Archivo mensual: enero 2013

Positividad – Valor – Fuerza

Siento haber estado más apartada del blog este mes. Estoy en plena fase de cambios (¿cuándo no?) y en 3 semanas me mudo a la jungla madrileña para hacer un curso de especialización en algo que me apasiona. Cambios de nuevo, algo de respeto y miedo, pero unas ganas tremendas de comerme el mundo, de fallar, de aprender, de formarme y de demostrar que estos dos últimos años trabajando duro por poco y en época de crisis han servido para algo.

La mayoría de la gente que conoce mis planes me felicita y me dice: “Qué valor tienes, madre mía, no cualquiera hace lo que tú”. Llevo escuchando ese tipo de frases mucho tiempo, y al final te das cuenta, sobre todo al hablar con amigos que lo están pasando mal, que la gran lacra de esta sociedad es el miedo al cambio, del que ya he hablado en otra ocasión. La gente tiene sueños, pero siempre se pone excusas que les frenan. Dinero, pareja, trabajo estable, el-qué-dirán. Algunos me dicen que tienen tal o cual proyecto, pero así siguen año tras año. Yo todo eso, después de lo que he pasado (y no, no intento ir de víctima) me lo sacudo en un momento, porque si realmente tienes un sueño y quieres perseguirlo, solo tienes que tomar las riendas de la situación y sacarlo todo adelante. Se puede.

Esto me recuerda a cierta personita (M., que puede que me esté leyendo), que me contactó de manera privada para informarse de cómo me fue el tratamiento. Tenía mucho miedo pero unas ganas terribles de curarse, de salir de la espiral de no estar cómoda con su cuerpo ni con su vida. Pudo poner mil excusas, pudo quedarse escondida bajo las cómodas sábanas de su cama, pero ahora está en tratamiento, tomó las riendas. Le costó, tuvo miedo, pero las tomó. Es una campeona.

Los demás pueden decir misa, ella TOMÓ LAS RIENDAS DE SU VIDA. Sin excusas, o con excusas, da igual, pero moviendo ficha.

Así que espero que os acordéis de mí cuando tengáis que tomar una decisión. Podéis seguir tal y como estáis, compadeciéndoos de vuestra vida, de vuestro trabajo, de vuestro cuerpo, de vuestra casa. O podéis salir allá fuera a cambiarlo todo.

Quizá algún terapeuta esté a favor de la ACEPTACIÓN de lo que uno tiene (a lo mejor nunca puedes tener una mansión, ¿por qué odiar tu pequeña casa por ello?). No me refiero a eso. Yo soy de las que piensa que una vez tienes la mente sana y clara, te toca luchar por lo que quieres. La vida -qué pesada soy- es CORTA.  Se nota que no he rozado los 30 y soy una especie de torbellino con patas, espero que captéis mi optimismo.

¿Cuántas veces habéis escuchado eso de “Es que si no lo hago me quedaré con la espinita toda la vida“? PUES ESO MISMO. Y esto va para los que penséis en trataros por un TCA, los que penséis en mudaros a otro país para trabajar, los que no queráis atreveros a declararos o incluso los que os queráis comprar un perro. Lo mismo me da. A luchar y a quejarse menos.

Como decía ese tal Obama, WE CAN, PODEMOS (y tanto que podéis, confío en vosotros) 😉

Ama tu cuerpo ahora. Es jodidamente MARAVILLOSO.

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