La Doble.

Necesito una doble. No me la traigáis como nueva, no la barnicéis, no le hagáis sonreír. Que de cada cinco palabras tres sean un insulto. Que ande desorientada. Que no me mire a los ojos. Que se mire las uñas como esperando encontrar algo. Que no le apetezca una mierda conocerme.  He dicho una doble.

He dicho una doble donde debería decir multiplicación. Necesito multiplicarme. Por dos o por cero. Esta noche necesito decir matemáticas y dejar de suspenderme; porque la floja soy yo, no la cuerda.

Una doble tan exacta que al entrar por la puerta me haga correr tras las cortinas y no querer salir.
Una yo, que espere tras la puerta dos horas antes de decidir irse, pero que no lo haga.
Que venga sabiendo que la necesito para abrazarla. Que la quiero aquí para saber qué leerle hasta que se duerma y en qué zona exacta de la espalda tengo que posar la punta de mí/su lengua para que se contraiga en un espasmo y se ría. Y se ría. Y se ría.
Un junco torcido al que decirle: eres así, el río sobre el que agachas la cabeza no va a llevársela esta vez.
Una astilla arrancada de un vampiro con la que conducir al cementerio de Montjuic cantando Young folks espantosamente mal para que olvide que la gente se muere. Porque la gente se muere. Que no se me olvide decirle que sabe manejar un arma, pero no contra el resto. Que no es culpa suya. Que no se me olvide decirle cien veces que ni es ni fue culpa suya.

Una escapista de la vida a la que llevar de la mano a todas partes para disimular la erosión en las palmas y para atenuar que me pertenece.

Una doble, Una bailarina mutilada a la que llamar Venus para verme sonreír. A la que calentarte las manos con mís/sus piernas ardiendo. A la que ir a buscar en bicicleta a Melbourne a la mínima señal de que pueda irse más lejos. A la que chuparle los dientes. Las lágrimas. Los pezones. A la que recorrer con la nariz y darle la medicación en un beso tan largo que se salga del edificio. Una pieza con forma de libélula que me escuche cuando digo que quién quiere encajar pudiendo copular volando. Un caballito de mar al que confesar que se extinguió el resto, pero que como se intente morir, es consciente de que sólo yo sé cómo acabar con esto.

Necesito el conocimiento de saber qué es recibir un mensaje mío en el que ponga ‘me he acordado de ti’, ‘siento no haberlo hecho antes’, ‘te juro que quiero verte, pero no quiero que me veas tú así’. ‘toma la importancia que no te di en su día’, ‘Lo siento. Y esta vez no me estoy agarrando a un acantilado ni pretendo que no me empujes. Lo siento de verdad’. ‘Te he echado mucho de menos’. ‘Te echo muchísimo de menos’. ‘Sí me pasa algo’. ‘Te quiero’.

Pero sólo tengo un móvil,
dos manos
y ningún mensaje tuyo.

Irene X

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