trastorno de la conducta alimentaria

Prevención de los TCA en verano

Desde el Centro ABB -y como especialistas en trastornos de la conducta alimentaria- venimos observando en las 3 unidades de tratamiento un aumento de las consultas en esta época del año. Así, se observa en verano a través de nuestro teléfono de prevención y atención al usuario un aumento del 25% en las consultas en relación con los meses anteriores.

Como es ya sabido, el inicio de la época cálida (primavera-verano) comporta unos patrones socioculturales que influyen directamente en la sobrevaloración de la imagen: mayor exposición del cuerpo, aumento de publicidad de tratamientos y dietas para adelgazar, la comparación física, uso de ropa mas ligera, promoción de productos y métodos adelgazantes “milagrosos” y deseo de poder enfundarse en los “estilosos” looks veraniegos (prendas ajustadas, poca ropa, faldas cortas, shorts, tops, etc.) lucidos por esbeltas mujeres y hombres que simbolizan el éxito personal y social a través de la imagen.

Por otro lado, a los estudiantes se les suma la presión de tener que ser evaluados de los conocimientos adquiridos durante todo el año en una prueba-examen. Ambas circunstancias pueden ser factores desencadenantes de la aparición o reagudización de un Trastorno de la Conducta Alimentaria.

Una de las máximas preocupaciones de los padres es cómo detectar este tipo de enfermedades ya que uno de sus rasgos típicos es el ocultamiento de los síntomas y la negación de la enfermedad. Por lo cual, el equipo de prevención del Centro ABB, recomienda observar las siguientes conductas:

* En la alimentación: la persona realiza dietas restrictivas de forma obsesiva, abusa de los productos dietético, cuenta calorías, “controla todo lo que come”, aparecen rituales como desmenuzar los alimentos, separar o no mezclar, ayuna o saltear ingestas, evitar comer en familia… O, por el contrario, come a escondidas, con ansiedad, desaparece comida de la nevera, se levanta por la noche a comer, está irritable luego de un atracón (el cual le produce remordimiento, vergüenza y culpa).

* Con el cuerpo: aumenta la obsesión, existe una constante y alarmante perdida de peso (fundamentalmente en la anorexia) que es negada por la persona que continúa viéndose gorda, pánico a engordar, se observa permanentemente en el espejo, se pesan cotidianamente… Sus temas de conversación rondan (y se hacen monotemáticos) en torno al cuerpo, las dietas y la imagen. La actividad física se transforma en hiperactividad como forma de compensación (van al gimnasio cada día, están en permanente movimiento). En la bulimia el peso suele ser normal ya que alterna los atracones con compensaciones (ayunos, vómitos, laxantes, diuréticos).

* En la conducta: cambios bruscos del humor, irritabilidad, manipulaciones y mentiras recurrentes, aislamiento social, se vuelven autoexigentes y perfeccionistas, impulsividad, acuden al WC justo después de las ingestas, pueden aparecer rituales obsesivos con el orden y la limpieza.

* En las emociones: dificultad para comunicarse, conductas inmaduras y dependientes, baja autoestima, depresiones, baja tolerancia a las frustraciones, estados de ansiedad, inseguridad y marcado miedo al fracaso, sensaciones de soledad.

Como base en la prevención de los TCA se citan, a continuación, algunos puntos importantes a tener en cuenta por profesionales de salud, educadores y familias:

* Educar a los jóvenes a llevar una vida saludable inculcándoles hábitos y conocimientos de una alimentación sana y un deporte adecuado.

* Para el correcto desarrollo de la libertad el joven ha de crecer con afecto y con límites adecuados a sus circunstancias.

* Ayudar a que tengan una adecuada escala de valores. Enseñar, sobretodo con el ejemplo, que lo fundamental son los valores y las actitudes antes que las cosas y la belleza.

* Educar a los jóvenes para que descubran sus capacidades y acepten sus limitaciones y les saquen el máximo partido.

* Evitar que se pongan metas inalcanzables a sus cualidades a la vez que se les debe ayudar a que con tenacidad y esfuerzo se vayan forjando un futuro realista.

* Evitar las dietas por motivos estéticos. Cuando se tenga que hacer una dieta por motivos médicos ha de ser seguida de cerca por un profesional.

* Atender de forma especial a la población de riesgo: atletas, bailarinas, modelos…

* Convertir las comidas en familia en actos sociales mejorando la comunicación en la mesa. No comer con la radio o la TV que dificulta la comunicación.

* Consultar con los especialistas cuando se vean actitudes raras con la comida, cambios de carácter u oscilaciones inexplicables en el peso.

* En los casos de personas enfermas secundar sin dudas las indicaciones terapéuticas resolviéndolas con los profesionales. Las dudas transmiten inseguridad al paciente. No tener miedo a reconocer la enfermedad, cuanto antes se detecte mas fácil es la recuperación.

Recomendaciones médicas en caso de amenorrea en mujeres con TCA

Buenas tardes, después del artículo sobre medicina primaria del otro día, hoy quería recomendaros la lectura de un artículo del Dr. Enrique Armengou (psiquiatra del Centro ABB) sobre la amenorrea en mujeres con TCA. Espero que os resulte de interés.

Podéis leer el artículo pinchando AQUÍ.

Las emociones

Hace un par de semanas compartí con vosotros un fragmento de un texto del Dr. Enrique Armengou (psiquiatra del Centro ABB) sobre la influencia de las creencias y cogniciones en el desarrollo de los TCA (podéis leer la entrada pinchando aquí). Hoy, siguiendo en esa línea, me gustaría que hiciésemos una breve reflexión sobre el valor de las emociones.

Las emociones

Las cogniciones rígidas de las que hablábamos el otro día y que potencian la presencia de los síntomas son incapaces para canalizar las emociones que la persona no sabe gestionar.

Las emociones son reacciones subjetivas al entorno y a las relaciones personales y generan estados emocionales. Esta respuesta emocional está mediada por factores orgánicos (temperamentales) y está influida por la experiencia (factores caracteriales).

Las emociones se van confundiendo del mismo modo que al inicio del TCA el paciente tiene hambre pero lo niega y no come, o tiene ansiedad y sufre un atracón, o confunde la ansiedad con el hambre. Si hemos dicho que las emociones son básicas para la vida y para la comunicación la dificultad de expresión y de comprensión de las mismas acaba llevando al paciente al aislamiento y a un estado emocional ansioso, depresivo o de vacío.

La confusión que le genera sentir las emociones y no poder ni darles sentido ni manejarlas lleva, en ocasiones, a intentar no sentir y centran su estado emocional sólo en la comida o la silueta. Tanto la comida como el cuerpo angustian en el fondo menos que los asuntos de la vida cotidiana.

En la bulimia y el trastorno por atracón la dificultad para manejar las emociones deriva en una búsqueda de sensaciones. Todas las respuestas emocionales que no son autenticas y útiles acaban potenciando la baja autoestima, la desmotivación y la vivencia de vacío que de forma, en ocasiones dramática, transmiten los pacientes en la consulta.

Agradezco al Dr. Enrique Armengou (psiquiatra del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

El papel de los padres en el tratamiento: los sentimientos

Hoy terminamos con el interesante artículo que Sonia Ferri (psicóloga directora de Hospital de Día del Centro ABB) ha escrito para los padres. En esta ocasión, y como broche final, hablaremos de los sentimientos y del sentido crítico.

Como ya hemos comentado en alguna ocasión, los TCA no son sólo síntoma (comida y cuerpo) sino también inseguridad, emociones, miedos… una mala gestión de los sentimientos está en la base de este tipo de enfermedades.

Aceptar las emociones y desarrollar el sentido crítico.

Acepten las emociones, su hijo/a necesitará expresarlas para su recuperación. No se asusten, permitan y potencien su comunicación. La tristeza no es un signo de debilidad o de depresión, sino de reconocimiento del propio estado o de situaciones. La rabia o el enfado no son signos de rebeldía o ataque, sino un inicio de ponerse en contacto con su propio criterio y defenderlo. El miedo no es un signo de recaída o de sufrimiento, sino que nos alerta de situaciones nuevas o “amenazadoras” a las que nos debemos preparar.

Es importante que apoyen un sentido crítico frente a la sociedad actual, lo que nos llena no es lo que obtenemos, sino lo que ya tenemos. Piensen sobre el tiempo que dedican a los que quieren, el tiempo que dedican a ganar dinero o a trabajar. Piense en la última vez que hizo algo para sí mismo o que alguien hizo algo para usted. Como decía al principio, el tratamiento de su hijo/a es una oportunidad para hacer cambios.

Para terminar me gustaría transcribir una frase de la madre de una paciente el día del alta de ésta. “Alba está muy bien, con sus cosas, pero haciendo su camino. Yo he cambiado mi forma de ver las cosas. Sufro menos. Y sobre todo he entendido su forma de ver las cosas y la respeto. Ahora disfrutamos mucho más que antes de nuestra relación”.

Agradezco a Sonia Ferri (psicóloga coordinadora de Hospital de Día del Centro ABB) la redacción de esta entrada.

La ortorexia

Con la ortorexia terminamos esta serie de entradas destinadas a la definición de los trastornos alimentarios.

La ortorexia

La ortorexia es la obsesión por comer sano y es una enfermedad aún muy poco estudiada, por lo que en la actualidad se trabaja como un tipo peculiar del pensamiento y conducta de la rigidez anoréxica.

Sus síntomas clave se definen en la actualidad siguiendo los criterios diagnósticos de Bratam:

• Dedicar más de 3 horas al día pensando en su dieta sana.
• Preocuparse más por la calidad de los alimentos que por el placer de consumirlos.
• Disminución de su calidad de vida conforme aumenta la pseudocalidad de su alimentación.
• Sentimientos de culpabilidad cuando no cumple son sus convicciones dietéticas.
• Planificación excesica de lo que comerá al día siguiente.
• Aislamiento social provocado por su tipo de alimentación.

El factor que mejor definiría este tipo de trastorno es la obsesividad por comer comida “supuestamente sana” que interfiere en la vida normal del paciente y que incluso, por la excesiva selección y restricción alimentaria, genera problemas médicos.

Insisto una vez más en que estos síntomas podrían darse de forma aislada sin llegar a constituir un cuadro de ortorexia y que en ocasiones, mezclados con otros, pueden ser parte de un trastorno alimentario no específico y no por ello menos importante. Por eso, ante la duda, siempre es mejor consultar a un profesional que estudie el caso concreto.

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