acuden al WC justo después de las ingestas, pueden aparecer rituales obsesivos con el orden y la limpieza.

* En las emociones: dificultad para comunicarse, conductas inmaduras y dependientes, baja autoestima, depresiones, baja tolerancia a las frustraciones, estados de ansiedad, inseguridad y marcado miedo al fracaso, sensaciones de soledad.

Como base en la prevención de los TCA se citan, a continuación, algunos puntos importantes a tener en cuenta por profesionales de salud, educadores y familias:

* Educar a los jóvenes a llevar una vida saludable inculcándoles hábitos y conocimientos de una alimentación sana y un deporte adecuado.

* Para el correcto desarrollo de la libertad el joven ha de crecer con afecto y con límites adecuados a sus circunstancias.

* Ayudar a que tengan una adecuada escala de valores. Enseñar, sobretodo con el ejemplo, que lo fundamental son los valores y las actitudes antes que las cosas y la belleza.

* Educar a los jóvenes para que descubran sus capacidades y acepten sus limitaciones y les saquen el máximo partido.

* Evitar que se pongan metas inalcanzables a sus cualidades a la vez que se les debe ayudar a que con tenacidad y esfuerzo se vayan forjando un futuro realista.

* Evitar las dietas por motivos estéticos. Cuando se tenga que hacer una dieta por motivos médicos ha de ser seguida de cerca por un profesional.

* Atender de forma especial a la población de riesgo: atletas, bailarinas, modelos…

* Convertir las comidas en familia en actos sociales mejorando la comunicación en la mesa. No comer con la radio o la TV que dificulta la comunicación.

* Consultar con los especialistas cuando se vean actitudes raras con la comida, cambios de carácter u oscilaciones inexplicables en el peso.

* En los casos de personas enfermas secundar sin dudas las indicaciones terapéuticas resolviéndolas con los profesionales. Las dudas transmiten inseguridad al paciente. No tener miedo a reconocer la enfermedad, cuanto antes se detecte mas fácil es la recuperación.

Recomendaciones médicas en caso de amenorrea en mujeres con TCA

Buenas tardes, después del artículo sobre medicina primaria del otro día, hoy quería recomendaros la lectura de un artículo del Dr. Enrique Armengou (psiquiatra del Centro ABB) sobre la amenorrea en mujeres con TCA. Espero que os resulte de interés.

Podéis leer el artículo pinchando AQUÍ.

Las emociones

Hace un par de semanas compartí con vosotros un fragmento de un texto del Dr. Enrique Armengou (psiquiatra del Centro ABB) sobre la influencia de las creencias y cogniciones en el desarrollo de los TCA (podéis leer la entrada pinchando aquí). Hoy, siguiendo en esa línea, me gustaría que hiciésemos una breve reflexión sobre el valor de las emociones.

Las emociones

Las cogniciones rígidas de las que hablábamos el otro día y que potencian la presencia de los síntomas son incapaces para canalizar las emociones que la persona no sabe gestionar.

Las emociones son reacciones subjetivas al entorno y a las relaciones personales y generan estados emocionales. Esta respuesta emocional está mediada por factores orgánicos (temperamentales) y está influida por la experiencia (factores caracteriales).

Las emociones se van confundiendo del mismo modo que al inicio del TCA el paciente tiene hambre pero lo niega y no come, o tiene ansiedad y sufre un atracón, o confunde la ansiedad con el hambre. Si hemos dicho que las emociones son básicas para la vida y para la comunicación la dificultad de expresión y de comprensión de las mismas acaba llevando al paciente al aislamiento y a un estado emocional ansioso, depresivo o de vacío.

La confusión que le genera sentir las emociones y no poder ni darles sentido ni manejarlas lleva, en ocasiones, a intentar no sentir y centran su estado emocional sólo en la comida o la silueta. Tanto la comida como el cuerpo angustian en el fondo menos que los asuntos de la vida cotidiana.

En la bulimia y el trastorno por atracón la dificultad para manejar las emociones deriva en una búsqueda de sensaciones. Todas las respuestas emocionales que no son autenticas y útiles acaban potenciando la baja autoestima, la desmotivación y la vivencia de vacío que de forma, en ocasiones dramática, transmiten los pacientes en la consulta.

Agradezco al Dr. Enrique Armengou (psiquiatra del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

El papel de los padres en el tratamiento: sobreprotección y límites de autoridad

Tal y como os comenté en la pasada entrada, continuamos desgranando el interesante artículo de Sonia Ferri (psicóloga directora de Hospital de Día del Centro ABB) sobre el papel de los padres durante el tratamiento. En esta ocasión nos centraremos en dos cuestiones clave que van más allá de los trastornos de alimentación: La sobreprotección y los límites de autoridad.

La sobreprotección.

Detecten la sobreprotección, la implicación excesiva no evitará a su hijo/a sufrimiento o problemas, por el contrario le hará llegar a la conclusión de que ella es débil, o de que usted la necesita, o que el mundo es complicado y que detrás de cada piedra hay una montaña.

. No haga demasiadas preguntas (¿Dónde has ido?, ¿Cómo te ha ido el examen? ¿Con quién has estado?…). Así no invadirá su vida privada y le contará lo que quiera cuando lo prefiera. En lugar de todas estas preguntas puede decirle: “hola, me alegro de verte.”

. No se precipite a “mejorar las cosas” en el acto, en lugar de solucionar el problema por su hijo/a, reconozca los sentimientos que debe sentir, acéptelos y deje tiempo para que encuentre su propia solución. Déje que conteste por sí mismo/a.

. Déjenle ser “dueño/a” de su propio cuerpo, de su manera de vestir, de su manera de peinarse. No se obsesione por el tamaño de su cuerpo o por su imagen en general. Como ya he dicho, el control médico se encargará del cuidado del peso… y respecto a sus gustos… ¡habrá que respetarlos por mucho que no nos gusten!

. Evite “corregirle” continuamente. “Cómprate una camisa nueva” “Pon la espalda recta cuando estas estudiando”, “No te acerques tanto a la tele”, “Llevas quince minutos con al ordenador”, “Estás gastando toda tu semana”, “Quítate el flequillo de los ojos”.

Los límites de autoridad.

Los límites de autoridad deben ser claros, coherentes y entendibles. Por diferentes razones (modelo educativo recibido por los padres, experiencias violentas al haber intentado poner límites, formas compensatorias de la culpabilidad, miedo a la pérdida, evitación de la expresión de emociones, evitar el conflicto…), la falta o exceso de autoridad de los padres es una característica común en casa de un paciente que sufre trastorno alimentario. El cambio es necesario y a la vez difícil. Se puede empezar por pequeños pasos:

. Establezcan un conjunto de normas claramente definidas que permitan a su hijo/a sentirse seguro/a y protegido/a, a la vez que con espacio para desarrollar su independencia. Estas normas deben ser habladas con claramente, y teniendo en cuenta su opinión y compartiendo las decisiones.

. Darse tiempo para pensar. La frase “déjame que lo piense”, suaviza la vehemencia y la intensidad del deseo del hijo, a la vez que le dará tiempo para centrarse en los motivos del límite.

. Dar información sobre el límite de manera que, aunque se enfade, pueda incorporar el significado del límite. Arguméntelo sin miedo y planamente.

. Evite entrar en juegos y chantajes. No ataque el carácter de su hijo/a, simplemente, sea rotundo sobre lo que no le gusta. Evite etiquetarle.

. Notificar con tiempo el plan o límite para que se vaya acomodando a ello. “Este fin de semana vamos a ir a comer todos a casa de la abuela que celebra su santo” “Este mes solo te podré dar la mitad de tu asignación, hemos de pagar los impuestos municipales y no llegamos a todo. El próximo mes ya no hay tantos gastos”.

. No se trata de ganar batallas, ni de salir ganando o perdiendo, se trata de que su hijo/a desarrolle el sentido común, el auto cuidado y el respeto hacia sus necesidades y las necesidades de los demás.

Agradezco a Sonia Ferri (psicóloga coordinadora de Hospital de Día del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

El Arteterapia en el tratamiento de los TCA (Parte 3 y última)

Esta semana, pasadas ya las fiestas navideñas, aprovechamos para terminar con el artículo sobre el arteterapia redactado por Jesús Barea, arteterapeuta del Centro ABB.

Construcción de una nueva imagen en los trastornos de la alimentación III

Siguiendo un modelo de bienestar basado en la creatividad y la comunicación podemos ayudar a adquirir una mayor conciencia y responsabilidad con la enfermedad. El masaje y dinámicas a través de juegos, empleando la respiración consciente y otros ejercicios energéticos pueden aportar experiencias táctiles seguras, nutritivas, dar un sentido más acertado de los límites del cuerpo. Este aspecto es muy importante a ser trabajado en los trastornos de alimentación porque la vinculación se realiza a menudo de un modo simbiótico, tendencia adquirida desde la relación parental.

Además, según vamos conociendo mejor las fronteras de nuestro cuerpo, tenemos más posibilidades de protegernos de las influencias nocivas de los demás. El tacto afectivo compartido entre amantes, familiares o amigos podrá expresarse con más facilidad y disfrutarse con más plenitud. Como dice el investigador Saul Saunberg “el tacto es diez veces más poderoso que el contacto visual o verbal”. Es la base de la auto-protección, aumentando consecuentemente la sensación de seguridad

Los niños y los adolescentes suelen usar el arte de forma espontánea. Los adolescentes pueden servirse del arte para superar esa difícil etapa en la que están descubriendo y contrastando su propia identidad. Muy probablemente están transmitiendo mucha información acerca de sus estados internos mediante los dibujos que realizan. Es por esta vía por la que tendremos que acceder en muchas ocasiones, porque como dice el psiquiatra Jean-Pierre Klein, sería absurdo esperar un enunciado del tipo “yo quiero curarme” porque aún está intentado definir su “yo” y sus deseos son ambivalentes. Se han de respetar sus defensas y evitar enfrentarse a sus resistencias, planteando un contexto creativo en tercera persona, para que el adolescente que afirma: “no me gusto” “estoy harto/a de mí mismo/a” llegue a reconciliar las diferentes partes dentro de sí que se encuentran en una relación conflictiva. Se puede proponer actividades como la elaboración de un personaje, el modelado en barro, ambas como proyección de su mundo interno, o también la percusión, con el propio cuerpo o con objetos, que ponen en la escena del taller actos, que por una vez, no son destructores.

El ayuno fanático, el vómito provocado y la consiguiente alteración en la masa corporal, no son más que síntomas del cuadro visible de la enfermedad. Este comportamiento externo responde a un fuerte angustia interior, expresión de una serie de problemas psíquicos.

Las personas anoréxicas y/o bulímicas luchan contra su propia corporeidad empleando los medios más brutales, a veces destructivos. Paradójicamente, hacen del cuerpo un factor dominante. Sabiendo que nuestro cuerpo es un instrumento maravilloso que nos permite aprender en esta vida, desde el arte podemos derivar esta tensión hacia un trabajo más inclusivo de pensamientos y emociones reprimidas. Un ejemplo sería la construcción de su reloj de vida para ver el pasado de un modo nuevo, crear alrededor de la rabia y el miedo para poder perdonar o buscar
el propio significado del amor para construir una visión positiva del futuro. Todo en un contexto transformador
y a su vez, potenciador de las emociones positivas.

Martín Seligman, precursor de la psicología positiva, se convenció de que la educación es mucho más que la corrección de defectos, se trata de reconocer y fomentar sus valores. De este modo, no nos podemos limitar
a estudiar las debilidades y los traumas, sino también ocuparnos por la felicidad y las capacidades.

Con el arteterapia podemos ayudar a estos jóvenes a construir una personalidad más integrada, un carácter positivo, que hace que merezca la pena vivir la vida. La persona con trastorno de alimentación cae recurrentemente en el obstáculo del victimismo, afianzándose en el arquetipo del huérfano por no tener los recursos pertinentes. Por ello, es muy importante potenciar la seguridad y la identidad en su territorio interior. Aunque la enfermedad surge como medio para reclamar cuidados y afecto, comúnmente en familias desestructuradas donde la comunicación no fluye fácilmente, sabemos que no siempre somos más felices por recibir, sino también por disfrutar en el acto de dar. Una comprensión más profunda aparecerá como consecuencia de acciones positivas al contactar con la propia autenticidad, con el dominio del corazón en el ritual creativo del dar y recibir.

El acercamiento posterior a la creación puede ser arduo dependiendo de la conciencia de la enfermedad que tenga la persona. La resistencia al cambio es alta en los primeros estadios. Sin embargo, en el arteterapia partimos de la hipótesis de que la intervención no ha de resolver, sino que ha de ayudar a superar el enfrentamiento por medio de una forma y un contenido. Como diría el dramaturgo e investigador Grotowsky, la experiencia de lo “vivo” es la pregunta, mientras que la creación es la respuesta. La creación en terapia, acto y resultado, permite la transformación profunda del sujeto para que construya poco a poco su propia cosmogonía, se construya como autor de su propio destino.

Una de las principales características en las enfermedades mentales es la disociación entre mente y cuerpo. Toda fragmentación es causante de enfermedad. Por lo tanto, un aspecto siempre importante es considerar la obra como una totalidad artística y no como una reunión de partes. Crear un conjunto, cuidar su integridad artística y su expresividad. La palabra, el sonido, el color y el movimiento contribuyen a la totalidad y la unicidad de una forma artística coherente. En las palabras del físico premio Nóbel W. Heisenberg “separar las partes del todo constituye un error esencial, la realidad se encuentra en la unidad y la complementariedad”. La dirección es rescatar la integridad, avanzar en un proceso de síntesis, en el que la dimensión molecular, emocional y mental son notas de la misma sinfonía.

El intelecto es una conquista maravillosa y corresponde a un paso importante en el proceso evolutivo, sin embargo considerar que es quien nos define como humanos es uno de los errores más peligrosos y extendidos. Un error del que estamos despertando a gran escala. Cada vez hay una mayor penetración en la opinión pública, así como a nivel académico, de la idea de que es la inteligencia emocional, la que determina nuestra capacidad de relacionarnos, adaptarnos y ser felices. Uno de los efectos de un intelecto disociado del corazón es la enfermedad mental. La solución esta en despertar a esta nueva conciencia. Despertar es reclamar ese potencial humano infinito que nos aguarda cuando abrimos el corazón. El corazón sólo tiene cerradura, la llave sólo la tiene, sólo la ha tenido y sólo la puede tener el dueño, el propio paciente. El arte es una vía directa al corazón. El arte es una magnífica herramienta de catalización, ya que no todas las emociones se comunican a través de la palabra.

Para conocer más:

M. GERLINHOFF, H. BACKMUND, Anorexia y bulimia. Entender y superar los trastornos alimentarios. Ed. Grijalbo. Barcelona, 2004.
C.R. BERRY, Los mapas corporales. Mandala Ed. Madrid. 2005.
J.P. KLEIN, Arteterapia. Ed. Octaedro. Barcelona, 2006.
B.B. COHEN, Sensing, Feeling and Action. Contact Ed. Northampton. 1993.
K. STANISLAVSKY, La construcción del personaje. Alianza Ed. Barcelona, 2002.
O. WILDE, Sobre el arte y el artista. DVD Ed. Barcelona, 2000.

Agradezco a Jesús Barea (arteterapeuta del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

El Arteterapia en el tratamiento de los TCA (Parte 2)

Esta semana, tal y como os prometí, seguimos con el interesante artículo de Jesús Barea, arteterapeuta del Centro ABB de Barcelona.

Construcción de una nueva imagen en los trastornos de la alimentación II

Algunos factores que se pueden mejorar con un entrenamiento propioceptivo durante una sesión de trabajo corporal consciente son:

* La capacidad de mantener el equilibrio. En un cuerpo alineado y en equilibrio es más fácil estar abierto a diferentes propuestas y la adquisición de lo nuevo se vivencia con mayor facilidad.

* El sentido del ritmo. El ritmo es la base de la vida, los ciclos los encontramos en todo movimiento de la Naturaleza; encontrar y poder disfrutar del propio ritmo se convierte en un reto que aumentará el grado de autoconocimiento y por lo tanto, de aceptación de sí mismo.

* La capacidad de orientarse en el espacio. Para una persona con baja autoestima es difícil habitar el espacio que le rodea con seguridad y plenitud. Al trabajar referencias espaciales como ejes, distancias y el propio peso, como elemento de gravedad que orienta en el espacio, se comienza a tener más confianza en el espacio vital que todo ser humano tiene derecho a ocupar y a reclamar.

* La respuesta de relajación de los músculos. Los ciclos de tensión-distensión permiten encontrarse en un espacio donde los pensamientos y las emociones fluyen de una manera más adecuada, donde la relajación ofrece la posibilidad de ser observador del propio problema y aprender a discernir con más facilidad.
Este trabajo debe ser desarrollado con técnicas suaves y adaptadas a cada caso. También se han obtenido buenos resultados con el apoyo de la kinesiología aplicada en la sesión de arteterapia, favoreciendo la integración hemisferial y sensitiva.

La interacción entre la persona y su creación permite su posicionamiento y ofrece la posibilidad de escoger entre las diferentes maneras y distancias para observar y ser observado. Las creaciones de gran formato, bien sean realizadas en la pared o en el suelo, colocan al paciente en un nivel semejante en cuanto al espacio que ocupan. Una propuesta de encuadre fenomenológico es dibujar la propia silueta para poder reconocer la posible distorsión con la realidad. Sin embargo, esta curva cerrada al mismo tiempo se puede abordar como un territorio metafórico de creación libre donde colocar objetos personales, memorias simbolizadas en fotografías, cartas, letras de canciones, libros que han marcado una época, etc., para reconocer la riqueza del universo personal.

Es importante explicarles la imposibilidad de transformar su silueta sin límites y al mismo tiempo valorar sus virtudes. La composición original puede llevar a modelos más humanos así como a modelos de belleza femeninos y también masculinos, que después serán comentados y reelaborados. Por otro lado, los murales temáticos ayudan a concretar las visiones idealizadas en grupo y a poder acceder a una mejor comprensión del propio cuerpo y su funcionalidad, valorar sus características físicas y psicológicas.

El conocimiento de nuestro cuerpo nos permite utilizarlo de manera más armónica. Este conocimiento tiene un profundo efecto psicofísico en nuestra capacidad de organización y comunicación, así como en el desarrollo de nuestras potencialidades expresivas. En esta línea, el trabajo propuesto por Bonnie B. Cohen, llamado Body-Mind Centering (BMC), se ocupa de la vivencia del cuerpo desde los sistemas fisiológicos y desde patrones neurológicos básicos. En los talleres grupales estos principios de integración somática se aplican desde la improvisación para abordar el cuerpo tanto en sus aspectos estructurales como en los funcionales y creativos. Alrededor de su experiencia en relación al cuerpo Cohen dice “ el cuerpo es un territorio vivo y cambiante. Los mapas son las traducciones de la experiencia percibida y compartida con otros. Somos a la vez, el objeto de estudio, el estudiante y el maestro”. Visto de esta manera, podemos además sumergirnos en una lectura subyacente teniendo en cuenta los mapas corporales, para profundizar en la metáfora de cada problema físico reflejada en la creación. El transito desde la expresión corporal a la plástica y de la plástica a un movimiento más consciente permite navegar en el ser interior desde la seguridad hacia la libertad.

Para conocer más:

M. GERLINHOFF, H. BACKMUND, Anorexia y bulimia. Entender y superar los trastornos alimentarios. Ed. Grijalbo. Barcelona, 2004.
C.R. BERRY, Los mapas corporales. Mandala Ed. Madrid. 2005.
J.P. KLEIN, Arteterapia. Ed. Octaedro. Barcelona, 2006.
B.B. COHEN, Sensing, Feeling and Action. Contact Ed. Northampton. 1993.
K. STANISLAVSKY, La construcción del personaje. Alianza Ed. Barcelona, 2002.
O. WILDE, Sobre el arte y el artista. DVD Ed. Barcelona, 2000.

Agradezco a Jesús Barea (arteterapeuta del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

La obesidad ansiosa o trastorno por atracón

En esta ocasión querría hablaros de una enfermedad que ha dejado de considerarse en la actualidad como un problema puramente físico: La obesidad ansiosa o trastorno por atracón. El planteamiento simplista sobre la obesidad que había hasta hace poco ha cambiado, exigiendo un tratamiento global a nivel físico, conductual, emocional y social.

La obesidad ansiosa

En términos médicos, la obesidad es un excesivo aumento de tejido adiposo debido a una ingesta energética excesiva y a una disminución de la actividad física, que acaba repercutiendo en la salud tanto física como psíquica.

En cambio, llamamos obesidades ansiosas u obesidades del comedor compulsivo a aquellas obesidades que no se deben a ninguna enfermedad o causa física sino a un mal patrón alimentario. En estos casos el sujeto come por ansiedad -malestar emocional- y consecuencia directa de ello es el incremento de peso con los posteriores handicaps que esto acaba provocando, siendo al final tan necesaria la intervención en las causas (trastorno alimentario) como en las consecuencias (obesidad ansiosa).

Los factores que lo causan son diversos, siendo los aspectos genéticos (el 80% de los obesos tienen antecedentes familiares), metabólicos, sociales, conductuales y psicológicos.

Entre las complicaciones físicas más frecuentes de la obesidad ansiosa se enuentran:

• El factor de riesgo cardiovascular.
• Las alteraciones respiratorias, endocrinas, digestivas.
• Los problemas durante la gestación.
• Las alteraciones en el mecanismo lipídico.

Según los criterios internacionales de diagnóstico (DSM-IV), esta enfermedad se caracteriza por:

– Episodios recurrentes de atracones.
– Los episodios de atracón se asocian a 2 ó más de los siguientes síntomas:
• Ingesta mucho más rápida de lo normal.
• Comer hasta sentirse desagradable lleno.
• Ingesta de grandes cantidades de comida a pesar de no tener hambre.
• Comer a solas para esconder su voracidad .
• Sentirse a disgusto con uno mismo, depresión o gran culpa tras el atracón.
– Profundo malestar al recordar los atracones
– Atracones como media de 2 días a la semana durante seis meses
– El atracón no se asocia a estrategias compensatorias inadecuadas, y no aparecen exclusivamente en el transcurso de una anorexia o bulimia nerviosas.

A raíz del trastorno aparecen obesidad o sobrepeso con los siguientes signos:

Factores clínicos:

• Sobrepeso u obesidad.
• Alteraciones metabólicas y endocrinas.
• Problemas articulares y óseos.
• Estreñimiento y lentitud en el vaciado gástrico.
• Digestiones pesadas y flatulencia.
• Insomnio.
• Aumento del colesterol, triglicéridos y transaminasa.

Factores psicológicos:

• Sensación de pérdida de control sobre la comida.
• Sentimiento de culpa y autorreproche al recordar la ingesta.
• Uso de la comida como mediador emocional.
• Baja autoestima y aceptación personal.
• Baja tolerancia a la frustración.
• Impulsividad.
• Inestabilidad emocional. Síntomas ansiosos o depresivos.

La obesidad es hoy día el mayor trastorno metabólico existente, su prevalencia se sitúa entre un 15% de la población general. Existen numerosos factores que predisponen;, entre los que cabe destacar:

• Trastornos afectivos o de ansiedad.
• Tendencia a la inestabilidad emocional.
• Antecedentes familiares de obesidad.
• Influencia del ideal social de delgadez.
• Acontecimientos estresantes tempranos.
• Dependencia relacional.

Además, se reconocen una serie de factores que precipitan este tipo de procesos (como son los cambios corporales destacables, las separaciones o pérdidas y el incremento rápido de peso) y diversos factores de mantenimiento (como son el aislamiento social, la incapacidad de expresar las emociones y las manifestaciones de trastornos psicológicos o psiquiátricos).

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