Archivo mensual: marzo 2013

Ayer es historia, mañana un misterio, HOY ES UN REGALO

 

El otro día leí una frase típica, algo así como: “Para de desear lo que no tienes y empieza a amar y valorar lo que sí tienes”. Suena a tópico, muy a lo “la belleza está en el interior” de la Bella y la Bestia, ¿no? Pero es una gran verdad.

Cuando estaba enferma me pasaba los días –y los años, muchos años- deseando pasar página; mi vida era un reto, una serie de objetivos a los que les ponía fecha, y luchaba por conseguirlos, y los conseguía, y nuevamente esperaba seguir adelante.

“El año que viene el piso que alquilemos será más grande” o “Qué ganas de que llegue el verano que viene, nos vamos de viaje a…” o “Cuando tenga una talla menos iré al gimnasio”. En fin, creo que entendéis lo que quiero decir. ¿Y qué pasaba con el PRESENTE? ¿Qué hay del PISO que tenía en ese momento; del INVIERNO anterior a ese verano; de la TALLA normal que ya tenía? No existían. Para mí, antes, solo existía un pasado por el cual fustigarme y un futuro que imaginar, dos vías perfectas para no quedarse quieto y enfrentarse a un presente maravilloso, que probablemente no lo era debido a la enfermedad.

Pero os digo una cosa, aunque siga disfrutando poniéndome metas, no hay nada más gratificante que vivir el presente. Y sí, os puede sonar de nuevo a tópico, pero llevo pocos años sintiendo esta maravilla que para algunos puede sonar tan lógica. Levantarse y pensar: “joder, soy feliz”. Ya sabéis que me encanta la meditación, y me ha ayudado mucho a centrarme en ese presente, por eso me levanto siempre dando las gracias por todo lo que tengo. Abro los ojos y me quedo unos minutos en la cama pensando en lo agradecida que estoy por tener a mi pareja, a mi familia, a mis amigos, el trabajo que me gusta, estar estudiando lo que me apasiona, etc. Os parecerá una tontería, pero aunque esté mal por el motivo que sea, porque la vida está llena de días difíciles, empezar mis mañanas con esa pequeña rutina me llena de energía, me hace sonreír y esa sonrisa me acerca más al presente.

Con todo esto os quería hacer reflexionar. Pensad si os pasáis el día pensando en lo que ha ocurrido o en lo que queréis que ocurra. Yo llegué al extremo de anticipar conversaciones, iba andando por la calle pensando en cómo le contaría a alguien cualquier cosa que me acababa de ocurrir, en qué diría, pensaba en su respuesta incluso. Anticipaba absolutamente todo, intentaba controlar el futuro y eso me creaba una frustración inmensa de la que no era consciente. ¿Cuántas cosas maravillosas me habré perdido por estar metida en un mundo de control tan exagerado? El presente dura lo que cada segundo, y es lo único importante, quiero que lo recordéis bien, porque estando enfermo ese presente se ve ahogado por millones de pensamientos negativos.

Os dejo con un montaje que he hecho yo, porque cuesta mucho encontrar imágenes inspiradoras con frases en español, y esta me gustó tanto cuando la leí en inglés que he querido traducirla =)

 

Cómprate una Barbie

Ha sido un mes de altibajos, un mes en el que he debido enfrentarme a que me valoren físicamente como nunca -al menos estando sana-. Estoy metida en todo el meollo de la industria de la moda. No para ser modelo, aunque la imagen no deja de ser importante en cualquier otra función que desempeñes en este apasionante y competitivo mundo. Que venga alguien y te diga que es una pena que no peses diez kilos menos porque podrías tener muchas puertas abiertas quizá sea una realidad (para esa persona), que te diga que seguro que tu pareja se enamoró de ti cuando los pesabas y que la talla 36 del resto de chicas vende más que tu mediocre 40

En fin, son cosas que antes hubiera tolerado agachando la cabeza. No os voy a mentir. Lloré. Lloré porque estaba asustada, porque algo dentro de mí quiso creerle, porque vi -como siempre digo- las orejas al lobo y pensé: “¿Y si tengo una recaída?”. Pero al mismo tiempo que esas palabras sonaban en mi cabeza sabía que no iba a ocurrir, porque sabía que era consciente de lo que podía suceder y que iba a utilizar las herramienas que tan bien me funcionan para superar esta pequeña situación.

Así que me desahogué con amigos, conté mis miedos, seguí llorando, me dirigí Mr. Honestidad y le dije que no me gustaba ni como persona ni como jefe, y que la próxima vez que me juzgara o humillara le dejaría a mitad de campaña con las colecciones colgadas. Y he de decir que ahora estoy genial en el trabajo, aunque termino el mes que viene y empiezo como Responsable de Comunicación en otra empresa de moda, cuyo director curiosamente ha sido mi cliente durante esta campaña y… ¿sabéis qué? En vez de salir corriendo a buscar una chica de otra talla me ha contratado por mis aptitudes profesionales y mis conocimientos.

Os cuento todo esto porque siempre he querido saber cómo reaccionaría a la temidísima palabra “GORDA” estando sana. Todos tenemos nuestro público, desde luego, y yo me considero una persona bastante atractiva física e intelectualmente, lo suficientemente como para dedicarme a lo que me dedico, encajar perfectamente en este mundo y ver que no necesito bajar dos tallas para que me valoren mejor profesionalmente. Creo que dentro de lo que cabe he reaccionado como cualquier otro, a nadie le gusta que le critiquen físicamente si no han preguntado antes. Quizá me afectó tanto porque estaba vulnerable, sola en la ciudad, recién llegada y en un trabajo nuevo.

Pero esto, señores, es lo que ocurre cuando has pasado por manos de un buen equipo de profesionales: que te enfrentes a lo que te enfrentes sales reforzado gracias a todo lo que has aprendido. Y por eso hoy os doy las gracias, al equipo ABB, porque sé que de vez en cuando leéis los blogs. En serio, gracias, porque si me hubiesen contado que a día de hoy estaría realizando mi sueño y viviendo una vida tan plena jamás me lo hubiera creído.

¿Quieres una chica perfecta? Ve y cómprate una Barbie.

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