Archivo mensual: abril 2010

Celebraciones…

Este sábado tengo una boda, es una de esas bodas importantes de personas maravillosas; no he podido evitar recordar otra de esas bodas. Fue hace dos años, antes de entrar en ABB. Recuerdo el miedo que me daban las bodas (o cualquier otra reunión en la que la gente tiende a lucir vestido y sonrisa nuevos), en esa boda lo pasé fatal. Pero fatal de verdad, como en todas las anteriores.

Recuerdo que hacía mucho calor y yo no pude quitarme el abrigo, no pude ni desabrocharlo. Comí pendiente de los demás, creyendo que todos estaban mirándome, pendientes de cómo estaba engordando por segundos. Una total pesadilla, como siempre. Llegó la hora del baile y yo me quedé sentada, sin poder moverme, todavía con mi abrigo puesto, ardiendo de calor y de vergüenza. Mi novio consiguió que me lo quitara y yo le pedí que nos quedáramos un rato sentados, para que yo me fuera acostumbrando a tener los brazos desnudos, pensaba que si salía a bailar todo el mundo los vería, brazos enormes, horribles y asquerosos. Porque claro, mis brazos eran más interesantes que el baile de apertura de los novios que yo me perdí y que la maravillosa fondue de chocolate a la que me avergonzaba acercarme por si me señalaban con el dedo. Bailé poco y triste, con las lágrimas en los ojos y en una esquina.

Por suerte, todo aquello acabó. Ahora me cuesta entender cómo era incapaz de quitarme un abrigo si tenía calor, me cuesta entender cómo podía pasarme las horas imaginando qué pensarían los demás de mis brazos, de mi vestido o de mi cara. Si en algún momento alguien piensa algo… ¡que lo piense! ¿Acaso no pensamos todos, no tenemos una opinión? Si yo pienso que a esa chica la queda fatal el vestido que lleva es un pensamiento que se me va de la cabeza a los dos segundos, no me importa en absoluto, así que al resto de seres humanos les ocurre lo mismo, ¿os dais cuenta?.

Estos últimos dos meses estoy cambiando, mentalmente (¡sí, más!), ahora que estoy curada hay cuestiones de mi vida que jamás me había planteado, entre ellas la muerte o la fragilidad del ser humano. No es algo de lo que os vaya a hablar -no quiero aburriros y tampoco es el tema de este blog- pero me está ayudando mucho a madurar, a darme cuenta de que lo importante en la vida no lo descubres pensando en si estás gorda o en si te vas a morir mañana, porque ambas cosas no forman parte de la VIDA REAL. Lo importante se descubre VIVIENDO, y para eso lo primero que hay que hacer es… CURARSE, así que ya sabéis, a pedir ayuda cuanto antes.

 

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