Archivo mensual: agosto 2010

Así es la vida

 

Hay un momento durante el tratamiento en el que realmente crees que cuando salgas de la clínica serás una especie de super-mujer sin errores, sin problemas, sin miedos y con unas habilidades especiales que te harán salir airosa de cualquier situación. Obviamente eso no es así. Os lo digo porque no quiero que al leer mi blog os llevéis una idea equivocada. Me curé de un trastorno alimentario. Es decir, no tengo bulimia y he aprendido a quererme y a afrontar la vida desde un punto de vista sano, tanto en la comida como en las relaciones personales. Pero sigo teniendo problemas, algunos más graves que otros, algunos tonterías que le afectan a uno más si tiene un día sensiblón…

Todo esto viene a que el irme de Erasmus, aunque os dijera que mi nerviosismo es como es de cualquiera, no quita también que me entren miedos, que me pregunte a mí misma si encajaré, si haré amigos, si todo va a ir bien… Hablando mal, estoy cagada, pero sé que pasará en cuanto esté allí.

Por otra parte, ha pasado algo que ha hecho que una amistad muy cercana a mí se rompa y lo estoy pasando mal. En estos casos veo cómo he cambiado. He llorado mucho y he estado un par de días fastidiada sin ganas de hacer nada, con una tristeza horrible. Pero sé que si estuviera todavía enferma me hubiera dejado llevar por la pena, por comer demasiado o dejar de comer, por no salir a la calle… Y ahora ya no soy así. Vale, he llorado y estoy mal, porque soy un ser humano con sentimientos, pero ya no me culpabilizo por todo. Sé que si siguiera enferma seguramente me hubiese machacado y hecho daño, tanto física como psicológicamente, haciéndome pagar el haber perdido a una amiga o cualquier otro problema. Pero ya no. Por eso os animo, como siempre, a que si leéis esto y queréis  afrontar vuestra vida (por muy llena de problemas que esté, como la de cualquiera)  de una manera más sana, pidáis ayuda a vuestra familia, amigos o a vuestros médicos.

 Porque de nada vale quedarse atascados en ese pozo negro sabiendo que no vivimos más de 100 años, la verdad.    

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