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A la de el espejo.

No he llorado hasta las 18:51. Me hubiese gustado decírtelo nueve años antes. Me hubiese gustado decirte que tengo ganas de vomitar y ganas de pedir comida china, tailandesa, mexicana o vietnamita para hacer otra cosa hoy que no fuese llorar o tener ganas de vomitar.

Sigo aquí. No he ido a la isla. No he ido a la isla. Sé que me hubieses llevado. Me hubiese gustado decirte que sé que me hubieses llevado, hace nueve años, pero no he ido a la isla. Odio esta ciudad. Me hubiese gustado decírtelo, pero hace nueve años no la odiaba. No hubiese podido decirte nada.
He entregado la capacidad de compadecerme porque me han mentido mientras decía de verdad que no podía más. Me hubiese gustado decírtelo para que me dijeses que siempre se puede más porque entonces habría llorado con más puntualidad.
He entregado todo lo que tenía menos tu recuerdo porque quiero guardar un sitio donde se respete lo único que conservo.
Soy imbécil, me hubiese gustado decírtelo. Diseñaste una criatura casi imperfecta, me hubiese gustado decírtelo.
Perdón no es algo que me hubiese gustado pedirte por no ser la roca que apuntalaste. Perdón no es algo que deba darte por ser humana como el cachorro ciego.
Perdón no puedo exigirte por suplicar lactancia tras regalar los dientes.
Perdón no puedo. Perdón no puedo.
He perdido la capacidad de perdonar porque todo desapareció aquel año que los órganos fallaban y pensé que no tardaríamos demasiado en vernos.
La lágrima cae como una granada al suelo a las 19:04 y su explosión detonará mis piernas.
Mi amor me dará comida japonesa con la boca y no le contará a nadie que gateo por esta ciudad que odio.
Tú no tuviste la culpa,
me hubiese gustado decírtelo,
pero han tenido que pasar nueve años y diversos especialistas para decirme que tú no tuviste la culpa.
Me hubiese gustado darme cuenta sola mientras comía comida basura de aplicaciones basura que fomentan mi agorafobia basura,
pero tú no tuviste la culpa.
He querido como tú no querías que lo hiciese, me hubiese gustado decírtelo.
En alguna parte comerías de una caja de cartón con palillos,
orgullosa sabiendo que,
tu teoría sobre mi humanidad;
sería en efecto un breve atajo
para reencontrarnos al otro lado.
Me hubiese gustado decírselo a alguien:
He sido escandalosamente humana
y sospecho que este dolor procede de otro mundo.
Irene X
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Body Love

Sé que hay chicas intentando adaptarse a las normas sociales. Cómo si se estuviesen apretando el vestido de graduación. Sé que hay chicas que usan vaqueros, sombras de ojos y consumen alcohol en exceso. Sé que hay chicas que se preguntan si son un desastre o si son suficientemente sexys como para encajar.

Sé que hay chicas que huyen de sus marcas en la piel jugando a la ruleta rusa con la muerte. Nunca es fácil de aceptar que nuestros cuerpos son falibles y con defectos.

Pero cuando trazamos la línea, cuando el cuchillo está en nuestra piel, ¿No es lo mismo qué pulgarse? Porque estamos tan obsesionadas con la muerte.

Algunas mujeres tienen más agallas que otras. Lo curioso que las mujeres como nosotras no nos disparamos, nos tragamos las pastillas esperando estar guapas aún en la muerte. Incluso nos maquillamos esperando que el hombre de la funeraria nos encuentre sexys y atractivas. Podríamos ser enterradas con nuestros zapatos, bolsos y bufandas.

Chicas, nosotras coqueteamos con la muerte cada vez que nos grabamos una nueva marca en nuestra piel.

Yo también sé cómo convertir mis muñecas en un campo de batalla, pero es tiempo de reclamar nuestros cuerpos.

Nuestros cuerpos merecen más que ser destrozados por guerras coraterles.

Afligidos cómo medios patéticos para decir:

”Sólo sé cómo existir cuando soy deseada”

¿Sabes? Chicas cómo nosotras somos difícilmente deseadas, estamos acostumbradas a estar tristes y ebrias esperando perpetuamente en el teléfono que alguien nos lo coja y nos diga lo bien que lo hicimos.

¡Lo hicimos bien!

Sé quién soy porque me dije que soy.

Sé quién soy porque me dije que soy.

¡Sé quién soy porque me dije que soy!

Un cuerpo es HOGAR.

Un CUERPO es HOGAR.

Intenta esto:

Pon tus manos alrededor de tu desigual, desnudo y adorable cuerpo y recuerda la primera vez que tocaste a alguien con el único propósito de aprender todo sobre ellos. Los tocaste porque la luz en ellos era preciosa y el polvo de la luz del sol bailaba como tu corazón. Tocada con un propósito. Tu cuerpo es el más hermoso castillo.

Padres y tíos no reclaman los cuchillos ya que no son su máquina de afeitar. Deja que la nitidez vuelva, acaríciate y siente las cicatrices de la piel. Una vez toqué un árbol con ramas carbonizadas y el interior aún respiraba, pero las copas eran sólo restos cenicientos. Me pregunto cómo es esto de a veces sentirme cómo un incendio forestal en erupción desde mis muñecas. Y las señales de humo son las cosas más hermosas que he visto.

Ama tu cuerpo de la manera en la que tu madre amó tus pies de pequeña y a tu hermano envolvíendolo en sus brazos y recuerda, ESTO ES IMPORTANTE:

Vales más que quién te hace daño.

Vales más que una medida de cintura.

Vales más que las botellas que aparecieron cómo artefactos de borrachos.

Vales más que cualquier cuerpo desnudo proclamándose en la sombra.

Vales más que el capricho de un hombre.

Qué el error de tu padre.

No vales menos en una talla 42 que en una 32.

No vales menos en una 90B que en una 80.

Tu sensualidad está definida por los círculos concéntricos dentro de tu madera. Sabiduría.

¡Eres el tronco de un árbol con hojas que brotan! ¡Nace!

Irene X la preciosa chiquilla que no me conoce pero lo parece.

Estoy mirando por la ventana, nadie puede verme cuando yo miro por la ventana. Ese es mi súper poder.

Esa es mi supervivencia, la más grande de todas las vividas.
Estoy mirando por la ventana, ojalá las ventanas miren con nostalgia algún día a través de mí. Cambiar los papeles y leernos nuestros propios libros.  Mi ventana y yo, cuentacuentos de niños sin pesadillas porque no duermen.

Le estoy pidiendo respuestas a una ciudad que atardece rojo sanguina, la pobre. Bastante tiene con lo suyo, pero necesito que sostenga un momento lo mío.

En realidad se puede o debería mirar con nostalgia cualquier cosa. Un clavo, un alfiler, una tarta, una camiseta roída por los conciertos…  Qué más da, si mirar con nostalgia es mirar a otra parte, pero la gente siempre mira con nostalgia por las ventanas.  Imagino que porque debe dar un vértigo terrible hacerlo solo.

Ventanas de coches, aviones, hoteles y grandes almacenes.   Las ventanas, qué olvidadas están las ventanas.  La luz al exterior. Todo lo que no está dentro.  Ellas que compiten con el paisaje, que lo sostienen mientras las miramos esperando algo.   Que se dejan dibujar corazones después del frío y la tormenta, a veces incluso mensajes que no leerá nadie salvo el que los escribe. Y que se perderán impacientes en ellas para siempre.

Cuánto soporta una ventana.

Cuando una puerta se cierra, la ventana lleva tiempo esperando que la mires.  Somos idiotas y descuidados.

Y yo miro por mi ventana, porque nadie puede verme cuando yo miro por la ventana.  Y pienso en lo bello de tener una conversación profunda donde nadar a mariposa sin ahogarme.   De ventana a suicida. De partícipe de la religión de los medio alegres, de los siempre felices forzados.  De los que ya no quieren volver a estar tristes, como si no fuese un sitio acogedor en el que perforar la nostalgia sin que te vea nadie.    Integrada a un rito emocional que dictaron los casi perfectos, los nunca perfectos del todo, los nunca nadie.     Los cobardes, los que sólo miran por la ventana para saber qué tiempo hace, sin pensar en el que ha pasado.

Sonrío, porque tú no me quieres triste.  Y porque esto es lo más triste que me han dicho en la vida.
Me ensucio las lágrimas con las manos llenas de clavos de una cruz donde nunca muero. Y pienso en si alguna vez lo hiciste. Quererme. Quererme en todas las formas y colores, como el  que siempre compra las mismas zapatillas con distintos estampados.

Qué estúpida, ni siquiera me atrevo a preguntarme si todavía lo haces de alguna manera.  De todas formas, ¿para qué querría yo saber algo así?
¿Quién querría confirmar que un jardín es un cementerio, que una naranja no es rosa chicle o que un punto fuerte es una debilidad?

Saber en general, ¿para qué?

La ventana no sabe, no contesta.

Y ni siquiera tú puedes verme cuando yo miro por la ventana, porque donde miro: tú ya no estás.   Y todo lo vivido parece una película que rodé cuesta abajo mientras rechazabas ser protagonista, en la que me he quedado sola tratando de entender el final.

Por eso cierro esta puerta, para seguir mirando por la ventana sin destrozar la madera que necesitarás tocar algún día.

Por eso y porque nadie puede verme cuando yo miro por la ventana.

Ese es mi súper no poder mirar el resto.

Esa es mi súper muerte,

la más grande de todas las vividas.

Irene X.

Pero ahora me pregunto esto es bueno o malo si no sabes parar de mirar por tu ventana….

Vivo echando de menos mientras que los demás siguen sin mí.

Necesito alguien que me dé la mano fuerte en el camino de soltársela para siempre
de momento,
lo mejor que me han dado sin tener que pedirlo es por muerta.

A veces me desarticulo como una muñeca
y me coloco los órganos en distintos sitios
para ver si alterando su funcionamiento
obtengo la respuesta a la pregunta de si hay vida
después del casi, pero no.

Casi, pero no funciona.

No funciona porque el ser no es humano y no entiende.
El ser no es estar y no está y no entiende,
que a mí me da igual que me vengan a buscar al aeropuerto,
que yo lo que quiero es que vengan corriendo detrás cuando me vaya.

No quiero saber nada de nadie porque no quiero saber todo de nadie
ni que nadie sepa una mota de polvo de las células que porto.
Mi aliento guarda el secreto de las veces que lo contuve
y nadie sabrá la causa salvo el contenedor.

De verdad,
¿Es que nadie va a darme la mano hasta que todo explote y nos vayamos a la mierda?

En este sudarme todo tantísimo los cojones me estoy ahogando
y todas las tablas que encuentro en el mar están llenas de astillas.

Así que seguiré flotando hasta que alguien encuentre mis siete diferencias
y me bese como si estas no importasen demasiado
o fuesen suficiente.

Porque después de la noche que dejé con vida al lobo
cada avión que pasa siento que es el que acabo de perder.

Seguiré viendo hipnotizada las noticias con el egoísmo de saber que algo va peor que yo.

Aparentaré normalidad,
pues es una estrategia buenísima para morir solo y tranquilo.
Ver, oír y matar demonios.

Pediré a gritos que bajen la voz para sentir que no eres la única incoherencia que cometo
porque lo que mas me duele es que a ti no.

Te deseo y desearé lo mejor,
así que entiende que me aleje.

El amor es ciego y lo nuestro a primera vista.
La irracionalidad me muerde las uñas si me despisto para mirarte.

No merezco pan caliente,
mis manos son un glaciar,
mis flores venenosas.
Pero empiezas a hacerme demasiada falta para lo poco que entiendo de fútbol.

No me lo puedo dejar de permitir,
y sin embargo.

Te quiero porque me presentaste a mí misma y me caí fatal
y todavía me duele el golpe
que los otros jamás podrán perdonarme.

Visto por ahí, no recuerdo donde, guardado en notas y me sacó un llanto de identificación.

Lidia Versefour.

[…]
Fui una niña rara
que aprendió muy rápido
cosas que no debía
y sigue dejando para mañana otras
como eso de quererse.
Muy temprano
me dije a mi misma
esto está bien
y esto no
y me fui enseñando lecciones
de un libro que empecé a escribir
cuando aún no sabía leer
Me gustaba ir al colegio
porque había libros de aprender
libros de pintar
libros de soñar
En casa pasaba horas jugando en silencio
hablando con mis peluches telepaticamente
contándoles historias sobre un mundo maravilloso
redondo, azul y amarillo
brillante
que nos estaba esperando
les decía que una noche cualquiera
mientras soñábamos
las estrellas tocarían a nuestra ventana
y nosotros las seguiríamos
volando.
Muchos fueron los que me señalaron
los que me agarraron de los pies
y tiraron
los que me impusieron esto
que llaman mundo
que solo es redondo
pero ni azul
ni amarillo
Y hubo gritos.
Los monstruos paseaban de día
me tocaban
me hablaban
sobre cosas que no entendía
Mis monstruos nunca estuvieron debajo de mi cama
ni en las noches ni en las pesadillas
estuvieron cada mañana
para destrozar
muy poquito a poco
con arañazos
mi alegría
Y así fue que me refugié en la noche
en mis amigos de felpa, algodón y tela
en mis sueños azules y amarillos
en mis estrellas brillantes
en el mundo redondo que me habían prohibido
Pero yo dije
esto sí
y eso no
Y así pasó el tiempo.
Y no tarde en experimentar la rabia
hacia todo y todos aquellos monstruos
y es que yo no lo entendía
pero veía la injusticia
sentía el abandono
conocí el egoísmo y la avaricia
las mentiras,
a Pedro y el lobo.
Visité jardines,
mares,
montañas,
prados,
valles
y en cada uno de ellos encontré una flor silvestre
por cada mil artificiales
Yo,
entre tanta falsedad
solo hallé verdad en mi cabeza
y crecí soñando con esas verdades
las verdades de mi mundo
y casi casi se hizo realidad.
Hasta que la noche no fue suficiente contra el horrible día
los monstruos atacaron a mi pequeña cabeza
y se llevaron a la niña
Sigo sin saber dónde la guardan
la he buscado infinitas veces
y he querido encontrarla
he soñado con ella
he intentado recordarla cada noche
pero se ha perdido
en un lugar del que nunca se vuelve
la niña se ha perdido en el olvido.
Y ahora en su lugar
cuando miro al espejo
todo lo que veo es una vieja
en el cuerpo de una chica
que ni es vieja
ni es chica
ni es niña.
Y ganaron los monstruos
se llevaron los sueños
se llevaron las noches
se llevaron el azul
y el amarillo
Trajeron el ruido
los golpes
los sentimientos oscuros
la sangre en los brazos
el barro en la boca
el vidrio roto en la mirada
la tempestad dentro de un cuerpo
que esconde cicatrices
Y ya no juego en silencio
ya no espero impaciente la noche
para soñar con mundos, estrellas y ventanas
solo mastico cristales
amargura
cemento
los trago junto con ansiolíticos y alcohol
un par de tiros a pulmón
me agarro las rodillas
escondo la cabeza
y busco a ciegas
entre tanto monstruo
alguna niña.

La magia de Loreto Sesma

Por eso soy, aun que a veces no esté.

Sería muy pesimista empezar diciendo que soy un desastre. Un desastre en todo lo atañado a lo formal, un desastre en todo lo que esté relacionado con vivir. Que no es todo, porque hay días, o semanas, incluso meses, que sólo subsisto. Soy ese Don Quijote que vivía en su mundo en ensoñaciones, que luchaba con gigantes, para ser derrotado a los pies de un molino. Que tenía su escudero, y sin embargo, nada pudo evitarle caer con el alma al suelo. Soy ese Principito que todos hemos leído de pequeños, sin entender una mierda. Porque ese, ese es libro para otras edades.
Soy la hermana de un genio, la sombra de su estela, y orgullosa de serlo. Soy la hija de una luchadora innata, costurera de las mejores heridas y ejemplo en la vida. Soy también amiga de una loca, que no es siempre la última en caer, pero sí la primera en levantarme tras una caída. Soy Madrid en una promesa, Italia, en un verso, y Sevilla, en su origen. Soy la esquela de la ilusión cada noviembre, el frío de entre los huesos del invierno, y el calor de un abrazo siempre que puedo. Soy una sonrisa, pero también lágrima fácil. Más alma que cuerpo y menos realidad que sueños. Contradictoria hasta los huesos. Las letras las llevo en la sangre y a los demás en el pecho izquierdo, que late más fuerte que nunca y desgarra como jamás un verano lo había hecho. Y es que soy un viaje en autobús un viernes por la tarde, a las seis y media donde siempre. Soy ese ‘Mamá todo irá bien’ que nunca dije, pero que se sobreentiende
. Soy todos esos te quiero que nunca pronuncié, por miedo a escuchar un yo también como respuesta. Sí, soy un desastre. Pero un desastre, con la mejor suerte del mundo.

Y por eso soy, aunque a veces no esté.

Y eso, eso os lo debo.

“Soy, aunque a veces no esté. (2 años después)”

Tras haber leído, subrayado y quemado cada una de las hojas me he dado cuenta de que yo nunca fui Don Quijote, porque nunca fui valiente, nunca me atreví a enfrentarme a mis gigantes.

 

He aprendido que el invierno no era la llegada del frío sino ver llorar a mi madre.He llegado a la conclusión de que nunca acabaré de memorizar cada una de mis cicatrices, porque las sigo confundiendo con heridas, cuando me empeño en abrirlas.He medido la distancia en abrazos que le debía a mi hermana. Me he dado cuenta de que el amor no tenía nada que ver con lo que me habían contado, sólo tenía que ver conmigo, y sólo lo he sabido cuando en mitad del huracán he necesitado crear mapas con la piel de mi espalda.Sigo leyendo a Benedetti cuando se me cansan las alas y sigo haciendo florecer a Neruda cada primavera.He aprendido que no es a la tercera cuando te das por vencido, porque nunca has de rendirte. Que voy a tropezar, a caer, y a hacerme tantísimas heridas que voy a querer tener un doctorado en huidas, pero acabaré tirando pa’lante.

Porque sin andar no hay camino, y sin camino no hay historia, ni victoria, sólo derrota. Además, andando hacia atrás, uno siempre tiene más probabilidades de tropezar con la misma piedra.
También he aprendido que la magia del naufragio no está en llegar a ser superviviente, sino en aprender a bailar con el vaivén del mar, en mitad de la tormenta, agarrar el timón, aguantar el tirón, enamorarte de la corriente, ser paciente que las nubes se irán.
Que ya lo decían los Beatles: “el sol en algún momento va a llegar” y mientras, mientras tendríamos que bailar, bailar escuchando a Extremoduro, otorgándole a la noche un derroche de gaste de caderas.
¿De veras creíais que iba a rendirme? Los que estuvisteis apuntándome con el dedo, deberíais saber que sigo siendo yo la que me pongo la pistola en la sien y la que decido si apretar o no el gatillo, que no hay más balas para mí que las que yo misma fabrico y no tengo más heridas que las que yo me hice por voluntad propia.
Lo bueno de tener el corazón hecho pedazos es eso, que las balas de los demás tal como entran, salen.
En fin, que no necesito la saliva de nadie para curarme, eso tuve que aprender a hacerlo yo solita; que por mi suerte o para vuestra desgracia, todavía no voy a ser el blanco fácil de nadie. 
No busco la aprobación de algún que otro imbécil que me dirá que esto no es poesía, porque es verdad, no lo es, esto es vida, la mía, así que ya decidiré yo como escribirla.
En fin, que sigo queriendo a morirme a todos los que me agarran cuando me fallan las fuerzas, que sigo teniendo en cuenta que aunque llegue el día que la sonrisa se me tuerza, van a estar ellos colocándome el mundo.

 

Y por eso, lo último pero más importante que he aprendido es que no soy aunque a veces no esté, sino que estoy aunque a veces no sea.

Querido-pasado-gracias-por-las-lecciones...

Si me escuchas…

”Alicia” se ha caído por la madriguera del conejo y ahora esta en el País De Las Pesadillas, está viviendo su propia lucha desde allí abajo, una lucha contra ella misma y sus ganas de vivir, ”Alicia” si me escuchas: ¡TÚ PUEDES! ¡ERES FUERTE! ¡SIGUE MI VOZ! ¡VUELVE! ¡TODOS TE QUEREMOS DE VUELTA ”ALICIA”!  YO TE DOY MIS FUERZAS Y MI ÁNIMO, ¡VAMOS! Sigue luchando, ¡no te rindas ahora! ¡VAMOS! ¡Despierta, pequeña! ¡Todos estamos contigo! Toma, aquí te dejo mis fuerzas y mi ánimo como hemos estado hablando, y un te quiero, y otro te quiero y te queremos de vuelta. ¡Vuelve ”Alicia” , todos te queremos de vuelta pequeña!

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Enfado. Reflexión, No sé, se me ha ido de las manos…

Hola!!! Buenas, que tal?

Hoy vengo hablaros de que es lo que necesito, en una de estas terapias pasadas hablando con mi terapeuta Mdm me preguntaba que era lo que necesitaba en estos momentos, pues he reflexionado y te diria que necesito:

100.000 Kg de paciencia conmigo misma y con el mundo, que me quites toda esta grasa que me sobra para ver si así me vería bien,que valgo algo y que me merezco cosas o por el contrario si siguiera viéndome igual te daría la razón, lo que yo veo no es verdad, que es solo distorsión y que todo está en mi cabeza, já en mi cabeza como si eso fuera poco, necesito también que le des la vuelta a mi vida que esta del revés, duermo de día y hago vida de noche, estoy perdiendo el norte no sé que me pasa, necesito que mi mundo, mi gente, mi familia, mis  amigas me entiendan y yo misma también necesito entenderme, que no me entiendo, que si que ya entiendo algunas cosas, pero recuerda que yo o lo entiendo todo o no entiendo nada, que funciono así y no puedo evitarlo, que necesito recuperar mi puta autoestima que no sé dónde cojones me la ha puesto Dios, espero que no muy lejos, que me muero buscándola, digo Dios por no culparme a mi que se supone que soy la culpable, la débil y la cobarde por permitirlo, necesito quitar el tapón de tristeza que tengo en la garganta, un grito ayudaría pero ya sabes mis gritos son sordos, los demás ya tienen bastante con lo suyo , yo es que cuando renací, cuando me revelé, cuando cambié, cuando toda mi puñetera vida empezó a desmoronarse , me volví muda y no puedo pedir ayuda sin sentir culpa por molestarles o hacerle la vida imposible todos los días. Cuando eres un estorbo, nadie te pregunta que haces ahí solo te apartan y listo, ahora la diferencia es que sigo siendo un estorbo pero un estorbo que saben lo que hago ahí y no necesitan preguntarlo, pero no me apartan, y digo yo apártame no te tropieces conmigo que la hostia es muy grande y el dolor ajeno es tan mio como el llorar delante de un espejo y creer que mi alma está atrapada al otro lado del espejo, que esta no soy yo y yo que se hoy me he vuelto a autolesionar y sigo pensando que no soy yo, que es el demonio que ha vuelto a suplantar mi vida y todo lo que haga lo sentiré yo y mi alma que estamos atrapadas al otro lado del espejo por eso mi grito es sordo y nadie me escucha, necesito, ayuda, pero no la quiero, necesito amor pero no lo quiero, necesito cariño, pero no lo quiero, necesito compañía, pero no la quiero, si cuando estoy así de enfadada me preguntaran lo que no quiero creo que darían con lo que necesito. Parece que Mía sólo quiere que no hable pero si sabeis leer entre líneas lo descubrís pero soy yo la que le tengo que quitar la mano de mi boca y su boca de oído y no puedo y bueno así pasan los días ella no se va. Toc, toc… Soy la que acaba con todo, la que vomita, la que no habla,la que se autolesiona,  la que no te deja vivir, la que no te deja disfrutar, la que no te deja salir, la que te hace verte desde fuera, la que te dice que mires a tu alrededor que tienes que controlarlo y si tengo ganas (y últimamente tengo muchas), te digo que estas gorda, que dejes de comer, que vas a explotar, que no te mereces ser feliz, que no sonrías, que no pienses otra cosa que en mi, sólo te pido que controles es fácil, deja de vivir tu vida y empieza a controlar la de los demás, demúestrame que eres capaz de controlar, soy la de EEEH ESCUCHAME, soy igual que tu, tengo tus ojos, tus labios, tu asqueroso cuerpo, tus asquerosas manos, tus asquerosas piernas, tus asquerosos pies, tus asquerosos brazos, tus asquerosas piernas, te voy a hacer creer que yo soy tu y no vas a saber diferenciar entre tu y yo porque te voy a insultar siendo tú, HOLA YA HE ENTRADO, estoy aquí y no puedes huír de mi. Supongo que mi yo verdadero debe estar cagado de miedo y bloqueado porque no hace movimiento y dice que no puede, flojito para que ese otro yo no se entere. Tengo muchos otros yo, pero ya veis este es el peor y contra este no hay fuerza en cuanto entra las fuerzas desaparecen, parece que viene más fuerte, me empuja más fuerte, me agarra entre sus manos más fuerte, es un mounstro más fuerte, que antes yo he crecido y parece que él tambien. Los otros yo no se donde se meten, supongo que están igual que yo con miedo, en tensión  por otra parte sabran que el monstruo ha crecido igual que yo. Miedo todos tenemos miedo. Y duerme Rocío, me dicen….Y yo pienso que alguna función tiene que tener el monstruo y que algún día un golpe de estos será de suerte….

 

 

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