Archivo mensual: agosto 2013

Cómo decirle a tus padres que tienes TCA

Bulimia, anorexia, trastorno por atracón, cualquier TCA que te esté consumiendo…

Muchas de las personas que me escriben me dicen que son incapaces de decirle a alguien de confianza que tienen un TCA. En esos mensajes se repiten siempre las mismas frases: “Voy a defraudarles”, “tengo miedo de que no lo entiendan”, “me da vergüenza”, “no quiero que me juzguen”.

Pues bien, os diré un par de cosas, las mismas que suelo responder. Esas personas a las que queréis, vuestros amigos, vuestros padres, hermanos, etc. seguirán con sus vidas se lo contéis o no, mientras vosotros os quedáis estancados llevando un lastre demasiado pesado del que jamás os podréis deshacer sin ayuda. Por otro lado, imaginad POR UN SEGUNDO, que vuestro mejor amigo o vuestra hermana, por ejemplo, os cuenta lo que le está ocurriendo, os cuenta que tiene miedo a engordar, que es incapaz de llevarse un pedazo de comida a la boca, que llora por las noches tras darse atracones de comida, que se hace daño ante el espejo, que siente que no está viviendo su vida plenamente. De verdad, ¿qué pensaríais? ¿Os sentiríais DEFRAUDADOS? ¿En serio? ¿Dejaríais de lado a esa persona? De verdad, pensadlo.

Ir a un especialista para recibir orientación y diagnóstico ya es un paso duro, lo mejor es tener a tu lado a alguien en quien confíes para no salir corriendo de la consulta. Puede parecer exagerado, pero si no hubiera tenido a mi novio conmigo la primera vez que subí en ascensor hacia la clínica ABB, hubiese dado media vuelta. Pero una vez allí, con un profesional frente a mí describiéndome exactamente lo que me ocurría, me alegré de haberle contado a mi novio que necesitaba ayuda, me alegré de que él me hubiera acompañado.

Os pensáis que defraudaréis a los que os rodean porque vosotros mismos os tenéis en un pedestal. En vuestra cabeza resuenan frases como “no me lo esperaba de ti”, “parecías tan normal”, “eso son tonterías”. No os equivoquéis, no son las frases de vuestros seres queridos, son las vuestras, vosotros mismos os juzgáis, pero ellos, en la gran mayoría de los casos, os tenderán la mano, os apoyarán y os facilitarán ese duro camino hacia la curación.

Así que la próxima vez que estéis a punto de contarle a alguien que necesitáis ayuda y empiecen a resonar todas esas frases en vuestra mente, acordaros de mí, recordad que yo también pasé por ese miedo y lo superé, cuando se lo conté a mis padres, a mis amigos, a mi familia… Y si yo pude, ¿por qué no vais a poder vosotros?

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