Archivo mensual: marzo 2011

Contínuo aprendizaje

Hace un año, cuando me dieron el alta, pensé que me conocía perfectamente. Después de tantas terapias, de tantos consejos, de tantos cambios, pensé que quizá poco habría por descubrirme a mí misma sobre mi modo de actuar o de hacer las cosas.

Por descontado estaba equivocada, porque cada etapa de nuestra vida nos da lecciones nuevas y nos ofrece la posibilidad de seguir ahondando y de seguir conociendo más y más sobre nosotros.

Esto es lo que me está pasando ahora. Reacciones que no esperaba tener, decisiones complicadas, no tener claro lo que quiero en la vida (¿acaso tengo que tener claros mis planes de futuro a los 24?), lo que realmente busco… muchas cosas que me están haciendo madurar y sobre todo darme cuenta de que ese proceso nunca termina, nunca se madura del todo. Es precioso porque a veces pienso… ¿por qué ahora? ¿Porque me doy cuenta de tantas cosas justo ahora?

Creo que la respuesta es sencilla. Cuando estaba enferma prefería preguntarme a mí misma si la que caminaba delante de mí tenía el culo más o menos gordo que el mío. Eso terminó, claro. La verdad es que me importa bien poco el culo de la que camine delante o detrás de mí. No sé si me explico… Mi vida estaba tan centrada en esos “grandes” problemones (¿cómo consigo comer 500 calorías? ¿Hago la dieta de los puntos o de la cebolla? ¿Por qué la gente me mira raro por la calle?) y en hacer de mí misma una víctima… que tenía poco tiempo para conocer, aceptar y cambiar lo que realmente soy.

Os pongo un ejemplo. Una de las cosas que creo que estoy empezando a cambiar es el hecho de juzgar tanto a la gente y el etiquetarla. El entender que cada ser humano toma las decisiones y actúa según su propio criterio. Yo he sido siempre muy cabezota, muy de sentar cátedra, de pensar en blanco o en negro… y me alegro de estar rompiendo con eso, poco a poco, gracias a los golpes y situaciones que me ofrece la vida.

Pero claro, esas situaciones son posibles ahora porque soy una persona sana que se enfrenta a una vida normal. Si seguís en vuestro mundo irreal, porque lo es, de comida, de cuerpos perfectos o imperfectos, pero de cuerpos al fin y al cabo, de si aquél o el de más allá estará pensando según qué cosas sobre vosotros… no sé, en definitiva, si seguís dentro de una burbuja como es el trastorno alimentario… nunca podréis llegar a conoceros.

¿No os da pena? Conocerse poco a poco a uno mismo es precioso, en serio, y es mucho más que unas cuantas terapias (que no son más que un preludio), es la vida.

Y os la estáis perdiendo.

Rosa

(A propósito de la vida, sigo viajando y conociendo mundo… el último mes Estambul, París, el mar Báltico… Pero solo se puede disfrutar de algo así estando bien, de eso no tengo ninguna duda.)

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