Ahí tienes tu cuerpo perfecto

Párate un momento a pensar que tienes el cuerpo que deseas, cierra los ojos e imagínate con ese cuerpo que tanto quieres y por el que tanto estás sufriendo. Vale, ya lo tienes, imagínate que de verdad está ahí, por fin lo has conseguido. Quédate un rato con los ojos cerrados creyendo que es cierto. Un rato largo, saboréalo.

¿Te sientes mejor? ¿De verdad? Porque me juego lo que quieras a que después de 2 o 3 minutos seguirás teniendo los mismos problemas que antes. Problemas escondidos bajo esos pequeños rituales a los que ya te estás acostumbrando, como pesarte todos los días, comprarte una talla menos o esconder la comida. Si de verdad conseguir el cuerpo que queremos fuera el verdadero objetivo de todo este juego macabro llegaríamos a la meta muy rápido, pero no es así, esto es un círculo vicioso del que nunca podrás salir. Deja de mentirte, de creer que puedes pararlo cuando quieras. Tu cuerpo se irá debilitando día tras día, podrás adelgazar todo lo que quieras, podrás luchar para intentar cambiar tu constitución o creer que estás a punto de llegar al cuerpo que buscas, pero jamás será un cuerpo sano.

¿Quieres sentirte realmente feliz? Empieza a mimarlo y a cuidarlo, quiérelo, aunque si estás aquí leyéndome seguramente necesites un poco de ayuda, así que no lo dudes y pídela.

2 Respuestas a Ahí tienes tu cuerpo perfecto
  1. L

    Hola, Rosa.
    Hace poco empecé a ir al centro ABB, y ahora empezaré a ir a sesiones de valoración terapéutica. La verdad es que me da miedo, quiero deshacerme de esta enfermedad, pero no quiero que me ingresen, porque tendría que dejar de hacer las pocas cosas que aún me motivan… sé que curarme tendría que ser mi prioridad, pero tengo miedo de que todo empeore aún más si tengo que estar en un centro todo el día. Estoy hecha un lío, ya sé que tener un cuerpo perfecto no es la solución, y los atracones y los vómitos menos… pero no sé cómo salir de este ciclo, ni siquiera qué es aquello que intento tapar con mis acciones.

    De todas maneras, gracias por escribir este blog… es la primera vez que comento, pero a veces haces que una solución me parezca una posibilidad un poquito más real.

  2. Rosa

    Describes exactamente lo mismo que yo pensaba al decidir entrar en un tratamiento cuando empecé. Ese miedo a abandonar esas pocas cosas que te motivan, precisamente, es el signo más claro de la enfermedad. Este tipo de trastornos nos convierten en esclavos. Fíjate que yo pedí que me dejaran “perder unos kilitos” antes de ingresar, como si fuera tan normal, como si lo necesitara más que nada en el mundo antes de enfrentarme a algo tan duro como la recuperación. Es normal que estés echa un lío, y es normal que no sepas qué intentas tapar, ¡si lo supieras no lo harías! De hecho, yo empecé a entender el por qué cuando estaba muy avanzada en mi tratamiento. Cada etapa es distinta, ahora debes dejar que los profesionales te ayuden a calmar esa angustia y más adelante encontraréis juntos los motivos.
    Ya has hecho mucho, créeme, y aunque te cueste creerlo, LO PEOR HA PASADO. No hay nada peor que vivir en silencio todo este dolor, ahora será difícil, sí, pero nada se compara al infierno de la enfermedad.
    Gracias por escribirme y compartir tus pensamientos :)
    Un abrazo enorme.
    Rosa.