Archivo mensual: abril 2012

Mens sana in corpore sano

He vuelto hace poco de un curso de meditación. 10 días en silencio. Sí, sí, ¡yo en silencio! La verdad es que ha sido duro, pero es un curso en el que te ayudan a aprender a respirar y también a controlar la mente en vez de que la mente te controle a ti. Dos cosas que siempre me han interesado, ¿pero cómo iba a aprender a respirar cuando estaba enferma si la ansiedad me comía viva? Recuerdo un día en una terapia grupal, que Sara (una de nuestras terapeutas) hablaba de lo importante que es saber respirar bien. Yo desde pequeña recibía reprimendas en el hospital porque decían que respiraba siempre por la boca, como en medio de un ataque de nervios. Me dijeron que hiciera yoga (no, no lo hice), me dieron ejercicios (no, tampoco los hice) y yo preferí seguir a lo mío. Tendría 15 años y prefería saber cuántas calorías tenía esa barrita de chocolate o a comerme veinte barritas de golpe, qué sé yo. La cuestión era encerrarme en ese mundo. Pero de respirar bien nada de nada. Volviendo al día de la terapia grupal, nos dimos cuenta de que no sabía respirar con el diafragma, lo hacía solo con el pecho. Pero tampoco hice nada al respecto. Ahora y gracias a este curso de meditación, respiro siempre por la nariz, usando el diafragma de manera natural, de hecho ni me doy cuenta.

En este curso, además, te enseñan el valor de vivir bien, aceptando tanto sensaciones negativas como positivas, viviendo el presente, no anticipando. Lo encontré de casualidad y me pareció genial puesto que ya durante mi estancia en la clínica aspiraba a algo así. A vivir el día de HOY, a dejar de lado mi pasado y no pasarme horas y horas planeando mi futuro. Obviamente en 10 días no es que haya conseguido la panacea, pero tengo una herramienta más para vivir una vida sana.

Hace poco os escribí que estaba haciendo deporte, que me mantiene muy activa y llena de energía. Pues ahora también siento que mi mente está activa gracias a la meditación. ¡Quién me lo hubiera dicho a mí hace unos años! Y todo gracias a pasar por ABB y curarme. Hablaba el otro día de las etiquetas… Estas también me las puse yo: Rosa no se calla, se traba al hablar tan rápido, está siempre nerviosa, se emociona por todo, cuidado que Rosa es hipersensible… Tengo 25 años, no puedo dejar de emocionarme por lo que vivo, pero sí sé que puedo mejorarme a mí misma de manera más sana que dejando de comer o dándome atracones. Ahora Rosa se calla cuando le da la gana y habla cuando le da también la gana 😉

De hecho, os voy a intentar dar otro poquito de envidia. A parte de irme a Tailandia, Camboya y Vietnam en verano (sí, sí, la etiqueta de Rosa viajera si eso me la quedo, ¿vale?), he conseguido trabajo en una editorial como correctora y poniendo voz a audiolibros. Y, con mi actitud positiva, he conseguido contactos en un estudio de grabación donde colaboro con cuñas de radio. Y todo esto por perder el miedo a actuar, por ser yo misma. Por no importarme el qué dirán, ni importarme el fracaso y de nuevo el qué dirán debido al fracaso. Repito: LA VIDA ES TAN CORTA.

Os dejo una imagen con un escrito, está en inglés, pero no es difícil de entender. Y muy a malas, usad un traductor. Me acordé tanto de este blog cuando lo leí. La vida es tan corta, en serio, como para no cultivar nuestra mente y nuestro cuerpo de manera bonita, queriéndonos… ¿por qué destruirnos poco a poco con uno de estos trastornos alimentarios? Hay una frase que se me quedó durante el curso de meditación y también quiero compartir: “Sí, estamos muriendo cada día, cada segundo es un paso más hacia la muerte. ¿Y qué? Cada día tenemos menos tiempo ¿Sabéis qué es lo importante? Lo que decidáis hacer con ESE tiempo que os queda“.

Así que para empezar, coged un pedacito de ese tiempo e invertidlo en curaros, porque sino, esta vida no habrá servido de nada.

ÁNIMO Y FUERZA.

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