¿Qué haces aquí?

Estoy aquí, estudiando a última hora, como siempre, haciendo un parón entre café y café para escribiros.

Mi ausencia se debe a que no paro quieta entre el trabajo y el último curso de la uni y, a parte, es que veo que no sé cómo seguir aportando y ayudando con mi blog. No es que sienta el transtorno alimentario como algo ajeno a mí, lo he vivido en primera persona, solo tenéis que leer el resumen de mi historia, pero cada vez se va haciendo más y más difuso, cosa que agradezco. Obviamente desde hace tiempo, mis ‘problemas’ son otros muy distintos a los de muchos de vosotros, que estaréis buscando ahora una respuesta y un apoyo.

Pero quería recordaros eso mismo, que yo también tuve problemas y que en ese momento los veía tan grandes como montañas, que llenaban mis 24h del día de pensamientos horribles, de valer menos que nadie, de tener la obligación de ser la más guapa, la más lista, la más todo y de frustrarme y de llorar, insultarme y empezar otra dieta y de dejar de comer y de fingir que yo estaba bien y de creerme esa mentira con tal de no pedir ayuda por el miedo a comenzar ese camino tan largo de reabrir heridas y conocerme de nuevo.

Seamos sinceros. No sé qué edad tenéis, pero si tenéis hijos, si habéis conseguido ya una estabilidad en vuestra vida y estáis sometidos a una enfermedad como esta, creo que debéis ser lo suficientemente maduros como para dar un paso adelante ahora mismo para proteger lo que realmente os importa, para priorizar y anteponer vuestra felicidad a la de vuestra barriga. No os juzgo, para nada, simplemente digo que con ciertas edades uno debe empezar a sentirse realizado, y la anorexia, la bulimia, el transtorno por atracón o cualquier otra enfermedad por adicción nos aleja cada vez más de ese equilibro que se necesita para sentirse en paz. Así que hay que actuar rápido.

Y si sois más jóvenes, si no podéis dar prioridad a nada porque creéis que nada puede ser más importante que que te vean como la más guapa, la más lista y la más todo, paraos a pensar un momento en vuestra familia, en vuestros amigos, en vuestros sueños, agarraos a algo para daros cuenta de que un transtorno alimentario os va a arruinar una vida maravillosa llena de cosas buenas y malas, pero al fin y al cabo una vida que no tendréis si seguís contando calorías en vez de vivir el presente y de perderos etapas que nunca -y que esto os quede muy claro-, nunca van a volver.

No es que quiera ser dura con vosotros, es que es una reverenda putada cuando estás ahí metido en esa burbuja, negando una y otra vez que lo que haces sea ‘tan’ malo. Pensando: “joder, si en realidad todavía me sobran unos kilos, yo controlo”, como el fumador que piensa que podrá parar cuando le apetezca. La nicotina, o en este caso, el control de nuestro cuerpo (o el descontrol, mejor dicho) es algo que nos nubla la mente y nos hace ver que tampoco es ‘tan’ malo, que ‘solo’ son pequeñas cositas que nos hacen felices en este mundo de mierda (“¡qué bien, he adelgazado 100 gramos!” o “¡qué guay, he conseguido bajar 5 kilos en una semana!”). ¿Lo veis frívolo? Pues lo es.

Y os digo una cosa, ojalá esa nube de control que no os deja pedir ayuda se disipe ahora cuando os diga que si de verdad fuerais felices no estaríais leyendo esto, que si de verdad no pudierais salir de esta enfermedad no hubierais llegado hasta aquí, porque eso demuestra que estáis empezando a plantarle cara, a verlo como un problema, a buscar soluciones, a estar dispuestos a escuchar.

Y para todos los que estáis dispuestos a escuchar os digo una cosa: ole vuestros huevos, plantadle cara YA, que no se diga que esta montaña puede con vosotros. Aquí tenéis una admiradora que os aplaude vuestro primer paso.

rutina-rutina-rutina

Bueno, ahora que ha comenzado la rutina y la ‘vida real’ después de casi año y medio de viajes, locuras, gente nueva, etc, etc, etc, etc., puedo decir que… estoy agobiada. Esta pasada semana he empezado a trabajar después de varios años y, a parte, tengo que estudiar para mi último año en la universidad. Siento que los días pasan sin más y echo de menos que cada día sea diferente como cuando estaba en Polonia, pero supongo que aceptar que la rutina es rutina es aceptar que llevo una vida más adulta y que no tiene nada de malo.

Aún así, me da un poco de miedo esta sensación de estabilidad tan real y tan madura que parece no dejarme espacio para nada más. Sé que es solo la sensación del principio, pero es como me siento ahora. Aún así, para no dejar que la monotonía me atrape, cada semana alojamos a gente extranjera durante unos días en casa porque nos encanta hacer couchsurfing y eso me hace sentir que no todo tiene que ser blanco o negro.

En fin, este mes tendré mi última visita en el centro ABB, la última después de año y medio de alta. Y con ella quizá se cierre también la etapa del blog. De momento quería haceros llegar que aunque esté agobiada esta es la vida que siempre quise tener, una vida real, agobiarme como todos los demás por problemas que están a la orden del día y no por problemas que yo me creaba a mí misma mirándome al espejo.

Os mando un abrazo enorme a todos, ¡mucho ánimo!

Sonriendo

¡Quería daros las gracias a todos por vuestros ánimos! Me siento muchísimo mejor ya y con muchas ganas de continuar con mis aventuras. Acabo de volver de Polonia pero me marcho mañana a Canadá y USA, vuelvo a mediados de agosto y luego me voy a Portugal y Barcelona, así que estaré perdida en medio de mis viajes hasta septiembre.

Me encanta viajar, lo adoro, y me encanta hacer couchsurfing y conocer gente nueva allá donde voy. Siempre me ha gustado pero antes no lo hacía por vergüenza, pensando si estaría a la altura de las personas que fuera a conocer y que me alojaran. Ahora ya no es así. Nadie es mejor y peor… hay una frase muy típica: “Cada individuo envuelve el Universo”. Y es bien cierta. Cada uno de nosotros tenemos algo que nos diferencia de los demás, cosas positivas y negativas. Hay que saber vivir con ambas, ¿no creéis? Yo tengo defectos como cualquiera y me sacan de quicio muchas veces, como por ejemplo que soy MUY desordenada o que a veces hablo demasiado, ¡me encanta hablar! ¡Pero también soy puntual y creativa!

Aunque me muero por vivir estas nuevas aventuras veraniegas estoy deseando también tener una rutina, ya casi ni me acuerdo de qué es eso… Tener un horario, obligaciones, etc, etc. Con la rutina valoras mucho más los momentos de placer que vienen tras las responsabilidades, así que ahora que sé que en septiembre seguramente trabajaré y terminaré la carrera no puedo menos que sonreír. Antes me hubiera invadido el pánico, ahora sé que puedo.

En fin, no sé si os habrá ayudado esta pequeña divagación. Así es como estoy ahora mismo y quería compartirlo con vosotros.

Os mando un abrazo enorme allá donde estéis y sobre todo os animo a que pidáis ayuda si la necesitás y a que sigáis luchando si ya estáis encaminados a curaros.

Rosa.

 

Past is a good place to visit,

but certainly not a good place to

LIVE

Os lo dedico a todos: carpe diem.

Full of colours

Quería compartir con vosotros algunas fotos bonitas que me hacen sonreír. Y es que la vida está llena de colores para andar viéndola en blanco y negro, ¿no creéis?

https://lh6.googleusercontent.com/-3C8PombeSRE/TYVA4d2br6I/AAAAAAAAAwA/e-8iEviT9MA/holi10.jpg

http://2.bp.blogspot.com/-8lPeQyL3KB4/TeOg1PkmQlI/AAAAAAAAADk/UPbB1s96M1s/s1600/inspiration.jpg

http://grupos.emagister.com/imagen/campo_plantado_de_tulipanes/t129467-0.jpg

http://3.bp.blogspot.com/_wCtSLsCllb0/S7kDISvmv-I/AAAAAAAAAic/Bw4Gw5Zxsg0/s400/bubbles,bubble,heart,bokeh,fly,hearts-e7049fa111387d91aa86d9da3ee459fd_h.jpg

Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir.

(Gregorio Marañón)

not anymore!

 

Quería hablaros un poquito de cómo estoy yo.

No estoy pasando por mi mejor momento ahora mismo, por varias cosas que han hecho que me desborde estoy un poquito baja de ánimos. En el centro siempre nos dijeron que cuando termináramos el tratamiento teníamos que cuidarnos. La verdad es que siempre he sido un poco escéptica en cuanto a eso ya que con lo mal que lo he pasado estando enferma no podía imaginarme que mi mente quisiera de nuevo dejarse llevar por algo así.

Ahora lo entiendo. He pasado casi toda mi vida funcionando a base de síntomas y aunque esté curada, estos últimos dos meses he vuelto a verle las orejas al lobo. Y os lo juro que no me lo esperaba. Me he encontrado a mí misma pensando que alguien estaba mirándome mal por la calle por llevar unos shorts o pensando que sería mejor no cenar por haber merendado. Sí, eso es así.

¿Pero sabéis por qué sé que estoy curada?

Porque he aprendido tanto, tantos mecanismos, tantas herramientas, que he reaccionado rápido. Creo que el hecho de haberme sentido tan desbordada por todo lo que me ha pasado ahora en mi vida personal ha hecho que mi mente quisiera irse a su burbuja de preocupaciones falsas (calorías, cuerpo…). Mejor sentirse preocupada por  tonterías que por la realidad que tanto me está afectando.

¿Pero sabéis qué? Que desgraciadamente sé a dónde lleva todo eso. A un pozo del que es muy difícil salir. Y también desgraciadamente sé que tengo facilidad por caer a esos pozos, que me adapto divinamente a ellos. Así que de ninguna manera, bastante me costó para volver a verme allí abajo, trabajé como una jabata para estar bien.

Con todo esto os quiero decir que no solo es posible curarse sino que lo mejor es que aprendes a luchar y vencer algo así si quiere volver de nuevo.

Si estoy triste o pasando por un mal momento, ya pasará, pero desde luego no pienso esconderme detrás de un plato de comida para superar nada, nunca más.

Os dejo esta canción de El Canto del Loco, que siempre me recuerda a la enfermedad… porque “pasó un buen día junto a mí y parecía que quería quedarse aquí”, pero conmigo ya no tiene nada que hacer.

Que se quede tranquilitA donde está…

…ya tuvo bastante…

¡A sonreír! Os dejo una foto de una obra de teatro en la que he actuado en Polonia, ha sido en inglés antiguo pero nos lo hemos pasado genial. Soy la segunda por la izquierda :)

http://oi54.tinypic.com/kdmyrs.jpg

 

Queridas Ana y Mia II

 

Quiero seguir haciéndoos ver el poco sentido que tiene seguir a “Ana” y “Mia”, el decir que es vuestro estilo de vida. Hoy he encontrado una de las cartas a esas princesas enfermas y no me entra en la cabeza que alguna vez estuviera de acuerdo con algo así aunque de cara a los demás siempre dijera: ‘pobres niñas, están trastornadas’, dentro de mí creía en cada línea.

Leed esta triste carta.

Ana Y Mia:

“Sé que soy una gorda asquerosa y que nunca voy a ser perfecta como tú. Yo nada mas quiero ser tu amiga, porque tu amistad me da esperanza. Eres la única que parece entenderme y decirme la verdad.

Eres mi mejor amiga, siempre estás conmigo guiando mi vida. Aunque a veces parezcas exigente y no me trates muy bien, se que lo haces porque es lo mejor para mí. Gracias por entenderme y ayudarme a no sentirme tan sola, por animarme para no rendirme y darme fuerzas para luchar contra el espejo.

Ahora eres parte de mí y estás en mi corazón, en mi mente y en mi alma. Puedo comprender que mi vida no tendría sentido si te vas. Yo sin ti no soy nadie. Sé que mis padres están desilusionados, pero no voy a permitirme fallarte e ti también.

Cada vez que caigo te escucho gritarme que me levante y tu voz basta para juntar fuerzas. Aunque muchos quieran ponerme en tu contra, no van a conseguirlo, porque yo te creo y te necesito.

Las dos sabemos que la gente miente, ellos no entienden nada. Tienes razón cuando me dices que no sirvo para nada, que soy una inútil, que no tengo auto control, no tengo agallas para conseguir mis metas y vivo defraudando a los que quiero… quiero confiar en ti y que me ayudes a cambiar todo esto.

Prometo estar junto a ti toda la vida y nada va a ser mucho dolor, sufrimiento o tristeza cuando tú así lo decidas… voy a respetar todas tus decisiones y dejar en tus manos mi vida porque yo misma no puedo controlarla………

Hasta siempre amiga.

__

Pues bien, hay muchas cartas de este tipo en Internet, esta es una de las más profundas, no habla del síntoma en sí, no habla de dejar de comer, habla del miedo que se tiene, del pánico a ser un fraude y de agarrarse a esa enfermedad por pensar que es el único método para salir de esa sensación de malestar.

Pero yo os digo que no es así. Que la bulimia y la anorexia lo que hacen es sumar dolor a ese malestar, quizá no hoy o mañana, pero el otro empezaréis a sentir más y más culpabilidad y luego parecerá una locura poder dejar de funcionar sin la ayuda de todos esos síntomas, porque os pensáis que no es que la anorexia no funcione sino que sois vosotras que no sois capaces de ser perfectas.

Sacad un poquito de cordura, y si de verdad lo que buscáis es sentiros BIEN algún día, daos cuenta que ese no es el camino, el camino está en pedir ayuda. Y cuanto antes mejor.

Queridas Ana y Mía I

Estaba pensando en cómo podría ayudaros, haceros ver cuál es el camino correcto ante esta enfermedad… y he recordado a las que eran mis mejores amigas: Ana y Mía.

La verdad es que me cuesta ponerme en la piel de la Rosa enferma, en mi propia piel hace unos años y no podéis ni imaginaros cómo se me ponen los pelos de punta solo de pensar en las palabras o expresiones thinspiration, mia, self-injury, carreras de kilos, wannabe, etc… que muchos de vosotros conoceréis. Perdía las horas de mi vida recortando modelos de las revistas, viendo vídeos y fotos de chicas con cuerpos muy delgados, deseando algún día sentirme tan feliz como creía que ellas eran. De verdad, ese era mi mundo y durante algunos segundos yo era feliz en él, dedicando mi vida entera a mirar esos cuerpos, a apuntar mis ideas y normas en mis libretas.

Haciendo un esfuerzo os he buscado algunas cosas para que las comentemos juntos. Hay muchas personas que cuelgan normas de comportamiento en sus blogs pro-anorexia y pro-bulimia, personas enfermas que creen que si siguen dichas normas podrán conseguir su meta y sentirse bien consigo mismo.

Por ejemplo:

1.- Si tienes hambre cuenta hasta 1000 antes de terminar te darás cuenta que no vale la pena seguir metiendo grasa en el cuerpo.

2.- Toma un sorbo de agua por cada mordisco de comida así te llenarás antes.

3.- Prueba la comida y escúpela. Repítelo cuantas veces necesites para calmar la ansiedad.

4.- Cuando quieras comer algo, lávate los dientes o báñate, después no querrás ensuciarte los dientes con comida.

5.- Si hay comida familiar, no comas el día anterior.

6.- Pica la comida en trozos pequeños y tarda más 20 minutos en comer, pasado el tiempo ya estarás aburrida y no querrás comer.

7.- No salgas a la calle con dinero, es una tentación para comprar comida.

8.- Mantente ocupada, busca un pasatiempo y mastica chicles sin azúcar.

9.- Toma agua fría, mucha agua, hasta que sientas que no te cabe nada de comida en el estómago.

10.- Toma cosas calientes, tienen pocas calorías y te hacen sentir llena.

11.- Cuando comas, come lento, tendrás mejor digestión.

12.-Si quieres comer, coge fotos de gente que admiras por estar delgada y mírate en el espejo, compárate, busca siete errores en tu cuerpo.

13.- Ponte un tope de calorías por día.

14.- Habla con Anas, metete en foros.

15.- Duerme al menos 6 horas, dormir menos incrementa el hambre un 15 %

Bien, yo he seguido todas esas normas y muchas más, muchísimas. Y ni Ana ni Mía ni el vecino del 5º me hizo sentirme mejor, ni siquiera adelgazar más de 30 kilos, ni siquiera los piropos de los tíos, ni bajar 5 tallas, ni pasarme una semana de ayuno.

Al contrario, me sentía peor al minuto de escupir la comida después de masticarla y al beber agua compulsivamente y al rechazar salir con mis amigos y al mirarme e insultarme ante el espejo, peor cuando mi estómago gritaba, cuando perdía los nervios, cuando los atracones, cuando las lágrimas…

¿No os dais cuenta? Un segundo de felicidad y luego toda una vida de odio hacia uno mismo y de insatisfacción… ¿No será que la solución no es seguir esas malditas normas? ¿No será que es mejor comer equilibradamente para darle de lado a la ansiedad? ¿Salir y ser feliz con tu familia y amigos? ¿Aceptarte tal y como eres?

Yo creo que es obvio… Claro que es difícil hacerlo bien, pero por eso podemos pedir ayuda, por eso espero que abráis los ojos un poquito y sepáis que podéis dejar de sentiros como una mierda para empezar a quereros como os merecéis.

Contínuo aprendizaje

Hace un año, cuando me dieron el alta, pensé que me conocía perfectamente. Después de tantas terapias, de tantos consejos, de tantos cambios, pensé que quizá poco habría por descubrirme a mí misma sobre mi modo de actuar o de hacer las cosas.

Por descontado estaba equivocada, porque cada etapa de nuestra vida nos da lecciones nuevas y nos ofrece la posibilidad de seguir ahondando y de seguir conociendo más y más sobre nosotros.

Esto es lo que me está pasando ahora. Reacciones que no esperaba tener, decisiones complicadas, no tener claro lo que quiero en la vida (¿acaso tengo que tener claros mis planes de futuro a los 24?), lo que realmente busco… muchas cosas que me están haciendo madurar y sobre todo darme cuenta de que ese proceso nunca termina, nunca se madura del todo. Es precioso porque a veces pienso… ¿por qué ahora? ¿Porque me doy cuenta de tantas cosas justo ahora?

Creo que la respuesta es sencilla. Cuando estaba enferma prefería preguntarme a mí misma si la que caminaba delante de mí tenía el culo más o menos gordo que el mío. Eso terminó, claro. La verdad es que me importa bien poco el culo de la que camine delante o detrás de mí. No sé si me explico… Mi vida estaba tan centrada en esos “grandes” problemones (¿cómo consigo comer 500 calorías? ¿Hago la dieta de los puntos o de la cebolla? ¿Por qué la gente me mira raro por la calle?) y en hacer de mí misma una víctima… que tenía poco tiempo para conocer, aceptar y cambiar lo que realmente soy.

Os pongo un ejemplo. Una de las cosas que creo que estoy empezando a cambiar es el hecho de juzgar tanto a la gente y el etiquetarla. El entender que cada ser humano toma las decisiones y actúa según su propio criterio. Yo he sido siempre muy cabezota, muy de sentar cátedra, de pensar en blanco o en negro… y me alegro de estar rompiendo con eso, poco a poco, gracias a los golpes y situaciones que me ofrece la vida.

Pero claro, esas situaciones son posibles ahora porque soy una persona sana que se enfrenta a una vida normal. Si seguís en vuestro mundo irreal, porque lo es, de comida, de cuerpos perfectos o imperfectos, pero de cuerpos al fin y al cabo, de si aquél o el de más allá estará pensando según qué cosas sobre vosotros… no sé, en definitiva, si seguís dentro de una burbuja como es el trastorno alimentario… nunca podréis llegar a conoceros.

¿No os da pena? Conocerse poco a poco a uno mismo es precioso, en serio, y es mucho más que unas cuantas terapias (que no son más que un preludio), es la vida.

Y os la estáis perdiendo.

Rosa

(A propósito de la vida, sigo viajando y conociendo mundo… el último mes Estambul, París, el mar Báltico… Pero solo se puede disfrutar de algo así estando bien, de eso no tengo ninguna duda.)

Carpe Diem

Hace poco más un mes que llegué a Polonia de Erasmus y he de decir que se está convirtiendo en una de las mejores experiencias de mi vida.

No es que quiera poneros los dientes largos pero… no hubiera disfrutado ni la mitad de la mitad de la mitad estando enferma, os lo aseguro. De hecho, aquí, viviendo en una residencia con más de 300 erasmus, no es muy complicado encontrar gente que no se lo está pasando bien por tener problemas de autoestima, por querer ser el centro de atención, por querer ser alguien que no son. Y sé que si hubiera venido estando enferma yo sería una de esas personas.

Ahora comparto módulo con una ucraniana muy simpática pero al principio vivía con una chica italiana que se pasaba el día mirándose al espejo, insultándose, diciéndome que no iba a contarle a nadie que tenía novio porque sino los chicos no le hablarían, diciéndome que no le importaba dejar de ser quién era en realidad con tal de encajar, porque le daba miedo quedarse sola… Y lo decía con tal seguridad, sentando cátedra… Podéis imaginaros la sensación de impotencia, el verme reflejada en esa chica, escuchándola decir esa sarta de gilipolleces acompañadas de: “Porque yo soy muy madura, ¿sabes?” Igualita a mí antes… Competitiva, siempre perfecta en todo, siempre frustrada por todo, nerviosa y con mucha ansiedad. No la veo mucho ahora, pero es el puro ejemplo de lo jodido que es vivir odiando lo que realmente eres, porque ni tan solo una experiencia como la beca Erasmus es algo positivo para ti, vives cegado mirándote el ombligo.

Y como os digo, dientes largos que os voy a poner… He estado en Varsovia, en Poznan; me voy en una semana a Cracovia, en un mes a Oslo y a ver los fiordos noruegos, en dos meses a Berlín y a Amsterdam y en tres a Praga, Viena, Budapest y París… He conocido a gente fantástica de todas partes del mundo que me están enseñando lecciones de humildad y me están haciendo crecer como persona. Hablo inglés e italiano como nunca lo habría pensado y disfruto de las fiestas sin complejos, yéndome a la hora que me apetece, bebiendo cuando quiero, hablando con quien quiero, siendo yo.

Es gracioso pensar que hace un año o así, cuando me planteé irme de Erasmus se me vinieran miedos con la comida… Era lógico, claro, todavía estaba en la clínica y no confiaba del todo en mí, pensaba: “Y si no soy capaz, y si me viene ansiedad, y si tengo una recaída… y si, y si, y si…” Y si nada. Cuando vives la vida como realmente es, la comida es un pasatiempo más del que disfrutar o quizá una obligación a veces porque sabes que sin gasolina la máquina no funciona. Un cuidado como otro, como ducharse, vestirse o lavarse los dientes.

También tenía miedo con el tema de los chicos y del cuerpo. Pensaba: “Y si me da por buscar reafirmación en todos los hombres, y si me comparo con todas las mujeres…” Pero no, cuando te valoras lo suficiente está claro que puedes mirar a un pivón de tía y pensar: “Joder, vaya piernas, ¡ya me gustaría a mí!”, pero no es lo mismo, ya sabéis que no. No es lo mismo que machacarse una y otra vez por no tener esas piernas y pensar en eso mientras los demás se ríen y se lo pasan de puta madre sin comerse la cabeza, simplemente viviendo el momento.

Pues eso, que esto es genial, aunque que echo de menos a mi gente, a mi niño, no me arrepiento de haber venido, estoy aprendiendo mucho sobre mí misma. Cuando me paro a pensar en ello, como hoy, ahora que os escribo, me siento orgullosa y me alegro de haber tomado la decisión hace dos años de poner fin a mi enfermedad, de decidir curarme y mirar la vida con otros ojos.

Así es la vida

 

Hay un momento durante el tratamiento en el que realmente crees que cuando salgas de la clínica serás una especie de super-mujer sin errores, sin problemas, sin miedos y con unas habilidades especiales que te harán salir airosa de cualquier situación. Obviamente eso no es así. Os lo digo porque no quiero que al leer mi blog os llevéis una idea equivocada. Me curé de un trastorno alimentario. Es decir, no tengo bulimia y he aprendido a quererme y a afrontar la vida desde un punto de vista sano, tanto en la comida como en las relaciones personales. Pero sigo teniendo problemas, algunos más graves que otros, algunos tonterías que le afectan a uno más si tiene un día sensiblón…

Todo esto viene a que el irme de Erasmus, aunque os dijera que mi nerviosismo es como es de cualquiera, no quita también que me entren miedos, que me pregunte a mí misma si encajaré, si haré amigos, si todo va a ir bien… Hablando mal, estoy cagada, pero sé que pasará en cuanto esté allí.

Por otra parte, ha pasado algo que ha hecho que una amistad muy cercana a mí se rompa y lo estoy pasando mal. En estos casos veo cómo he cambiado. He llorado mucho y he estado un par de días fastidiada sin ganas de hacer nada, con una tristeza horrible. Pero sé que si estuviera todavía enferma me hubiera dejado llevar por la pena, por comer demasiado o dejar de comer, por no salir a la calle… Y ahora ya no soy así. Vale, he llorado y estoy mal, porque soy un ser humano con sentimientos, pero ya no me culpabilizo por todo. Sé que si siguiera enferma seguramente me hubiese machacado y hecho daño, tanto física como psicológicamente, haciéndome pagar el haber perdido a una amiga o cualquier otro problema. Pero ya no. Por eso os animo, como siempre, a que si leéis esto y queréis  afrontar vuestra vida (por muy llena de problemas que esté, como la de cualquiera)  de una manera más sana, pidáis ayuda a vuestra familia, amigos o a vuestros médicos.

 Porque de nada vale quedarse atascados en ese pozo negro sabiendo que no vivimos más de 100 años, la verdad.    

Older Posts »